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2 de Junio 2005

Marketing agresivo

   Me gustaría saber quien es el guapo que está vendiendo mis datos personales.

   Desde hace dos meses, me llaman tres o cuatro veces al día para venderme diferentes servicios que tienen que ver con el derecho. Que si una Base de Datos, que si una revista jurídica, que si la Summa Laboral. De la noche a la mañana me he convertido en el target de todas las empresas del sector. Y no sólo del sector del derecho. Telefonía. E Internet, papelería y ofimática; ¡hasta servicios bancarios! Cómo se nota que esta gente no tiene acceso a mi saldo de la cuenta corriente, porque de tener acceso a él seguro que dejaban de enviarme chorradas. Los últimos, los de QdQ, que quieren que me anuncie en su guía.

   Y yo no quiero comprar ninguna Base de Datos jurídica especializada en lesiones automovilísticas, ni suscribirme a una revista de derecho médico, ni quiero cambiar de compañía de telefonía móvil, por mucho que el terminal que me ofrezcan tenga camara de fotos, emepetres y sea la polla de Camboya. Ni me interesa lo más mínimo su oferta de ADSL a 2 megas, con MODEM inalámbrico incorporado. Cuando quiera contratar un servicio o comprar un producto seré yo quien vaya a buscarlos; y considero de muy mala educación estas agresivas campañas de marketing directo con las que me interrumpen a todas horas.

   Y lo que más me molesta de toda esta situación, es que me juego el cuello a que, en algún momento, el que falló fui yo. La legislación de Protección de Datos Personales, que se supone que está para evitar este tipo de practicas, curiosamente permite que cuando tu contratas un servicio o compras determinados productos, tus datos personales se añadan a la base de datos de la empresa con la que estás contratando, que siempre los usará con fines estadísticos. Lo que pasa es que la mayoría de las veces, en la letra pequeña, muy pequeña, casi siempre se nos informa que a menos que nos opongamos expresamente, autorizamos a la compañía, que podrá vender o enajenar en cualquier otra forma esos datos a terceras compañías con fines publicitarios. Viva la Ley de Protección de Datos.

   He aprendido a las malas a leer siempre todo lo que firmo ?y a no firmar nada con sangre; pero esa es otra historia-, pero me temo que me la han debido colar en algún momento, debió olvidárseme marcar una casilla o rellené una casilla de más al abrir una cuenta en el banco, hacer el contrato de la luz, el del teléfono o al hacerme socio del video club.

   Por supuesto que en cualquier momento podría ejercitar lo que se llama el derecho de rectificación o cancelación de mis datos de todas esas compañías; pero ello implicaría tener que empezar a gastarme el dinero en comunicar fehacientemente con ellas solicitando el ejercició de esos derechos. Y no serviría de nada; porque mientras yo me doy de baja en un fichero, alguien le estará vendiendo mis datos a otras dos empresas más.

   Así que en el consejo de hoy: ?nunca firméis nada, amiguitos, a menos que vuestro abogado lo haya leído dos veces -y a veces ni por esas-?.

Posted by Towsend at 2 de Junio 2005 a las 06:12 PM