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17 de Noviembre 2005

El Capitan R y la niña asesinada.

     El 5 de Octubre de 2004, hace poco más de un año, Imán al-Hams murió en el campo de refuigiados de Rafah. Murió asesinada a manos de un oficial isarelí. Imán era una escolar de trece años, que vivía en Girit, en el suroeste de la franja ocupada de Gaza, cerca de la frontera con Egipto, y que todas las mañanas iba al colegio andando con su unifome y su mochila a cuestas.

     Ese día, mientras se dirijía hacia la escuela, y para evitar las patrullas de soldados Israelies que patrullaban la carretera, decidió atravesar la zona despejada de casas hacía unas semanas por las escavadoras del ejercito, pasando por delante de uno de los puestos de vigilancia. Los soldados que la vieron pensaron que podia tratarse de una terrorista y dieron la alarma.

     Tras identificarla visualmente como una niña de unos diez años, recibierón la orden de su comandante, el Capitán R, de abrir fuego de ametralladora contra ella. Cualquiera que se internase en la zona de seguridad debía ser abatido, les manifestó por radio. La niña aterrorizada se parapetó detrás de unos escombros hasta que finalmente el fuego cruzado le alcanzó en una pierna y ella quedó tendida, medio desmayada, en el suelo.

     El capitan R salió del puesto de control y se dirijió hasta donde había caído, y para asegurarse de que la niña herida no representaba ningun peligro, le descerrajó dos tiros de rifle en la cabeza. Reglas de confrontación. No satisfecho con ello, se volvió hacia el cuerpo de la niña y con el arma en fuego automático, le vació el resto del cargador en el cuerpo.

     Gracias al testimonio de los soldados, al capitan R se le abrió un proceso militar por cargos menores, tales como uso indebido de su arma reglamentaria, obstrucción a la justicia, violación de los compromisos militares hasta el punto de poner en peligro vidas humanas, abuso de autoridad y comportamiento impropio de un oficial. No por asesinato.

     Hace dos días Al capitán R, cuyo nombre se ha mantenido en secreto para proteger su intimidad, le han absuelto de todos los cargos. Me pregunto si por el buen hacer de sus abogados o porque a los tribunales militares isarelies les importa un comino el asesinato a sangre fría de una niña palestina a manos de uno de sus oficiales. Casi es extraño que no le hayan dado una medalla.

     Rastrero, repulsivo, repugnante, rata, rufián....

     Dentro de un tiempo, nadie recordará el nombre de Imán, porque sólo se traba de una niña.

Posted by Towsend at 17 de Noviembre 2005 a las 04:24 PM