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Marzo 27, 2006
El día después.
Hay una ?buena- razón por la cual los abogados penalistas cobran una estupendísima provisión de fondos antes de mover un solo dedo para sacar a un detenido del calabozo.
Normalmente, los detenidos son ?sorprendánse- criminales, y generalmente poco de fiar. Eso del honor entre ladrones es una entelequia de lo más aparente, pero se corresponde poco con la realidad. Puede que sirva para inspirar un par de novelas y hasta una bonita película en la que Kevin Spacey haga de malo-buenísimo, pero si vas a confiar en la palabra de un chorizo, que sea con un buen fajo de efectivo por adelantado. Nada de cheques.
Y aunque no es culpa mía, supongo que la cara de gilipollas que se me ha quedado me servirá de lección para la próxima vez.
Regla nº 3. Estabas avisado.
Posted by Towsend at Marzo 27, 2006 5:15 PM
Comments
Eh, podía haber sido peor, al menos ha sido la tercera y no la segunda regla la que has redescubierto a manos de los rudos rumanos.
Posted by: Anukahn at Marzo 27, 2006 5:36 PM
Hey, visto así...
Posted by: Charles M. Towsend at Marzo 27, 2006 5:38 PM
Es que uno ya no puede fiarse ni de los delincuentes ¿dónde hemos ido a parar?
Posted by: apio at Marzo 28, 2006 1:28 PM
Ehm... No, Joaquín, no es así. A tí no te han robado unos rumanos. A tí te ha robado la que te llamó por teléfono para que te fueras a tomar por el culo. Es ella quien tiene que pagarte. Y si no tiene dinero porque los rumanos no le han pagado, existen líneas de crédito en los bancos.
Si no es honor entre ladrones, es honor entre abogados. Claro, que a lo mejor vosotros sois aún peores...
Posted by: Somófrates at Marzo 28, 2006 5:08 PM
Eso tampoco me soprendería...
Posted by: Charles M. Towsend at Marzo 28, 2006 11:16 PM
Ya me jodería
Posted by: Ulliam at Abril 3, 2006 11:14 PM