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8 de Agosto 2005

Descanso

      Una de las frases más tópicas que he oído ?y que más odio- es aquella que dice lo de ?¡Qué bien se está en Madrid en Agosto!? -Y un cojón de mico flameado-. Cualquiera que tenga que quedarse aquí este mes ya sabe lo que toca: un calor sofocante, y ningún descanso por parte de la ciudad que ha decidido que no va a ser nuestra amiga. Advierto a los señores lectores que hoy he dormido tres horas, y no porque haya estado en la verbena de la Paloma, que está a punto de comenzar en el Distrito Centro, si no porque, en estos momentos, para mi, Madrid es la Capital Mundial del Asco.

      Para empezar, tenemos las obras de lo que desde hace una década se conoce como ?Operación Asfalto? ¿Qué hay que re-asfaltar la ciudad? ¡Hagámoslo en Agosto, que la ciudad se queda vacía! Eso si, jodámosle la vida a los pringados a los que les toca quedarse currando. Total, ya tienen transporte público ¿no? Pues no, por que las obras de Ampliación de la Línea 3 del metro han dejado sin servicio a una de las de mayor tráfico. Cierto es que hay un bonito servicio ?gratuito- de autobuses que la sustituye, pero desgraciadamente es bastante más lento que el propio metropolitano.

      Sigamos con las obras de soterramiento de la M-30, que han convertido la vía de circunvalación urbana en un atasco permanente. Lo de los atascos a las dos y media de la mañana se está convirtiendo en algo peligrosamente corriente entre el Puente de los Franceses y el de Praga.

      En medio de la ola de calor, la segunda semana de Agosto es la peor de todas, porque a la caótica situación mencionada tenemos que sumar las fiestas de San Lorenzo, San Cayetano y la Paloma. El centro de Madrid y los barrios más castizos, colapsados por las verbenas, procesiones, y borrachos que festejan el calor y la cerveza meándose en los portales y en los cubos de basura, impregnándolo todo de un olor ocre tan característico como corrosivo.

      Quien más tajada saca de estas fiestas son los bares y restaurantes, que con la veda abierta, sacan unas cuantas barras plegables a la calle, una cadena de música y desde las ocho de la tarde sirven cervecita, sangría y mojitos ?que como dice Brian, no es una bebida gay- Mientras amenizan el ambiente. Claro que, como ahora el 80% de los bares del centro los regentan inmigrantes, en vez de los tradicionales -y aborrecibles- chotis, tenemos estupendas Bachatas y reggeatones varios atronando el barrio.

      Lavapiés, ese barrio tan multicultural donde todos los niños guay-alternativos salen de copas porque es muy multicultural-liberal-y-tal se pone hasta los topes de gente que está de vacaciones. Enfrente de casa, por ejemplo, uno de los bares ha tenido una felicísima idea. Para amenizar las fiestas ha contratado una estupenda orquesta Ska-Oi-fusión-batucada-brasilera, que ameniza la velada hasta bien pasadas las tres de la mañana, momento en que interpretando su versión in-creschendo del ?¡Tequila!? ponen un fin de fiesta apoteósico para los asistentes a la verbena. Las calles pequeñas son perfectas para redoblar la acústica y hacer que todo el mundo se sienta parte de la diversión. Incluso los vecinos que tienen que dormir con las ventanas abiertas debido al calor sofocante, y que tienen que aguantar los gritos de la gente hasta las cinco de la mañana, que es cuando la multitud congregada delante de las barras -ya cerradas-, decide que quizás -puede que ya- vaya siendo horas de retirarse.

      Y si, se que toda esa gente son forasteros porque los vecinos, esos mismos que normalmente nos levantamos a las siete y media de la mañana, intentamos dormir, mientras nos acordamos del hijodeputa que media hora después de apagada la música sigue gritando "¡Tequila, yeeee-pa!" , nos encontramos en la cola del autobús a las siete y media de la mañana con unas ojeras que delatan nuestra falta de descanso. Ese autobús que sustituye a la Línea tres del metro y que tarda media hora más de lo habitual y que ya es media hora más de lo normal, porque se tiene que meter por un par de desvíos, pues su ruta habitual está cortada por la "Operación Asfalto".

      Y si salimos a las siete y media de casa, cuando nuestro trabajo no empieza hasta las diez, es porque a las 7:25, justo cuando los operarios de limpieza terminan de recoger a paletadas la mierda dejada por los juerguistas y de pasar los camiones aspersores, los obreros que están trabajando en las obras de ampliación de la línea tres de metro decidan que va siendo hora de seguir levantando la calle con un puto martillo pilón.

      Descansar.

      Si, estaría bien.

Posted by Towsend at 8 de Agosto 2005 a las 04:48 PM