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27 de Enero 2006

Kekas para dummies

      Leyendo un post sobre ?muñecas góticas? (Kekas para abreviar) en el blog de Deedlit me he dado cuenta de que está a punto de caer en unos de los peores vicios frikis que ha salido del sol naciente en los últimos años.

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      Pero no hay porqué temer, Miriam; Aquí está el tito Tow para evitar que cometas ese error del que te arrepentirías el resto de tu vida.

      Un poco de historia.

      Alrededor de 1998, la casa japonesa Volks, especializada en maquetas y figuras de resina (model kits) sacó al mercado una nueva línea de muñecas con rasgos y basadas en las clásicas muñecas articuladas alemanas (que a los japoneses les chiflan) con rasgos de personajes manganime.

      Este tipo de muñecas, conocidas genéricamente por el nombre uno de los primeros modelos sacados al mercado (superdolfies) se caracterizan por su altísima versatilidad. Pelo, ojos, cara, cuerpo? Todo en ellas podía ser cambiado por repuestos que responeran a los gustos de la propietaria de la muñeca. Ahora un torso más delgado. Ahora una cara más afilada.

      En Japón no tardaron en causar furor, y en el resto del mundo, unos pocos años más tarde, más aún.

      Estas muñecas en nuestro país ?al igual que en el resto de occidente- tienen un target muy determinado. Aficionadas al manganime, con baja autoestima y tendencias góticas ?u oscurillas wanabees- (Carne de Hot Topic, vaya).

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Vaya, no siempre...

      Se trata de elementos de coleccionismo. Y por supuesto son carísimos. Una muñeca básica, de edición normal de D.o.D. (casa japonesa) o de Luts (casa coreana) cuesta alrededor de 400 euros, mientras que algunos modelos de edición limitada pueden llegar a costar 1500 euros de salida. De segunda mano, olvídate de ellos.

      En e-bay, alguna muñeca de edición especial ha llegado a rondar los tres mil euros.

      Al mundillo de las muñecas éstas le pasa un poco como a los libros de Harry Potter. No están mal, pero los fans dan miedo. Sin embargo podemos distinguir entre distintos grados de degradación entre las afionadas:

      Aberración: ?¡Dios mío, has visto las muñecas esas góticas-japonesas? ¡Son horribles!? En el blog de algún conocido de Internet, has visto unas fotos de su nueva adquisición te ha horrorizado enterarte de que se ha gastado cerca de 500 euros en una muñeca de plástico. ¿Qué llevan, música?

Son feas y tétricas. Anoréxicas. Parecen personajes sacados de un manwa yaoi...

      Negación. ?si, puede que sean muy monas, pero jamás me compraré ninguna?. Acabas de descubrir que las tienes que pintar tú la expresión facial ?lo que te permite expresarte como artista-, que se les penden comprar aparte los ojos, el pelo, las manos y cualquier otra parte del cuerpo, lo que permite personalizarlas a tu propio gusto. Además hay un floreciente mercado de segunda mano, por lo que las puedes sacar a buen precio de e-bay.

      Aceptación: ?¡Oooooh, Kawaaaaiiii des-neee!?. A estas alturas tu carpeta de fotos de kekas probablemente supere los diez megas y estés pensando seriamente en comprarte una, aunque no sabes muy bien de donde vas a sacar el dinero para ello.

      Usas kekas como personajes de ese cómic que no has empezado a dibujar o esa historia que te ronda la cabeza desde hace años. Empiezas a subir fotos de las muñecas que más te gustan a tu propio blog, lamentándote de que sean tan caras, pero suspirando por ellas.

      1ª compra: ?Bueno, siempre puedo comprarme una, de las baratitas. 200 ó 300 euros nada más?. Por supuesto, original. Una SD de Volks; nada de esas copias coreanas. O puede que una Luts Coreana porque ?hace años que Volks no hace muñecas que merezcan la pena?. Te has dado de alta en los foros yankis y españoles y mandas fotos y dibujos con la ropa que lleva tu kekita. Puede que inicies un fotolog o un livejorunal en el que vayas enseñando como abres la caja de tu muñeca recién llegada allende los mares. Su ropita nueva,

      2ª compra: ?le he comprado unos ojos nuevos a mi Lestat". O le has comprado un compañero de juegos para que no esté tan solo. Ropita de cuero. Zapatos de edición limitada. Unos ojos de silicona que estaban tiradísimos de precio en e-bay. Nada es suficiente. Felicidades, eres una yonki de las muñecas. A estas alturas es probable que hables con ellas.

      Compradora compulsiva: ?Ooooooh, acabo de ver una edición limitadísima en e-bay, ¡sólo son 800 euros!? Pero como no tienes dinero para comprarlo, pides un préstamo personal y coges el primer trabajo basura que encuentras para pagar la muñeca de tus pasiones, que será tu preferida durante el próximo mes y medio? hasta que te enteres de la próxima edición limitada de kekos yaoizables.

      Acudes a KDD?s de kekas en los salones del comic, y lo que es peor; ¡te vistes como tu SD!

      Caso Terminal: ?Me voy a pulir el sueldo de este mes en comprarme un Cecil Scarface? A estas alturas, quizás te consideres a ti misma como una inversora. Puede que te dediques a coordinar compras en grupo ?para ahorrarnos los gatos de envío?. Si eres un poco avispada, puede que intentes conseguir la franquicia nacional de alguna marca de accesorios para kekas.

      Bien, déjame contarte un secreto aplicable a cualquier tipo de inversión. Los precios de los catálogos son muy bonitos, pero son absolutamente irreales. En caso de venta, jamás conseguirás recuperar lo que has pagado por las kekas, la ropa y los zapatos. Date con un canto en los dientes si recuperas un 40% de la inversión de tu colección. Y lo dicho es aplicable a las kekas, a los comics, a los sellos o a las pipas de espuma de mar.

      Siento ser yo quien tenga que romper tu burbuja de cristal, pero la vida es dura. A estas alturas puede que te hayas gastado 6 ó 7.000 euros en tus muñecas; así que espero que las disfrutes.

Posted by Towsend at 27 de Enero 2006 a las 12:25 AM