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4 de Junio 2003

17

   Camino desde el metro al despacho por las mañanas. normalmente tardo 5 minutos, si me paro en la librería a mirar si hay algo que merezca la pena y en la frutería de Valentín a comprar algo para el almuerzo. 10 minutos, si me encuentro a Doña Josefina en su portal e intercambiamos un breve saludo y cuatro frases sobre el tiempo. La buena mujer está ya un poco más para allá que para acá, pero siempre tiene una frase amable en la boca y a mi sólo me cuesta cinco minutos darle un poco de conversación.

   Y de repente, esta mañana, caigo en la cuenta de que hace más de un mes que no veo a Doña Josefina.

   Dicen que Doña Josefina fue cupletista en los años cuarenta, cuando apenas debía de pasar de los veinte. Toda una reina de la belleza, que seguro que eclipsaba a cualquiera de las Imperio Argentina que copaban las noches de un Madrid hipócrita, que trasnochaba bailando el pasodoble y llegaba a casa a tiempo de salir por el portal para misa de ocho.

   Parece ser que la retiró un comandante del victorioso ejercito nacional prendado de su belleza y de su picardía, que le puso un pisazo en junto a la plaza de Chamberí, y que la trató como una reina hasta que ya bien entrados los años ochenta murió. Y ella quedo allí, en su pisazo de chamberí, sola y mayor, sin más familia que sus vecinos y un gato que al tiempo también acabó faltándole.

   Miguel, el portero de su finca dice que la culpa fue del conductor. Un autobús de línea, concretamente el 17 se la llevo por delante a la salida del túnel de la calle Trafalgar. Ella cruzaba la calle sin hacer caso de los pasos de peatones ni de los semáforos. ¿Normas? No eran para ella.

   Tuvieron que rascar sus restos de la parilla del autobús con una manguera a presión., mientras el juez de guardia y un equipo del SAMUR busca trocitos de doña josefina por Trafalgar. Los niños, crueles como son los niños, hacían comentarios sobre la vieja loca, y el barrio tuvo su comidilla durante dos semanas.

   Doña Josefina hacía un mes que faltaba en su portal. Y yo no me he dado cuenta hasta hoy.

Posted by Towsend at 4 de Junio 2003 a las 05:32 PM