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25 de Noviembre 2005

¿Arderá Madrid?

      Hace poco más de dos años, Michael y yo paseabamos por la gran vía de Majadahonda, cuando vimos a un grupito de críos sudamericanos, vestidos con ropas anchas que andaban desafiantes, luciendo pañuelos blancos como seña de identidad. Los llevaban en bandana, a lo pirata o atados en la mochila. ?No me gusta. Están imitando a las bandas Americanas. De aquí a las navajas hay un paso. Y a las pistolas otro?.

      Mucho hemos podido ver-leer-oir sobre las famosas bandas latinas que estan surgiendo en nuestras ciudades en los últimos dos o tres años. Latin Kings, Ñetas, las Maras. La mayoria de estas informaciones no pasan de ser opiniones desinformadas que, rayando la xenofobia más cerril, achacan todos los males de nuestra sociedad a los malvados inmigrantes sudamericanos, que han venido a nuestro bienamado país a robarnos nuestros trabajos, nuestras mujeres y nuestra cultura (y a imponernos cosas tan atroces como la bachata, el reaggeton y la cumbia).

      La situación de España no puede ser más paradójica. En el plazo de 30 años hemos pasado de ser un país de emigrantes, que ha dejado desplablada sus castillas, a ser una nueva tierra de oportunidades para los deseherados del mundo, a los que llama con la promesa de una vida mejor. Sin duda alguna los motivos para que esto haya pasado son muchos: Una economía saneada; la UE; el boom inmobiliario; una sociedad cada vez más pudiente que necesita de mano de obra no cualificada dispuesta a aceptar los peores trabajos a cambio de un sueldo mísero. ¡Bienvenidos, muchachos, a la económia globbalizada del siglo XXI!

      Pero resulta que aquí ni atamos a los gatos con longaniza ni las calles de queso son. El fenómeno de la migración siempre provoca suspicacias y rechazos en el mejor de los casos. Buena parte de los inmigrantes son jóvenes que o bien han venido con sus padres, tras una reagrupación familiar o bien ya han nacido aquí (lo más jovenes, de doce o trece años). Estos jóvenes, desarraigados ? y no aceptados por una sociedad que los teme y los odia- , se enfrentan a ese rechazo a diario, y para protegerse, se organizan en bandas juveniles ?y no tanto- a imagen de las bandas de los suburbios norteamericanos. Son bandas fuertemente jerarquizadas, con estructuras similares a las sectas, que teoricamente surgen para proteger a sus integrantes y a sus compatriotas de las agresiones xenofobas. Pronto queda patente su verdadera naturaleza, cuando sus miembros empiezan a dedicarse a la delincuencia a pequeña escala. Alrededor de la idea de un ?territorio? conformado por el barrio en el que viven, estas organizaciones pugnan por el control zonal con una serie de objetivos difusos y que siempre se mueven en los ámbitos delictivos.

      En primer lugar, tratan de hacerse con el control del tráfico de drogas en en el territorio. En segundo lugar, acaparan los delitos contra la propiedad con muy pocos miramientos a la hora de usar la violencia. Porque esta es otra de las caracteristicas de estas bandas: La violencia, que importan de sus países de origen. Y así se produce así una situación explosiva; Esta gente que asegura controlar un territorio para proteger a sus vecinos de las agresiones eXternas, se convierte en su principal problema de seguridad ciudadana.

      En España ?y de momento- el tráfico de drogas está en manos que no están dispuestas a compartir el pastel. El cannabis ?en sus distintas formas- está en manos de magrebies; la heroína, gitanos; La coca, sudamericanos. Y tenemos tambien a las mafies de los países del este y las triadas chinas pugnando por hacerse un hueco en el mercado. La llegada de unos arribistas dispuestos a todo, sólo parece presagiar un incremento exponencial de la violencia, tanto a nivel ciudadano, como entre organizaciones delictivas.

      Las bandas latinas representan un problema muy serio para nuestra modelo de sociedad. ¿Qué podemos hacer? ¿Prisión? ¿deportación? Mi respuesta siempre es la integración. Tenemos que integrar a los inmigrantes y a sus hijos en nuestra sociedad y en nuestra cultura antes de que nos veamos envueltos en un autentico cataclismo social. Lo dicho vale exactamente igual para el resto de colectivos inmigrantes. Rumanos, Polacos, Magrebies. O conseguimos integrarles en nuestra sociedad o ellos construiran sus sociedades pararleas dentro de nuestro territorio. A los extrarradios de París me remito.

Posted by Towsend at 25 de Noviembre 2005 a las 10:59 AM