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30 de Junio 2008

El caso de la devolución desaparecida.

      El cliente tenía menos de treinta y cinco años; soltero, residente en Madrid y viviendo de alquiler. Según la auto declaración que él mismo había rellenado usando el Programa de ayuda mecagoensuputoPADRE, Hacienda tendría que haberle devuelto 530 machacantes, pero en su lugar, se encontró con una declaración complementaria en la que le conminaba a pagar 310 verdes más un 5% de recargo por extemporaneidad.

      - Esto no puedes ser; Yo mismo hice las cuentas y salía a devolver. Me da igual lo que me cueste, pero quiero que llegue al final de este asunto, porque aquí hay gato encerrado.

      Y vaya si lo había. Todo un tigre. El tipo no era tan inocente como pretendía, y después de un minucioso escrutinio de sus cuentas Incluso con la dichosa deducción por alquiler, salía a pagar.

      El cliente salió del antro que llamo despacho con unos cuantos billetes de menos en su cartera y convencido de que estaba en buenas manos. Yo, por mi parte, llevaba un par de meses de retaso con el casero, y no estaba en disposición de hacerle ascos siquiera a un tema fiscal con tan pocas perspectivas como aquel, así que preferí no sacarle de su error y enfundarme la pasta.

      Me calé el fedora. Y durante un par de días hice lo que cualquiera en mi posición hubiera hecho con el anticipo que había soltado el pájaro. En vez de ponerme al corriente con el alquiler, me fundí buena parte del mismo en los tugurios de peor nombre de la ciudad.

      Después de eso y en cuanto puede recuperar la sobriedad, me dediqué a manchar de sangre la manga de la camisa, preguntando a unos viejos conocidos sobre el tema. Ya sabéis como son los asesores fiscales; cobardes y supersticiosos, así que después del tercer meñique partido, ya sabía adonde dirigirme.

      Me terminé de gastar el anticipo comprando un traje nuevo; uno de esos que dan el pego durante los primeros tres meses y después comienzan a desintegrarse en bolitas. Me quedaba de lujo, pero claro, la percha ayuda. En Hacienda, mi contacto examinó el tema y cruzó los datos con la propietaria del piso donde residía mi cliente. Bingo.

      Después, y con la provisión de fondos dilapidada, me gaste unos cuantos pavos de mi propio bolsillo en el soborno de rigor para llegar a la oficina del ÏVIMA correspondiente donde me confirmaron lo que ya sabía. La tipa no había ingresado la fianza del arrendamiento.

      - El problema es que tu Arrendadora es una jeta. No tiene ingresada la fianza del arrendamiento y no declara el alquiler.
      - Arréglalo.
      -¿Qué quieres que haga? Pegarle una paliza me parece un poco excesivo. Por lo menos por ese dinero.
      - Me da igual; pero quiero que lo soluciones. Ese dinero es mío. Son ochocientos pavos y son míos.
      -No estoy seguro de que quieras remover todo el tema; No han dicho nada de tus ingresos.
      -No dicutas. Quiero que lo arregles.

      Volví a coger el teléfono y llamé a la interfecta.

      -Podemos solucionarlo de varias maneras, muñeca. O ingresas la fianza y te declaras el alquiler en una complementaria, asumiendo el recargo. O le descuentas el total de la desgravación a mi cliente del próximo alquiler.
      -¡Esto es un chantaje!
      -A mí, tus líos, me dan igual.

      A los dos días le llevaba un sobre color manila, precintado a mi cliente

      -Este sobre está hecho del material con el que están hechos los sueños,
      -No. Sólo es dinero. Y tampoco es mucho,
      -Ya, pero es mío. Toma, lo convenido
      -Gracias. Por cierto, Cuando hablé con el inspector que lleva tu caso, me dijo que en el correo te espera otro sobre de color blanco. En Hacienda querían saber por qué no habías declarado los ingresos de la actividad profesional al completo. Supuse que querrías saberlo.
      -Como pueden haberlo detectado. Me pagan casi todo en negro.
      -Verás, si te declaras unos ingresos de veinte mil euros, no puedes ponerte unos gastos de explotación de casi treinta mil. Simplemente canta, como una gorda en la opera. El programa de la renta es muy sencillito de usar. Cualquier licenciado en Comunicación audiovisual puede rellenar las cifras, pero para que te salga bien tienes que tener un poco de sentido común. ¡Ah, y algún conocimiento de derecho tributario. Adiós
.

      Mi casero estará contento esta noche. Le diré que se compre algo bonito.

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      Ha terminado junio. Con ésto damos por finalizada la campaña de renta 2007.

Posted by Towsend at 30 de Junio 2008 a las 05:23 PM