Mayo 30, 2005
Posteando
Bueno, se supone que me he propuesto mantener una frecuencia de actualización que pase de lo lamentable a lo simplemente decepcionante. Era o eso, o convertir ésto en algún tipo de fotolog en el que colgar las fotografías digitales del último desmadre del que sea responsable. Claro que hace tanto tiempo que no me veo involucrado en un desmadre de escala 7 que la cantidad de seguiría siendo absolutamente patética. También podría hacer tiras de sprites. Todo el mundo adora las tiras de sprites.
Vamos allá. Un historia de las de verdad; de las que luego Michael pregunta si son de verdad o me las estoy inventando.
El otro día vino una señora al despacho. Su marido de 38 años, no fumador, deportista y contable de profesión había sufrido hacía un mes un ataque al corazón que además le produjo un severo daño cerebral. Es lo que tiene la falta de riego de oxigeno en el cerebro; convierte a un catedrático en un vegetal en dos minutos. Para terminar de arreglarlo, el tipo canceló hace un par de años una póliza de accidentes, porque pensó que esos 20 euros al mes le vendrían estupendamente para cualquier otra cosa.
El daño, según los médicos, es reversible; se supone que el tipo está empezando a hablar de nuevo. Para dentro de dos meses esperan que pueda volver a atarse los cordones de los zapatos por sí mismo. Ante estas estupendas perspectivas, los médicos que están atendiéndole decidieron que era el momento de darle de alta y de enviarle a casa.
Todo esto estaría muy bien, si no me explicase la señora que tengo delante, mientras le paso una caja de kleeneex., que a su marido no le había visto ni un neuropsicólogo en el mes que lleva ingresado, ni un fisioterapeuta, ni un logopeda ni nada. Hale, gracias por pasar por aquí; no dejes de escribir.
Y yo no pude más que darle las direcciones de un par de asociaciones de daño cerebral, que ahí le iban a aconsejar mucho mejor de lo que yo pudiera hacerlo y remitirla a los centros especializados adecuados. Eso si, le pude echar una pequeña mano a gestionar los papeles de la Incapacidad Temporal por Contingencia Común. No me hizo sentir mucho mejor. No.
¿No queríais que postease?
Posted by Towsend at 11:21 PM | Comments (4)
Marzo 17, 2005
Bonito día...
Quedaría mucho mejor en mi tarjeta que ?pato mareado? o que ?simple gestor?. En verdana. Por supuesto cartoné de gramaje medio y color crema.
Hay mañanas en las que, cuando sales a hacer un simple trámite en algún organismo oficial, no sabes muy bien cómo, acabas perdiendo toda la mañana de negociado en negociado, y de sede en sede.
Normalmente, cuando tengo que ir a hacer una gestión, voy a tiro hecho, Ya me conozco media docena de instituciones y tengo fichados a un par de funcionarios en cada sitio. En definitiva, conozco ?un poco- los mecanismos de las administraciones con las que solemos tratar en el despacho y así, para hacer alguna gestión- no tengo que perder todo el día.
En cambio, cuando me tengo que enfrentar a una burocracia que no conozco, la solución es la de hacerme pasar por novato inexperto "Hola buenas, mire, soy el pasante de un despacho de abogados y tengo que..." La mayoría de las veces, poniendo cara de pardillo, acabas cayéndole en gracia a algún despiadado funcionario, que a cambio de terribles favores sexuales te echa una mano y te soluciona en un tris-tras tu gestión.
Sin en cambio, en otras ocasiones, la Burocracia ?así, con mayúsculas- te rodea y te absorbe, y acabas siendo un número más en sus estadísticas. Haces cola en información, expones tu problema, te dan un número, esperar media hora, te toca, te dicen, que no, que para lo tuyo tienes que ir a otro sitio, que está en la otra punta de Madrid. Y vuelta a empezar.
La verdad es que cuando eso sucede, cuando por fin terminas, normalmente lo que más apetece es, terminar mi gestión cuanto antes y salir pitando para el despacho, donde por lo menos puedes sentarte y no tienes que aguantar a la... gente.
Pero hoy no. Hoy hacía un día primaveral, cojonudo, y las terrazas del paseo de recoletos me hacían guiños para que me tomase una cañita y me leyese un capítulo de esta novela antes de seguir hacia el despacho. Pero justo cuando estaba decidiendo si me sentaba en esta o en aquella silla, me han llamado del despacho. Que tenía que pasarme por plaza de castilla. Se ve que ya me conocen.
Bueno, no se puede tener todo ¿o si?
Posted by Towsend at 5:22 PM | Comments (8)
Marzo 16, 2005
¿Hacienda somos todos?
Decía mi profesor de Derecho Tributario que no defrauda quien quiere, si no quien puede. A aquella frase lapidaria, le añadiría yo que defrauda quien puede y sabe, porque el Derecho Financiero y Tributario, que se escinde del Derecho Administrativo es una de las ramas más pesadas de toda la carrera.
Por querer, todos queremos defraudar a ?Hacienda?, que es como bien sabemos un ente maligno, dedicado a chuparnos la existencia, a traves de los impuestos. ¡Qué levante la mano quien no quiera defraudar a Hacienda! Y queremos defraudar a Hacienda, porque desgraciadamente, seguimos teniendo esa sensación de país tercermundista de que Hacienda no somos todos; Hacienda somos los desgraciados que no podemos permitirnos engañar a Hacienda, por mucha campaña institucional que nos plante el gobierno de turno.
Como va a pensar un Taxista, Autónomo que tributa por módulos, que ?Hacienda somos todos?, si se entera escuchando la Radio, que los consejeros de tal banco se han desgravado un montón de millones repartiéndose de los beneficios de la entidad unas Opciones de Compra de Acciones, que no tributan. ¡Que le den a los módulos! El Taxista defraudará todo lo que pueda, haciendo un montón de horas extra que no declarará.
Y lo peor de todo es, que cuando un trabajador paga sus impuestos tiene la sensación de que le están estafando algo. Que todos los meses le retienen una parte de sus sueldo que no deberían retenerle, porque al final los que deberían pagar de verdad ?porque se supone que nuestros impuestos son progresivos ?quien más tiene. Más paga- se escaquean. Con un poco de suerte, a Alicia Koplowitz le sale la declaración de la renta a devolver. Y cuando en Junio nos enteramos que nos sale la declaración a devolver, lo tomamos como un regalo que nos hace Papa Estado y no como lo que es... una devolución de lo que durante el resto del año le hemos estado pagando de más. Tendrían que hacer esas devoluciones con intereses, leñes.
El trabajo del asesor fiscal consiste en jugar con las leyes tributarias, encontrar sus resquicios, sus fallos y conseguir que su cliente pague menos impuestos de los que debería. Aunque rayando muchas veces la defraudación y la ilegalidad, la mayoría de las veces es perfectamente legal. ¿Plan de jubilación rescatable? ¡Desgravación! Por supuesto, que un asesor fiscal dirá que su trabajo consiste en hacer que su cliente pague exactamente lo que le corresponde pagar.
Y en terrenos más farragoso ?y más ilegal-, es más fácil defraudar si se tienen doce mil millones de euros que doce mil. ¿Por qué? Pues porque con doce mil millones se pueden montar fondos de inversión, operaciones transnacionales, fundaciones dedicadas al estudio de la cría del boniato en cautividad.. Un montón de instituciones pensadas ?no nos engañemos- para desgravar, mientras que con una nómina de doce mil euros anuales, la empresa para la que trabajas lo declara, te hace la debida retención y Hacienda te tiene cogido por las pelotas. ¿Que te vas a desgravar? ¿La hipoteca, el alquiler? ¡Minucias!
Yo reconozco humildemente que esta rama del derecho me supera; soy incapaz de enfrentarme a los vericuetos de las declaraciones de impuestos. Y quizás así sea más feliz. ¿Debí haber prestado más atención en clase de Tributario?
Posted by Towsend at 12:55 PM | Comments (8)
Marzo 7, 2005
El Oficio
Hacía un calor sofocante. En la oficina esperaba un hombre en mangas de camisa, pantalón caqui, botas de caminar y salacot. Estaba sentado en una silla con las piernas cruzadas y bebiendo un vaso de agua con hielo. Su interlocutor, un tipo grande, obeso, se esforzaba en parecer simpático mientras se secaba el sudor de la frente con un pañuelo que había sido blanco.
- Usted dirá- dijo el gordo, mientras trataba de ocultar el cerco de sudor de las axilas.
- Verá, estoy buscando un par de pasantes para mi bufete.
- Pues ha venido al lugar adecuado. Tenemos los mejores estudiantes de derecho del país. Pero permítame hacerle una pregunta ¿por qué dos?
- Había pensando contratar un par de pasantes a tiempo parcial en lugar de uno a tiempo completo para no tener que pagarles tanto.
- ¿Pagar? ¡¿Pagar?! ¡Pero hombre de Dios! Son pasantes. No cobran. Son alegres, complacientes y dispensables. Y si se ponen gallitos siempre se les puede devolver al arroyo. Además, sólo tiene que hacerle trabajar el doble, amenazándole con buscarse otro pasante .
- Hombre, visto así... ?el hombre del salacot reflexionó un momento-¿Dígame, Sus pasantes tienen escrúpulos?
- Ni hablar. Se los extirpamos en cuanto entran en la Facultad.
- ¿Ah, y cómo hacen eso?
- Mediante una sencillísima operación quirúrgica. Se abre el mesenterio y se extraen los escrúpulos, con cuidado de no dañar los redaños. No queremos abogados pusilánimes.
- ah, eso está bien.
- ¿Y ha pensado en algo en particular?
- La verdad es que no; es la primera vez que vengo aquí.
- Si le parece bien, podemos echar un vistazo a los estudiantes que tenemos en stock, y si quiere, se puede llevar uno puesto.
- Por supuesto.
- ¡Chico! Saca a los pasantes al patio.
Un momento más tarde, en el exterior del pequeño bungalow había formada una fila de jovenzuelos, ellos con traje gris marengo o de impecable raya diplomática. Ellas con traje sastre de falda con colores algo más vivo. El ayudante del gordo los mantenía a raya con un rebenque.
- Como puede ver, son intimidantes.
- Buena pinta si que tienen, si, aunque se les ve algo verdes.
- Hombre son pasantes. Si lo que quiere son abogados un poco más curtiditos, tendrá que ir al Colegio.
- No, no. Pasantes está bien. ¡A ver tú, abre esa boca. -Y acto seguido inspecciono con meticulosidad la dentadura de uno de los mozos.- Buena dientes. Éste me gusta.
- Excelente elección, si me permite decirlo. Ese está terminando una tesina en derecho de empresa, Sociedades Limitadas, si mal no recuerdo.
- Huuuumpf. Societario no, que estamos servidos. ¿No tiene nada en derecho de familia?
- Aquel de allí está haciendo un voluntariado en una asociación de mujeres maltratadas. Él sólo ya ha llevado un par de liquidaciones de sociedades de ganaciales.
- Suena estupendamente. ¿Y tu que dices, muchacho? - Dijo el cliente, arreando un fustazo al estudiante en el abdomen.
- ¿A quien hay que demandar, señor? - replicó el estudiante con la vista perdida en el horizonte cual infante de marina.
- ¡Me gusta! Me lo llevo.
- Excelente, es muy servicial y sabe llevar el maletín con mucha naturalidad.
- No nos pasemos. Aun tiene mucho que aprender.
- Por supuesto. Si me acompaña a la oficina, tramitaremos los papeles en un momentito.
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Bueno, puede que una visita al COIE no sea ?exactamente- así, pero se le parece bastante.
Posted by Towsend at 4:37 PM | Comments (12)
Marzo 6, 2005
Un buen comienzo...
¿Qué son trescientos abogados en el fondo de la bahía?
Posted by Towsend at 10:15 PM | Comments (3)