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24 de Mayo 2003

Mi discman y yo

    En los momentos musicales de Charles M. Towsend, hoy tenemos una cancioncita de NOFX. Este grupo de punk-rock californiano pegó muy fuerte a mediados de los ’90 bajo el sello Epitaph. Algunos les acusan de ser demasiado melódicos y comerciales, pero a mi me encantan.

LORI MEYERS

Lori Meyers used to live upstairs
our parents had
been friends for years
almost every afternoon we'd play forbidden games
at nine years old
there's no such (thing as) shame
it wasn't recognition of her face, what
brought me back
was a familiar mark
(as it) flashed across the screen.
I bought some magazines,
some video taped scenes
incriminating acts
I felt that I could save (her).

Who are you to tell me how to live (my life)?
You think I sell my body;
I merely sell my time.
I aint no cinderella,
I aint waiting for no prince
to save me in fact
until just now I was doin' just fine
and on and on

I know what degradation feels like
I felt it on the floor
at the factory where I worked long before,
I took control
now I answer to me
The 50K I make this year will go anywhere I please
Where's the problem?

    Lori Meyers es una canción muy facilita –por lo menos eso dicen quienes saben tocar la guitarra, y entre los que yo no me cuento- que trata sobre las decisiones difíciles, sobre la hipocresía y sobre la gente. Siempre me ha gustado mucho. Espcialmente la voz de la cantante femenina. Cuando escucho esta canción medio borracho siempre me acuerdo de Pimpinela. No se porqué será.

    El otro día cogí uno de mis cd’s de NOFX, concretamente el "Punk in Drublic", en el que sale esta canción. A pesar de los años, creo que sigue siendo uno de los mejores cds de NOFX -quizá el único relamente bueno de su discografía, pero eso ya es otra historia para otro día-. El caso es que iba sentado en el autobús, al lado de una señora mayor, leyendo un poco, y recordé que llevaba el disco. Lo metí en el reproductor, puse el volumen a todo volumen y pulsé el “Play”. A la pobre señora casi se le paró el marcapasos.

    Para entender porqué a la conducta escandalizada de aquella buena señora, hay que explicar que yo iba hacia el trabajo, vestido impecablemente con traje de chaleco. Y eso de escuchar de repente un grupo hardcore a las nueve de la mañana depiesrta hasta al más sordo.

    Y es que, como siempre, las apariencias engañan.

Posted by Towsend at 24 de Mayo 2003 a las 05:48 PM