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20 de Junio 2003

Arrastrado por el barro

   Hoy me he tenido que comer una buena bronca de un cliente. Si hubiese metido la pata, comprendería el rapapolvo, metería el rabo entre las piernas, agacharía las orejas y diría “Si Bwana” un par de cientos de veces. Pero ésta vez resulta que no. He actuado perfectamente, conforme a Derecho y haciendo las cosas según mi mejor saber y entender. Pero el cliente no puede o no quiere entender que lo que quiere hacer es una chorizada.

   La vida es mucho más compleja de lo que jamás te enseñarán en la facultad. Cuando en un libro de texto del mejor catedrático de España leas “Fulano vende a Mengano una finca por tanto dinero”, la realidad será algo así como “Fulano vende a Mengano una finca de su madre –invalida e incapacitada ella- a la sociedad interpuesta –para desgravar impuestos- de Mengano por tanto dinero, del cual se declarará a Hacienda una tercera parte y el resto se lo dará en bonitos billetes morados” Y si después hay líos con Hacienda, con el Ayuntamiento de turno –a quien no le han dado su parte- o con los hermanos de Fulano, que no han visto un Eypo, entonces la culpa la tendrá el Abogado, que para eso es Abogado y sabe de leyes.

   Pues si. El Abogado sabe de leyes. Y sabe de trapicheos. El Abogado ha visto cosas que nunca creeríais; ha visto naves de guerra arder en torno a la nebulosa de Orión, ha visto brillar los rayos beta a las puertas de Tannhauser; pero sólo porque sepa que se pueden hacer chanchullos, no significa que los tenga que hacer para el primer mindundi que pase por la puerta.

   Estoy de acuerdo en que la ley se puede estirar más o menos –más más que menos- para adaptarse al caso concreto. Ya lo dice el axioma jurídico; la Ley siempre va un paso por detrás de la Sociedad; pero no estoy dispuesto a tener que aguantar algo que se que no solamente es contrario a Derecho, si no también, muy posiblemente, delito. Y más cuando ese hecho va a perjudicar a un tercero que pasaba por allí y que no sabía de que iba toda la historia.

   Si alguien quisiera una analogía bestia, me siento como una puta virgen a la que están subastando para ver quien desflora. Es algo normal; tarde o temprano tendrás que mandar tu ética y tu moral por el desagüe a buscar una Declaración de IVA que sabes que es más falsa que un beso de Judas, ¿así que por qué no sacar un beneficio de todo ello? Treinta y tres monedas de plata vienen muy bien en los tiempos que corren. ¿Has visto el precio de los pisos?

   Creo que necesito una copa. O dos.

Posted by Towsend at 20 de Junio 2003 a las 06:53 PM