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24 de Agosto 2009

Fauna y flora (i)

      ¡Sshhhhh! Yo no estoy aquí. Hacer como que no me veís.

      Me estoy escondiendo de mis clientes, porque se supone que sigo de vacaciones. Concretamente me estoy escondiendo de un cliente que me paga estupendamente, que es educado y correcto y que entiende que NO todos los males del universo los han causado los abogados. Suena raro, pero el problema es que este cliente concreto es un brasa de cuidado que no me deja ni a sol ni a sombra, y que encima ha conseguido mi móvil y me llama a cualquier hora del día para preguntar que hay de lo suyo.

      Don M. es educado, culto, octogenario, (el target ideal de Be); un abuelete encantador que se conserva en plena forma; No de los de los de “con Franco se vivía mejor”, sino de los de “con Azaña se vivía mejor” que ha trabajado toda su vida como un mulo, guardando hasta los alambres que se encontraba por el suelo “por si acaso” y que después de 15 años jubilados está tan vital como cuando dirigía sus empresas.

      El problema es que a don M. ya no le carbura bien el motor y sigue pensando que las cosas funcionan como en 1960. No termina de comprender porqué Hacienda mete la zarpa en sus asuntos y le ha girado una complementaria sobre la venta de unos terrenos cuando él liquidó perfectamente el impuesto de Transmisión.

      Hoy me ha vuelto a llamar. A la tercera vez que le he tenido que explicar la diferencia entre Registro de la Propiedad, Catastro y Oficina Liquidadora Municipal he fingido que estaba en el coche y que entraba en los túneles de la M30 para cortar la conversación. Y aún así, me ha llamado cinco minutos después, al despacho, sugiriendo presentarse allí, porque “éste es un tema tras-cen-den-tal, que hay que ver en persona”.

       Y le he tenido en el despacho media hora, explicándome otra vez su problema, insistiendo una y otra vez, en los aspectos más nimios del mismo, mientras yo asientía gravemente ante sus indignaciones y le daba la razón.

      En realidad podía haber dicho de antemano todo lo que me venía a contar, porque lleva con la misma matraca todo el verano, y las primeras quince veces le antedía, pero ahora ya desconecto en cuanto empieza con el runrún. Yo le comprendo. Simpatizo con don M. porque tiene buen fondo y es agradable ver que alguien aprecia tu trabajo. ¡Pero es que de nada sirve que le haya explicado cien veces que ya hemos recurrido su complementaria y hasta que Hacienda no nos conteste no podemos hacer nada más! (amén, de que apenas le están reclamando 200 euros, pero esa es otra historia)

- ¡Pero bueno!, ¡Hay que ver que trabajador que es usted, que ni se va de vacaciones! ¡Como se nota la crisis, eh?

- Claro don M. ¿Nos vemos mañana?

Posted by Towsend at 24 de Agosto 2009 a las 08:44 PM