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14 de Junio 2003

Ba-dun-dum

   Estoy tirado en un sofá de la sección de zapatería femenina del Corte Inglés. Llevo unos 20 minutos peleándome con una resaca espantosa mientras mi madre y mi hermana discuten si este año las sandalias llevarán tiras, bandas o tacón. En estos momentos soy una piltrafa humana, propietario de una de las peores resacas que puedo recordar. Bueno, no tanto, pero casi. Si existe un inierno, debe de ser muy parecido a esto; la sección de zapatería del Corte Inglés. Y lo peor de todo es la cancioncilla del hilo musical. Pegadiza la cabrona.

   Intento desesperadamente hacer memoria de que fue lo que bebí ayer para estar en este estado lamentable. No fue tanto, aunque si bastante.

   Recuerdo la primera cerveza, nada más llegar al garito del concierto. Un local bakalaero-chungo que por una noche había cambiado la clientela habitual por una macedonia de los tipos más dispares que se pueden encontrar en Majadahonda. Tocaban dos grupos. “Faith” –versiones de baladitas rock de los ochenta, tipo Bon Jovi y cosas por el estilo- y “Expedición Zebra” –versiones de rock clásico-

   Aquello parecía una reunion de antiguos alumnos del infierno. Creo que no he visto tanto degenerado y sinvergüenza junto desde que terminé la facultad. Estaban los miembros del antiguo club de rol y del nuevo, gente de clase, gente de la facultad. Conocidos, simpatizantes y curiosos. Un bonito zoo humano, dispuesto a dejarse entretener.

   Recuerdo la segunda cerveza, pedida justo cuando Erik comenzaba a hacerme recordar cuanto le odio cuando canta, porque él canta muy bien y yo no. Esta me costo más pedirla porque todo a todo el mundo se le ocurrió pedir sus bebidas al mismo tiempo.


   Recuerdo el par de chupitos de Jack Daniel’s porque invitaban los del concierto y ¡oye! ¿No iba a hacerles un feo, no? Grupo dispar éste. Un Cantante rockabilly, un guitarrista heavy, un batería ochentero y un bajista convidado de piedra. Hay que reconocer que si bien el sonido de la “sala” era malo, sonaban mucho mejor de lo que yo esperaba que sonasen. Pero de largo.

   Mención aparte merece la versión que se marcaron del “Born to be wild”, con Eric haciendo doble bombo a la batería. Álvaro le miraba asustado y después confesaría que “el doble bombo es mas jevi que Satán”

   Recuerdo la tercera cerveza, porque estaba cantando las canciones del concierto de Álvaro y tenía la garganta reseca.

   Recuerdo la primera copa de whisky, porque me quejé amargamente de que estaba aguada o eso me parecía. Discutimos entre nosotros si el whisky era de garrafón o simplemente estaba aguado.

   Recuerdo la segunda copa de Whisky, porque me tire media hora en la barra para pedirla. Me encontré con Isabel y estuvimos hablando de matanzas y gorrinos durante un buen rato. Cuando me despedí de ella, me di cuenta que ya no me quedaba whisky en mi copa, así que me pedí otra Y van tres.

   Creo que recuerdo la cuarta porque invitaba Fernando.

   A partir de este momento, no recuerdo mucho más. Salvo que debieron caer otro par de copas, antes de que decidiese plegar velas y recogerme a pasar la noche.

Posted by Towsend at 14 de Junio 2003 a las 11:11 AM