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24 de Agosto 2005

Pa' qué

     Siempre he defendido el mérito y la validez de la formación humanística que otorga la carrera de Derecho a quien la cursa.

     Frente a esas voces chistosas que enarbolaban el ?quien vale vale, y quien no, a Derecho?, he tenido que mantener en infinidad de discusiones que las distintas disciplinas que componen la licenciatura ?tales como filosofía, Historia, Hacienda Pública, Admisnitración-, dan al alumno un visión de conjunto muy completa para enfrentarse a la vida. ?Amen de que dicha licenciatura te permite presentarte al 80% de las oposcioones que se convocan-.

     Antes, unos cuantos años en un colegio católico británico me sirvieron para darme cuenta de un par de cosas. En primer lugar, que debía darles la razón a esos señores que vestían con faldas negras para evitarme una colleja a destiempo, aun cuando su opinión no valiese medio duro y que si aguantaba las collejas y seguía una discutsión el tiempo suficiente, acabaría llevándome el gato al agua.

     Y aunque siempre me costó horrores enfrentarme con las asignaturas más filosóficas de la carrera, de la horrible asignatura de Derecho natural, aprendí a aplicar la Navaja de Ockham como metodo reduccionista ante las dificultades cotidianas, dentro y fuera de la vida académica y del trabajo. El criterio reduccionista, implacablemente ligado al metodo científico. "The naked facts".

     Pero no se porqué será, que últimamente cuando discuto, tiendo a aplicar la navaja de Ockham en el tercer espacio intercostal de mis interlocutores.

     Cuanto más mayor ?que no más viejo; nunca viejo - me hago, más intolerante soy con las opiniones que me son contradictorias en el aspecto personal. El placer que sentía manteniendo una buena discusión frente a una jarra de Kilkenny se viene convirtiendo en tedio cuando no directamente en un burbujeo acido en la boca.

     Pero lejos de enzarzarme, como antes, en discusiones bizantinas, no discuto. Me callo. Otorgo. Prefiero no tener que llevarme una colleja del cura de turno. Que sigan predicando, que todos sabemos que sus mitos semitas no dejan de ser rememoraciones del embarazo virginal de Isis.

     Prefiero dejar la retórica y la lógica para cosas que merezcan la pena y para el trabajo. Despues de todo, no soy ningún sofista.

Posted by Towsend at 24 de Agosto 2005 a las 06:00 PM