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2 de Junio 2007

¡Guau!

"si hay una cosa que nadie ha podido comprar con dinero, ésa es el movimiento de la cola de un perro".

      Mis queridos jueces catalanes ?porque ejercen allí, no porque sean necesariamente catalanes de nacimiento; en fin, que me voy por las ramas- nunca dejarán de sorprenderme. En la facultad siempre nos decían que en materia de derechos civiles -como me mola la semiología- Cataluña siempre ha estado a la vanguardia de España.

      Ayer me desayunaba con la noticia de que un juez de Barcelona ha condenado al Dueño de un pastor alemán que atacó en la playa a un yorkshire terrier, de apenas ocho meses, en presencia de la dueña del perrito muerto y de sus dos hijos, de ocho y 10 años. La mujer solicitó en su querella 1.000 euros por el valor del perro y otros 4.000 por los daños morales causados por la negligencia del dueño del pastor Alemán.

      En opinión del juez, que ha fallado parcialmente a su favor, "no hay dinero para compensar" a la familia propietaria del perro puesto que "el daño que sufren las personas que pierden a un ser querido va mucho más allá de la pérdida patrimonial que pueda representar para ellos. En realidad, no tiene precio [?] Pero, por más simbólica que sea la indemnización, hemos de evitar caer en el ridículo", prosigue el fallo, que condena a la dueña del perro agresor a pagar 2.000 euros por los daños morales a la familia propietaria del cachorro.

      Desgraciadamente, la noticia no ha saltado a los medios por ser pionera en el campo de la valoración del daño moral por la perdida de una propiedad -aunque sea un animal-, que tampoco lo es, sino porque en los argumentos jurídicos de la misma el juez se ha despachado a gusto metiendo una cita de "La dama y el vagabundo"; una película de Walt Disney.

      En fin, que las cosas que no tienen precio cuestan dos mil euros para no ser ridículas. Por lo menos en España. Porque al otro lado del charco, en Estados Unidos, que por supuestisimo están muchísimo más avanzados en esos temas de la valoración moral de la vida de un chucho las cosas se ven de otra manera.

      En 2004, en un caso de negligencia en el Condado de Orange -¡en OC tenía que ser!- muy similar al de Barcelona, el Abogado Kenneth Phillips, especialista en Daños y Perjuicios derivados de los ataques de perros, consiguió que un jurado valorase en más de treinta mil dólares la indemnización por su exclusivo valor emocional, además de nueve mil dólares para cuentas del veterinario.

      Y yo no se que es lo que me sorprende más: que haya un señor que se gana la vida estupendamente llevando casos de mordeduras de perros o que un jurado valore en 30.000 dólares los daños morales derivados de la perdida de un chucho.

      Planeta de locos...

Posted by Towsend at 2 de Junio 2007 a las 11:19 AM