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11 de Enero 2008
Divorcio rápido... no tanto.
Hace ya algunos años, cuando mis amigos comenzaron a casarse -Sólo Dios sabe por qué querrían hacerlo- corrí a una copistería a hacerme un juego nuevo de tarjetas de visita : -Charles M. Towsend. Abogado matrimonialista- que siblinamente introducía en el sobre del regalo de bodas. En una ocasión, mientras uno de los contrayentes se introducía en el bolsillo la morterá –y la tarjeta- , me dijo que le había parecido un detalle de muy mal gusto, y muy de mi estilo. Y yo encantado, claro.
Hace unos días, ese mismo amigo, se presentó en el despacho para preguntarme por los trámites para divorciarse. Lo que me sorprendió no fuera que sólo hayan tardado tres años en querer separarse, porque todos sabíamos que ella era una mala pécora y que iban a durar lo que un gramo a la puerta del Deep, sino que la gente –así, en general- y mi amigo en particular –que es universitario y se le supone una formación, coño- cree que es el Divorcio express, que poco menos que pensaba que iba a entrar en el juzgado por una puerta, y a salir en menos de una hora por otra, con todos sus problemas resueltos y, por supuesto, divorciado.
Es cierto que la Justicia tiene mala fama ganada a pulso; los procesos judiciales suelen ser lentos, arduos, y por tanto, caros. Y encima hasta la reforma de la llamada “ley del divorcio Express”, se obligaba a pasar dos veces por el juzgado para poder mandar a freir espárragos a la pareja de uno.
La ley de divorcio de 1981 establecía como paso previo al Divorcio la Separación. En el mejor de los casos, había que esperar un año desde la celebración del matrimonio para poder iniciar los trámites de separación y otro año para iniciar los de divorcio. –Claro que dos juicios significa doble minuta, por lo que los abogados no nos quejábamos demasiado- y además se trataba de un sistema causalista, que esteblecia que una ruptura matrimonial tenía que haber un “culpable” que era quien generalmente cargaba con las consecuencias desfavorables de la separación o del divorcio (no fue hasta mucho después que la jurisprudencia menor de las Audiencias estableció la “desafectio maritales” como motivo para poder separase o divorciarse)
La reforma de 2004 vino a arreglar ese despropósito legislativo. En primer lugar, uno puede pedir el Divorcio directamente tres meses después de la celebración de la boda sin necesidad de argüir culpa. Y encima la propia Ley establecía la creación de Jugados de familia en los que en dos meses, estarías estupendamente divorciado.
Y esto es muy bonito y maravilloso… en el país de las piruletas, claro. Porque lo cierto, es que si ese divorcio es de mutuo acuerdo, no hay mucha pasta de por medio ni hijos, puede que obtengas el divorcio en esos dos meses, pero en el momento en que una de las partes decida dar por culo mínimamente en el proceso, te vas a encontrar en uno de los esos largos y duros procesos que duran meses, o años; como cualquier otro proceso judicial.
En fín que personalmente creo que sigue siendo válido aquello que decía hace ya unos años.
Posted by Towsend at 11 de Enero 2008 a las 06:26 PM
Comments
Yo lo que encuentro de mal gusto es esa costumbre de poner el número de cuenta en las invitaciones de las bodas.Por suerte soy una rara antisocial y no me invitan a ninguna, sino menuda ruina.
Posted by: Gatasombra at 11 de Enero 2008 a las 10:32 PM
Madre mía, lo más emocionante de este post ha sido revisitar el del 2003. Tanto enlace roto, y esa alusión al asesino de la baraja... Qué me gustan las cosas antiguas, Tato...
Posted by: Rear Window at 12 de Enero 2008 a las 05:26 PM
Bueno, ni tanto ni tan poco. Quiero decir que es verdad que no entras por una puerta y sales por la otra divorciado a la media hora; pero también es verdad que te ahorras un mínimo de un año de trámites de separación (más un año mínimo que tienes que haber estado casada/o con el interfecto/a antes de poder solicitarlo)y que si es de mutuo acuerdo desde que interpones la demanda de divorcio son tres/cuatro meses, te citan, pasas por el juzgado a firmar y santas pascuas(corríjanme si me equivoco).
Besukis!!
Posted by: Sheena at 14 de Enero 2008 a las 08:32 AM
Bon jour bon jour. No me atrevía a comentarte nada en el blog porque en el mío he echado pestes sobre los abogados, curioso por otra parte porque estamos plagaícos de licenciados en derecho XDDD. No me tomes muy en serio. Ah sí, divorcio exprés. Soy opositora a secretarios (judiciales), y por mi preparador he tenido el gusto de conocer de cerca un juzgado de familia y por la vida en general, de conocer de cerca a un abogado matrimonialista, y claro, cuando una ha sido testigo de intentos de conciliaciones que se han frustrado por una diferencia de 30 euros, con el abogado delante de brazos cruzados, te dan ganas de arrancarte los ojos y ofrecérselos en bandeja a las partes. Lo que yo digo es que entre todos la mataron y ella sola se murió (la Justice, me refiero).
Un saludo! :D
Posted by: version08 at 15 de Enero 2008 a las 11:24 AM
Hombre, pero eso es un poco lo de siempre: Si un cónyuge decide dar por culo lo vas a arrastrar durante años. Vi varios casos cuando fui secretaria valiente de un abogado; había matrimonios que se querían separar, hablaron las cosas civilizadamente, llegaron a un acuerdo y en unos meses terminaron; y había caso que coleaban por 7 u 8 años apelación tras apelación a cada cuál más estúpida.
Lo que sí es cierto es que, al menos, te quita los trámites de la separación, y además ayuda a hacer más rápido el mal trago de esos matrimonios que acaban con el suficiente respeto entre las dos partes como para no sacarse los ojos
Posted by: Oveja berserker at 15 de Enero 2008 a las 10:43 PM
La verdad más verdad es que siempre suele tener la culpa la pareja que quiere putear a la otra parte. Yo he iniciado un procedimiento de divorcio de mutuo acuerdo con mi mujer. Mi mujer es una gran persona, la quiero, pero somos incompatibles para vivir juntos. Así, nos separamos. Mira si hay confianza que yo, siendo abogado, tramito el divorcio y nos sale casi gratis. El colegio de abogados permite que los colegiados llevemos asuntos propios, nada más que eso. Nos divorciaremos y seguiremos siengo grandes amigos. Esto también es posible siguiendo un método adecuado de predivorcio: la Gnoseología Jurídica, una variante de la mediación que yo, con mis años de experiencia he desarrollado y no sólo me ha funcionado a mi. Únicamente no funciona en aquellos casos en los que una de las dos partes (o las 2) tienen un grave transtorno mental (no están bien de la cabeza). Si las dos partes están equilibradas y son razonables (los dos únicos requisitos del procedimiento) se consigue un divorcio en el que las partes siguen siendo grandes amigos después del divorcio. Algunas incluso vuelven a empezar una relación con menos ataduras emocionales. El problema está sólo cuando uno de los dos no está nada equilibrado y la "razón" se la dejó en Conchinchina, por decir algo. En estos casos poco hay que hacer: la persona sólo quiere "putear" a su excónyuge" hasta verle revolverse en el fango y muerto mucho mejor. Aquí sólo hay rencor y odio, la mayoría de las veces sin fundamento real alguno, y en estos casos poco puede hacerse.
Desde mi Asociación ayudamos a personas que quieran separarse y quieran acabar como grandes amigos (es una asociación sin ánimo de lucro-lo que quiere decir, sin beneficios) puesto que no hay nada más triste, es muy triste, que ver a dos personas que se besaron en el altar y se prometieron felicidad (y fidelidad eterna), enfrentados como rabiosos perros de pelea. Es lo más triste que hay.
josepsanaa@yahoo.es
Posted by: Jose Saña at 11 de Abril 2008 a las 01:04 PM