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26 de Junio 2003

Una pequeña gran victoria moral

   La administración siempre tiene la razón. Eso es lo primero que te enseñan en Derecho Administrativo. Y si no la tiene, se empeñará en que si la tiene hasta el ridículo. Llevará casos hasta el Tribunal Supremo y hasta al Constitucional a pesar de que cualquiera que tenga dos dedos de frente vea que NO tiene razón. No importa. Es la Administración y siempre debe llevar razón.

   Por eso cuando consigues que la administración –cualquier administración, por pequeña que sea- te dé la razón sin necesidad de pelear demasiado, te sientes un absoluto triunfador moral.

   Muchos de los que leen este blog saben que uno de mis sueños desde los catorce años ha sido aprender japonés, pero jamás tuve tiempo libre, ganas o valor para matricularme en la Escuela Odicial de Idiomas. Así que después de muchos años dejando pasar las fechas de preinscripción y a casi empujado a punta de pistola por el Corrector Justiciero (¡Saluda!) decidí preinscribirme en primero de Japonés.

   El catorce de mayo, último día, y raspando la hora de cierre de la oficina de correo, eché la solicitud por correo certificado en su modalidad de vale-una-pasta adjuntando una certificación de haber terminado la carrera y una fotocopia de mi DNI, esperando que entrase a tiempo.

   Cual no fue mi sorpresa al ver el día 16 en las listas provisionales que se publicaban en Internet, que tenía cero puntos en el baremo de ¡Maldición! algo había ido mal. Me tenían que dar 3 puntos. Dos por haber terminado la carrera y uno por ser mayor de edad. Llamé a la escuela Oficial de Idiomas, pero me dijeron que si quería presentar una reclamación tenía que hacerlo en persona ¡Y el maldito plazo acababa en tres horas!

   Dejando un asunto a medias, corrí a la escuela, y eche una instancia, exponiendo las razones por las que debían subirme los puntos de baremo.

   Este jueves pasado, salían las listas corregidas, así que volví a la escuela con un recurso preparado debajo del brazo por si habían denegado mi reclamación, porque como decía antes, normalmente la administración no reconoce que se haya equivocado ni de coña.,así que me llevé una grata sorpresa –de alegría, pero también de decepción- cuando vi que al lado de mi nombre y del numero de mi reclamación venía un simple “estimado”. Casi diría que me llevé un chasco al ver que no querían presentar un poco de batalla. Rompí el recurso y me fui tarareando camino de Moncloa.

   El día 24 de Septiembre tengo que pasar para ver las listas definitivas de admitidos. ¿Estaré dentro? Seguiremos informando desde el frente.

Posted by Towsend at 26 de Junio 2003 a las 05:18 PM