bannerp.png

« Lo de todos los años. | Main | Las nuevas viejas rutinas »

22 de Diciembre 2005

Diez minutos de diciembre

      Paseo, borracho, la Castellana, camino de no se donde. No es una novedad, desde luego, pero las viejas rutinas se me hacen aburridas a estas alturas. Me he despedido de los compañeros del curso de derecho Penal y les he dejado enfrascados en sus confabulaciones, mientras resolvía dirigirme al metro. No me apetecía seguir amargándoles la noche.

      Sin embargo, al llegar al llegar a la boca, y pese a saber que tenía que haber estado hacía media hora en otro sitio, en la otra punta de Madrid, pienso que ni me apetece estar aquí, ni me apetece estar allí; así que me pongo a andar, que seguro que algún sitio llegaré.

      Paseo, como decía, sin tener prisa por llegar a ningún sitio, sin ganas de ver a nadie en particular. Y pese a que Diciembre ya parece que es Diciembre, no siento el frió que sale de mi boca convertido en vaho. Sólo quiero ver donde me lleva el siguiente paso, ver con quien me encuentro. Fantasear con cada cara. Fabular con cada mirada. No tengo ganas de llegar a mi destino, cualquiera que este sea. Sólo quiero seguir andando.

      Durante diez minutos, aproximadamente, que es lo que tardo en notar entumecida la punta de mi nariz. Diez minutos; es todo lo que necesito para decidir que sigo siendo el gilipollas de siempre. No sólo no voy a ningún lado; si no que ni siquiera me patece hacerlo.

      Sigo borracho, pero ya estoy en el metro.

Posted by Towsend at 22 de Diciembre 2005 a las 11:11 PM