bannerp.png

« Tragando saliva | Main | Reentrada triunfal »

25 de Junio 2003

Firma aquí, aquí, aquí y aquí

   Hace un calor espantoso ahí fuera. Miro a través del cristal y pienso en lo mal que lo deben estar pasando los desgraciados que caminan por el Paseo de Recoletos bajo un sol de justicia. En cambio, estoy sentado en una pequeña silla, congelandome por culpa del aire acondicionado que está puesto a toda potencia, delante de un comercial de la Caja del Colegio de Abogados a punto de firmar un crédito para poder colegiarme y así pasar a ser abogado “de verdad”. Creo que en estos momentos preferiría estar asándome en las calles de Madrid –¡o de Tanger, que coño! Antes que sentir toda la psicología bancaria aplicada en mi persona.

   - El prestamo tiene un interés cero, Joaquín. Somos una pequeña caja de ahorros cooperativa, no un banco, Joaquín. Sólo cobramos por lo que nos obligan a cobrar. Joaquín.- Cada vez que este individuo me llama por mi nombre, me entran ganas de pegarle un puñetazo. Lo dice una forma casi viscosa, como si repitiendo mi nombre fuese a convencerme de que firme el puñetero prestamo. Si no necesitase el prestamo no temdría que estar aquí ahora, mirandole a los ojos a esta pequeña víbora. - Tienes a tu disposición una tarjeta de débito, Joaquín. Si quieres una de crédito tendrás que pedirla y estudiaremos la disponibilidad conforme a tus saldos medios, Joaquín.

   Todo este tedioso trámite podría habermelo ahorrado si me pagasen un sueldo. Fíjese el atento lector que ni siquiera reclamo un sueldo digno; sólo un sueldo, por Dios.Ya sabeis. Dinero, pasta, parné, soldada, money cuartos..

   - Esta es tu clave de operaciones por Internet, Joaquín. ¿Sabes como funciona Internet, Joaquín? – Me harto. El pobre hombre creo que no sabe donde se ha metido

   -Perdona, Pedro, tengo una duda. No es respecto del prestamo, ni de la cuenta corriente; ni siquiera es respecto del funcionamiento de Internet, Pedro. ¿Y si me dejas firmar el préstamo de una vez y me dejas volver al trabajo? Déjame toda la documentación y ya la miro en el despacho, Pedro.

   Firmo los papeles, y salgo pitando del banco, antes de que tenga tiempo de cagarse en mis muelas. Por lo menos ya estoy un paso más cerca de ser abogado de “verdad”.

Posted by Towsend at 25 de Junio 2003 a las 12:24 AM