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12 de Marzo 2008

Carita de Ángel.

      Mientras le traían esposado, Carita de Ángel parecía no haber roto un plato en su vida. Sólo era un chaval de diecisiete años asustado, como las decenas de chavales asustados que ya había asistido en el Turno de Oficio de Menores y la llamada del Colegio sólo me había informado que se trataba un asunto de "lesiones", por lo que no estaba preparado para lo que me iba a encontrar.

      Desde luego, no es habitual que se le tome una declaración a un menor en una Comisaría de Policía. El protocolo establece que deben ser trasladados al GRUME (Grupo de Menores) en la Fiscalía de Menores de la calle García Noblezas, donde los agentes –se supone- están especializados en tratar a los chavales. Había algo cenizo en la cara del policía que esperaba conmigo en el despacho de policía judicial, e insistía en no contarme nada de los hechos hasta que no pasásemos la declaración.

      Pese a lo que veáis en las películas americanas y en las series españolas, cuando le toman la declaración a un detenido en una comisaría, el abogado aún no ha hablado con el cliente, por lo que muchas veces sólo sabemos lo que el policía que instruye el atestado quiera contarnos del mismo. De hecho, en estas declaraciones, ni siquiera podemos aconsejar al cliente sobre qué o cómo debe declarar ¡O si debe declarar o no!, No podemos decir ni pío hasta después de la declaración y nuestra misión es poco menos que garantizar que no se le coaccione para que declare –poco menos que no se le saque la confesión a hostias-. En este caso, yo sólo sabía que mi cliente había golpeado a otra persona, pero no tenía ni idea de la clase o el alcance de las lesiones.

      Como decía, el chaval venía cabizbajo y cariacontecido. Se trataba de un chico joven, alto, y bien vestido. Y por como se comportaba, al principio estaba convencido que se trataba de la primera vez que había pasado por un calabozo. Cuando me vio se dirigió al policía que instruía el atestado.

      - Tengo derecho a una entrevista reservada con mi abogado.
      - Después de tomarte declaración. Antes no.
      - Ya declararé ante el fiscal.

     ¡Coño! ¿Cómo sabía un crío como funciona el sistema? Desde luego no parecía un cliente habitual. Mientras se lo llevaban al calabozo para entrevistarme con él, el instructor me enseño la lista de antecedentes de carita de ángel. Hurto, Robo con Escalo. Robo con Intimidación, Robo con violencia. Contra la Salud Pública.

      - ¿Pero, pero qué ha hecho este animal?
      - Ha pegado a otro chico con un casco de moto en la cabeza. Se la partido como un coco y está en coma.
      - ¡joder!
      - Le advierto, letrado, que el fiscal quiere pedir homicidio en grado de tentativa.

      Lesiones. ¡Y una mierda!

      La verdad es que me sentí abrumado por la noticia. Un simple caso de lesiones se acaba de convertir en mi primer homicidio –si bien, no consumado.

Posted by Towsend at 8:09 PM