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22 de Mayo 2003

Móvil

funeral. (Del lat. funerālis). adj. Perteneciente o relativo al entierro y a las exequias. || 2. m. Pompa y solemnidad con que se hace un entierro o unas exequias

   El teléfono móvil sale despedido de la chaqueta mientras corro para coger el autobús. Debería haberlo llevado en otro bolsillo, o simplemente no debería llevar móvil. Tantos cacharros electrónicos me van a volver loco.

   En ese momento, el director artístico de mi vida decreta una secuencia en Tiempo-Bala de Matrix. Veo el teléfono dar lentamente dos vueltas de campana sobre sus ejes X e Y, golpear el suelo por una de sus esquinas y saltar abierta la tapa de la batería. Veo como la batería vuela en otra dirección. Toda la secuencia se me hace insoportablemente larga, como “La amenaza fantasma”. Me da tiempo a pensar en un accidente de tráfico y como el tiempo parece chicle en ciertos momentos. Pienso en Einstein y su teoría de la relatividad. Incluso pienso en agacharme para evitar que el teléfono caiga al suelo y se rompa. Pero me doy cuenta de que ya ha caído, me siento por medio segundo como un gilipuertas y me agacho a recoger lo que queda de mi precioso móvil.

telefono.jpg

Con un poco de suerte, aun lo hago funcionar.


   Recojo las piezas y me las meto en el bolsillo, esperando -casi suplicando- que no se haya roto nada. Me meto en el autobús y una vez que me siento, empiezo a reconstruir el pequeño rompecabezas..


   Consigo hacer encajar todas las piezas, y pulso la tecla de encendido.
>Introduzca PIN<
Introduzco PIN
>Espere<
>Introduzca PIN<
Introduzco PIN
>Espere<
>Introduzca PIN<
Introduzco la constante de Newton.
>Espere<
>Introduzca PIN<

   Mierda. Mucha mierda. Hombre a hombre, mano a mano. ¡Gilipollas! Un movil taaaaaaaaan bonito.

   En ese mismo momento y mientras suplico que sea algo del teléfono y no de la propia tarjeta SIM, me doy cuenta que hace sólo un par de años no tenía ninguna dependencia de este pequeño engendro del diablo. Y ahora, me como la cabeza porque lo necesito para ya mismo. Busco los contras de tener móvil para ver si puedo convencerme a mi mismo de que no necesito uno.

   En primer lugar, y haciéndole caso a Oscar Dunderdice, llevo una pequeña fuente de radiaciones encima, y además, normalmente la llevo en el bolsillo del pantalón (junto a mis huevos) o que acerco a mi cerebro. Nadie ha pensado nunca que si en una radio provocan interferencias, lo que le puede hacer a tus células neuronales? O lo que me preocupa más, ¿a mi producción de espermatozoides?

   En segundo lugar, hago un calculo rápido y me echo a temblar cuando me doy cuenta de lo que me gasto al mes en el puto teléfono móvil. Si hago la cuenta en comics, creo que podría seguir un par de colecciones de Norma. O quizá no. Cabrones de Norma.

   Vida limitada. ¿Qué dura hoy en día un teléfono móvil? O mejor aun, ¿Cuanto dura una batería? ¿Un año? ¿Dos a lo sumo? Es decir que me voy a gastar una pasta en un teléfono- porque no nos engañemos, en mi trabajo hay que estar localizable prácticamente 28 horas al día- en comprarme un teléfono móvil que se va a quedar desfasado dentro de dos meses.

    “Hola” –oigo una voz que me saluda dentro de mi cabeza- “Soy tu asesor fiscal. No es por joderte las ilusiones, pero me temo que tras examinar tus cuentas y los valores que tienes invertidos en bolsa, lo más que puedes permitirte es una bolsa de pipas del Piponazo. Y eso no tiene mucha cobertura, ¿sabes?”

   Nota: después de una breve pero intensa charla con los abogados del CITM (Comite internacional de Telefonía Móvil, tengo hacer una pequeña rectificación; no hay ningún estudio científico que relacione el cáncer de próstata ni de testículos con el uso de teléfonos móviles –claro, que tampoco hay ninguno que NO los relacione-

Posted by Towsend at 22 de Mayo 2003 a las 02:26 PM