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12 de Febrero 2010

La culpa es de los padres...

      ... Que los visten como nazis. Porque todavía quedan. A patadas.

 

      Efe, nos cuenta en su blog, que tiene un alumno que se cree nazi. Adorable. El crío parece estar un poco tocado del ala. Posiblemente, en un par de años se tatúe una esvástica en el bíceps o haga alguna gilipollez por el estilo. Quizás Efe avise a la unidad socioeducativa de su instituto, para que avise a los padres, quienes posiblemente no crean ni una palabra, o peor aún, sean parte del propio problema.

 

      Yo hace tiempo que no me sorprendo de éstas cosas.

 

      Hace un par de años tuve que defender a un skin head en el turno de menores. Un chico de diecisiete años al que había detenido el GRUME por participar en una paliza.

 

      Unos días antes, un grupo de  skins habían dado una paliza a ******* en una zona de marcha de *******. Mi cliente, en una conversación calentorra de MSN con una chavala confesaba haber participado en la agresión.

 

      La chica, al parecer, conocía a un amigo de los agredidos; copió toda la conversación a un documento de Word, pegó las fotos que el imbécil le había enviado también – porque tenía que ser imbécil el pobre- y se la envió al amigo de los agredidos, quien se la entregó a la Guardia Civil. Al cabo de unos días, detenían a mi cliente, y a mí me tocó asistirle en el GRUME, en Fiscalía de menores y en el Juzgado de menores.  

 

      El chaval se había hecho unas fotos con sus colegas, rapados, vistiendo gorras de Lonsdale, camisetas de FE-JONS, Ramiro Ledesma, Jose Antonio y franco, esgrimiendo bates de béisbol y cuchillos en poses amenazantes y haciendo el saludo fascista.

 

      Cuando terminamos de pasar la declaración, ante el juez, hablé con los padres del chaval que habían estado presentes en la declaración de su hijo, y que me recriminaron que no hubiera negado que su hijo fuera nazi. Les expliqué que la cosa estaba muy mal, porque su hijo reconocía la agresión en la conversación, pero que podíamos atacar el origen de la misma.

      - Mi hijo no es ningún nazi- Me dijo la madre, enfadada.

      -Ya bueno, pero además de todo el contenido de la conversación, su hijo aparece en media decena de fotos, vestido de neo-nazi.

      -Se estaban haciendo unas fotos ¡Tonteando! ¡Presumiendo! Pero mi hijo no ha hecho nada.

      - Mire, señora, yo me he hecho muchas fotos en mi vida, y ninguna vestido con parafernalia nazi, bates de béisbol y cuchillos de Monte.

      - ¡Usted no nos cree! ¡No cree mi hijo no sea nazi!- insistía.

Al final, estallé

      - No se trata de que yo crea a su hijo o deje de creerle. No se trata de si su hijo es nazi o no lo es, porque a mi no me tiene que caer ni bien ni mal para hacer mi trabajo. De lo que no me cabe la menor duda de que su hijo se viste como un neo-nazi y se comporta como tal, pero afortunadamente para él, aquí se trata de lo que la policía pueda probar que su hijo haya hecho o haya dejado de hacer, que en este caso, es participar en una agresión que ha dejado a un chaval en coma. Esta misma tarde presentaré un escrito solicitando la anulación de las actuaciones, ya que la conversación de MSN ha sido obtenida de una fuente anónima, sin la más mínima garantía en la intervención de las comunicaciones, y crucen los dedos, porque es la mejor opción que tienen para que su hijo salga con bien de ésta.

 

      Puedo juraros que por mucho que me desagradase el imbécil, aquel era un tema bonito – profesionalmente hablando- y lo estaba disfrutando muchísimo, pero desgraciadamente, el padre del chaval no quiso que le llevase el caso, porque yo “no creía en la versión de su hijo”. Le encargaron el caso al despacho de un abogado amigo de la familia, me solicitaron la venia y -soprendentemente- me liquidaron mi actuación

 

      No se como terminaría el tema.

Posted by Towsend at 12 de Febrero 2010 a las 01:08 AM