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Las mascotas y yo

La palabra "mascota" proviene del francés mascotte, diminutivo de masco o "hechicero", y se refiere a pequeñas efigies o animales que antiguamente se tenían por portadores de buena suerte y fortuna. Supongo que esta es la razón por la que, en la actualidad, todos los equipos deportivos y una gran cantidad de empresas acompañan su nombre de marca de un bicho antropomorfo e insistentemente feliz: superstición hereditaria subliminal, como el color de los ojos o ese antojo que tu abuelo también tenía en la nalga izquierda.

Y atendiendo a esto, creo que me falta poco para ganarme el título de Druida, Chamán, o Dependiente de una tienda de animales. Desde bien nano los primeros encargos "serios" y reconocidos que tuve (con plaquitas con mi nombre o un billete de mil de las antiguas pesetas) han sido mascotas: miles de animales sonrientes con posturas estándar producidos en serie para clubes deportivos, tiendas de muebles, competiciones de ajedrez y hasta una marca de bollería.

Sinceramente, no hago ascos a ningún trabajo que se me haya confiado (bueno, sí, a alguno), pero el A, B, C de los encargos de mascotas con tantas a la chepa pesa más que las tablas con los doce mandamientos; detesto las actividades copiosas, y aunque hasta hace relativamente poco si dos viñetas eran prácticamente iguales las dibujaba con toda la paciencia y resignación que podía, siempre me ha dado urticaria repetir un dibujo.

Por eso, las ocasiones en las que he tenido que dibujar una mascota en distintas posturas, me ha resultado de lo más frustrante que el cliente, amigo o “tipo que encargó la mascota” me devolviera los dibujos anotando que “el bicho es distinto en cada dibujo” y que así la gente no lo reconocería. Un ojo cerrado, una mueca en la cara, un cambio de perspectiva… no tienen cabida en el dibujo de mascotas por lo general, y lo que quizás me resulte más exasperante es que los que me corrigen en estos aspectos tienen razón: una mascota debe ser insistentemente sonriente, como si estuviese de gas de la risa hasta el culo, mirar al público con ambos ojos y mantener esa cara independientemente de lo que esté haciendo o de la perspectiva del cuerpo. Cual niña de El Exorcista invertida, su cuerpo puede dar una vuelta de 360º, que la cabeza seguirá en su perspectiva lateral, feliz de la vida por representar a tal marca o club.
Y eso del giro de 360º es relativo y muy teórico, puesto que las mascotas no tienen espalda, y tampoco pueden hacer el pino: la cabeza siempre en alto, cual globo aerostático.

Recuerdo todos estos apuntes de un trabajo reciente, en el que violé todas las reglas mencionadas una por una: le mascotte, una afable ardilla, debía hacer varias actividades veraniegas como fútbol playa o pala y, como obediente currante que soy, hice varios bocetos, jugando con la perspectiva de las escenas (por ejemplo, en le partido de balompié playero un tiro a puerta a lo Oliver y Benji, o haciendo una chilena), la expresión del personaje (por que llegar justo a darle a la pelota o recibir un salpicón en la piscina no le dejan indiferente a uno…) e incluso su atuendo (gafas de buceo etc.), por que leches, “es una mascota juvenil y vivaracha”, pensaba yo.

En cambio, por mucho que le gustaron las muestras al cliente (muchísimas gracias por el trabajo, Ángel), en pos de que la mascota mantuviese su…”mascotidad” quedaron anuladas todas las perspectivas aberrantes, todas las expresiones faciales y todo cambio radical de atuendo (como máximo, se me permitió quitarle la gorra que llevaba en un dibujo en el que estaba en la piscina, y diseñarle un uniforme para el partido de fútbol). Al final tenías una ardilla que chutaba sonriente y con la boca abierta en un partido que parecía sacado de un juego de la NES; una ardilla que se pasaba una pelota en la piscina (que al no poder jugar con las perspectivas tuve que dejar en un charquito infantil donde todos los niños se mean) feliz, con la boca abierta y mirándote estilo “únete a nosotrooos” y una ardilla que daba un paletazo a una pelota alta con la zurda, para no tapar su efigie… insistentemente feliz, claro.

Siempre, siempre tiene que vérsele la sonrisa de oreja a oreja… por que si la haces un poco humana o expresiva, si la mascotita parece cansada, parece que le cuesta esfuerzo, o se asusta entonces pierde toda su magia de buena suerte y fortuna. Aunque sea la mascota de un matadero, Sisí, la puñetera vaca decapitada, tiene que sostener su cabeza de alegría impertérrita bajo el brazo, para decir a los trabajadores y a los futuros filetes de vacuno que “¡Todo va bien! ¡Es genial trabajar en el matadero! ¡Compra carne de vacuno! ¡Las vacas no sufren!”… al final no estás dibujando un personaje, que es lo tuyo, estás modelando un tótem siniestro para que los indígenas consuman sin miedo bollos, se apunten a tal deporte, o compren electrodomésticos recomendados por ese enchufe andante que parece tan de confianza… es como ir metiéndole botox a toda la fauna conocida, pero cobras menos dinero. Yo no firmé para esto… qué duro es ser hechicero hoy en día, que no te dejan ni sacrificar virgencillas ni hacer a un infeliz beber un poco de lagartija molida sazonada en guano…

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Comments

Ahora da hasta como rabia que las mascotas tengan siempre esa cara de idiotizadas. Ha sido hasta educativo. XD


Por cierto, mira tu correo cuando puedas... U^____^

Ja ja ja ja ja ja, genial! parece un monólogo; nunca me había parado a pensar eso de las mascotas XD

Hombre, hay excepciones como...Maxi, el lince de los batidos Puleva :3
Supongo (crueldades aparte) que cuánto más grande es la empresa y su departamento de diseño, más flexibilidad hay con el tema de las mascotas.

El terrible mundo de las mascotas publicitarias... y a mí siempre me ha resultado extraño (e incluso siniestro) eso de que estén sonriendo. Pero nunca lo había visto como hasta ahora nos has mostrado, Termi. xD

Hasta cuando sacan la versión en peluche suelen tener esa cara de felicidad sospechosa...

Podría filosofear sobre el arte, la mercantilización del arte, la sociedad de masas y un largo etc. Pero es lunes, y tengo aún "perritis" dominguera.

p.d: ¡Quiero más tiras!

Necesitas dormir.

Jojojo... el guante a lo disney es DEFINITIVO. X___D

generalmente para nutrirse del trabajo hay que hacer encargos que no molan nada hacer, de escaso valor artistico y algunas veces carente de ese valor.
osamu tezuka era a parte de dibujante era medico, y durante la ocupacion de los americanos en japon despues de la segunda guerra mundial, estuvo una temporada dibujando pin-ups para los soldados a cambio de raciones de combate, por que se moria de hambre...
y luego miralo, termino codeandose con gente del calibre del mismisimo walt disney, o moebius

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