bannerp.png

« Un buen comienzo... | Main | ¿Despedida y Cierre? »

7 de Marzo 2005

El Oficio

      Hacía un calor sofocante. En la oficina esperaba un hombre en mangas de camisa, pantalón caqui, botas de caminar y salacot. Estaba sentado en una silla con las piernas cruzadas y bebiendo un vaso de agua con hielo. Su interlocutor, un tipo grande, obeso, se esforzaba en parecer simpático mientras se secaba el sudor de la frente con un pañuelo que había sido blanco.

      - Usted dirá- dijo el gordo, mientras trataba de ocultar el cerco de sudor de las axilas.

      - Verá, estoy buscando un par de pasantes para mi bufete.

      - Pues ha venido al lugar adecuado. Tenemos los mejores estudiantes de derecho del país. Pero permítame hacerle una pregunta ¿por qué dos?

      - Había pensando contratar un par de pasantes a tiempo parcial en lugar de uno a tiempo completo para no tener que pagarles tanto.

      - ¿Pagar? ¡¿Pagar?! ¡Pero hombre de Dios! Son pasantes. No cobran. Son alegres, complacientes y dispensables. Y si se ponen gallitos siempre se les puede devolver al arroyo. Además, sólo tiene que hacerle trabajar el doble, amenazándole con buscarse otro pasante .

      - Hombre, visto así... ?el hombre del salacot reflexionó un momento-¿Dígame, Sus pasantes tienen escrúpulos?

      - Ni hablar. Se los extirpamos en cuanto entran en la Facultad.

      - ¿Ah, y cómo hacen eso?

      - Mediante una sencillísima operación quirúrgica. Se abre el mesenterio y se extraen los escrúpulos, con cuidado de no dañar los redaños. No queremos abogados pusilánimes.

      - ah, eso está bien.

      - ¿Y ha pensado en algo en particular?

      - La verdad es que no; es la primera vez que vengo aquí.

      - Si le parece bien, podemos echar un vistazo a los estudiantes que tenemos en stock, y si quiere, se puede llevar uno puesto.

      - Por supuesto.

      - ¡Chico! Saca a los pasantes al patio.

      Un momento más tarde, en el exterior del pequeño bungalow había formada una fila de jovenzuelos, ellos con traje gris marengo o de impecable raya diplomática. Ellas con traje sastre de falda con colores algo más vivo. El ayudante del gordo los mantenía a raya con un rebenque.

      - Como puede ver, son intimidantes.

      - Buena pinta si que tienen, si, aunque se les ve algo verdes.

      - Hombre son pasantes. Si lo que quiere son abogados un poco más curtiditos, tendrá que ir al Colegio.

      - No, no. Pasantes está bien. ¡A ver tú, abre esa boca. -Y acto seguido inspecciono con meticulosidad la dentadura de uno de los mozos.- Buena dientes. Éste me gusta.

      - Excelente elección, si me permite decirlo. Ese está terminando una tesina en derecho de empresa, Sociedades Limitadas, si mal no recuerdo.

      - Huuuumpf. Societario no, que estamos servidos. ¿No tiene nada en derecho de familia?

      - Aquel de allí está haciendo un voluntariado en una asociación de mujeres maltratadas. Él sólo ya ha llevado un par de liquidaciones de sociedades de ganaciales.

      - Suena estupendamente. ¿Y tu que dices, muchacho? - Dijo el cliente, arreando un fustazo al estudiante en el abdomen.

      - ¿A quien hay que demandar, señor? - replicó el estudiante con la vista perdida en el horizonte cual infante de marina.

      - ¡Me gusta! Me lo llevo.

      - Excelente, es muy servicial y sabe llevar el maletín con mucha naturalidad.

      - No nos pasemos. Aun tiene mucho que aprender.

      - Por supuesto. Si me acompaña a la oficina, tramitaremos los papeles en un momentito.

---

      Bueno, puede que una visita al COIE no sea ?exactamente- así, pero se le parece bastante.

Posted by Towsend at 7 de Marzo 2005 a las 04:37 PM