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7 de Agosto 2009

Haciendo el gilipollas en agosto

     Llevo casi una semana enclaustrado en casa, víctima de unas anginas veraniegas como hacía varios años que no sufría. Antes, en cuanto cogía unas vacaciones, la primera semana me la pasaba en la cama, tiritando de fiebre y sin poder ni comer, pero como hace dos años que no salgo de vacaciones, hace dos años que no cogía mis famosas anginas estivales.

      El sábado a las dos y media de la mañana, estaba ya en la cama, leyendo una novela de warhammer 40K a Proust, cuando sonó el móvil. Siempre tengo el móvil encendido, precisamente por si me sale algo de trabajo, porque tal y como está el tema con el pago del turno de oficio no estamos para decirle que no a nada.

      Como sospechaba, una llamada a esas horas, sólo podía ser del Colegio de Abogados, solicitando mis servicios en la Comisaría de la calle del Plomo para asistir a un detenido. Bien, pensé yo, Calle del Plomo significa Alcoholemia, poco trabajo y pasta fácil. ¡Un viva y un bravo para la reforma del Código Penal! No me sonaba el nombre, pero había preguntado expresamente por mí.

      Intentado no despertar a la morena que dormía a mi lado, me duché corriendo, me vestí, me calcé el casco de la moto y me presenté allí en menos de treinta minutos.

      Ahora es cuando hago un inciso para explicar que el cambio de guardia en la calle del Plomo se hace sobre las seis y media-siete de la mañana, por lo que los detenidos por alcoholemias de la noche, no empiezan a ser legalizados hasta las siete y media u ocho. Esto implica –nota para los compañeros nuevos del Turno- que da lo mismo que os presentéis a las tres y media o a las seis de la mañana, porque hasta las ocho no van aempezar a pasar legalizaciones-.

      Después de esperar casi tres horas –por supuesto, me lleve a Gaunt Proust, por aquello del tiempo perdido- pude por fin, ver a mi cliente.  Se trataba de un chaval sudamericano de unos veinticinco años de edad, cuya cara no me sonaba para nada.

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        Segundo e importante inciso, En la vida real, por lo menos en España, no se da esa peliculera situación en la que el abogado entra a saco, maletín en mano,  en una sala de interrogatorios, donde su cliente está cantando como un jilguero, diciéndole “¡ni una palabra más!” sino que para empezar no se puede interrogar al detenido sin la presencia de un –su- abogado y para seguir, el abogado no puede entrevistarse de manera reservada con el cliente hasta después de que haya prestado declaración en las dependencias policiales; es decir, que si se quiere incriminar y confesar, el abogado no le puede aconsejar que no lo haga hasta después de que se haya cubierto de mierda él solito. Lo cierto es que la policía, que normalmente tienen las ganas de trabajar de cualquier funcionario, y a no ser que se trate de un caso especialmente complicado o duro, te van a dejar aconsejar a tu cliente que es mejor, mas sencillo,  si declaran directamente ante el juez, porque "ya sabes, lo que digas aquí, de todas maneras vas a tener que repetirlo ante su señoría" – *guiño. Guiño., codazo, codazo*

      Como iba diciendo, según entró mi cliente en el despacho donde le iban a tomar declaración, le hice furtivamente el signo universal de Guardar silencio, Llevándome el dedo índice a la boca. A las preguntas del policía instructor del atestado, manifestó que quería prestar declaración en dependencias judiciales, y acto seguido le comunicaron su puesta en libertad, y la citación para Juicio Rápido ese mismo Lunes a las 10 de la mañana.

      Ya libre para hablar conmigo, el chico me explicó que era amigo de otro al que yo había librado de un tema de violencia de género hacía unos meses y estaba tan contento conmigo que había dado mi tarjeta a varios amigos. (gracias P.)

      Le explique su situación detenidamente. Le habían parado en un control de alcoholemia y había soplado 0,083 mg/m2 de volumen de alcohol en aire expirado lo que supone una tasa casi el triple de lo legalmente permitido. Le expliqué el valor del atestado como prueba de cargo y la valoración de la declaración de los policías como valida salvo prueba en contrario. En definitiva, le expliqué como de negro lo tenía (jodidamente negro en la escala de marrones), pero como también, y es lo normal en estos casos, al tratarse de una primera infracción podía negociarse con el Fiscal, para conseguir el mínimo (ésto es, una multa de 1000 euros y una retirada del permiso de conducir de un año, que si se conformaba en la vista de Juicio Rápido quedaría en 8 meses).

      La pregunta normal que te hace un cliente en ese momento es "¿Y pelear el caso no sirve para nada?" Y la respuesta es: “pues no”. La prueba de cargo del atestado y la declaración policial es tan fuerte para condenar, que intentar tocarle los huevos al Fiscal sólo sirve para que se encabrone y pida más pena y encima sin la reducción de un tercio de la condena por conformidad.

      Y  ya que estábamos, le expliqué que mis honorarios profesionales al tratarse de un tema tan rutinario ascenderían a tanto. El chico me dijo que de acuerdo, y ya quedamos para el día siguiente lunes, en el juzgado de instrucción a las nueve y media de la mañana.

      El chico quedó en libertad y se fue para casa, en un taxi.

      Y yo quedé en libre y me volví en moto a casa, a dormir de una puñetera vez, porque al final, se me habian hecho casi las nueve dela mañana. (calle del plomo, dinero facil!)

      A la mañana siguiente,  me desperté a mi hora, me duché y me afeité, me puse el traje negro de los juicios y la corbata a juego y me presenté en los juzgados de Plaza de Castilla, dispuesto a batirme el cobre un poco con el Fiscal para bajar la pena y ganarme el sueldo.

      Al llegar a la puerta de los juzgados me encontré con mi cliente, acompañado de otros dos chicos. Como es normal, Le pregunté que si estaba listo para el juicio, y entonces comprendí que algo iba mal. Mirando al suelo me dijo que había solicitado un abogado del turno de ofico.

      En ese momento varios sentimientos cruzaron fugazmente mi cara. Cabreo, frustración, indignación, incomprensión. ¿No estaba contento con mis servicios? ¿Había hecho algo mal? Azorado, el cliente me explicó que, tal y como yo le había explicado, el tema estaba muy negro y había consultado con otros amigos que se habían encontrado en la misma situación, que le habían confirmado lo mismo. Se iba a ir a casa con una condena de mil euros y ocho meses de retirada del carné con toda seguridad, y para “eso” no necesitaba los servicios de un abogado de pago. Porque no podía pagar a multa que impepinablemente le iban a poner y mis honorarios.

      Vale, hasta ahí correcto, pues me jodía y bailaba. Pero la asistencia del domingo me la pagaba por supuesto. Pues no, porque no tenía ni un puto duro, hace seis mses que no tiene curro en la construcción, tiene tres bocas que mantener y un perrito que le llora.

      Ya encabronado, le pregunté que si no podía pagarme, para que cojones me había sacado de la cama, un sábado a las tres de la mañana. Y entonces, llegó la guinda del pastel: El imbécil penaba que como yo soy abogado del turno de oficio, no me tenía que pagar; es decir, que soy un abogado gratis (y joder, muchas veces es cierto, pero por lo menos yo decido a quien no le cobro y por qué)

      Así que se me plantean tres opciones

A) plantarle una reclamación judicial, un procedimiento monitorio, una jura de cuentas. ¡Algo!

B) Presentarle a unos tipos Búlgaros muy majos, que trabajan doblando barras de acero colado en la espalda de los clientes que no pagan.

C) Pasar mucho.

      Al salir de Plaza de Castilla, llame al cliente que le había dado mi numero a este tipo para pedirle que por favor, no le volviera a dar mi numero de teléfono a nadie. Nunca. A no ser que le explicase primero, que a mi también me gusta cobrar por mi trabajo, porque tengo una carísima colección de huevos de Fabergé que mantener..

      Y para colmo de males, y como decía al principio del post, de pasear en moto de madrugada, en mangas de camiseta por Madrid he pillado unas anginas que me han dejado convaleciente casi una semana.

      No se si me he ganado un corazón púrpura por haber sido herido en combate, pero por lo menos una ventrículo lila ¿no?

Posted by Towsend at 7 de Agosto 2009 a las 01:53 PM