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20 de Febrero 2006

Diez cosas que odio

      A pesar de lo que digan, odiar es bueno, porque sirve para dirigir un sentimiento abstracto hacía un fin concreto. El odio es mil veces mejor que la simple indiferencia. Odiar sirve para saber que, a a pesar de todo, sigues vivo.

      Odio los lunes. Son días que no deberían existir. Los odio tanto que los domingos por la noche no puedo conciliar el sueño, pensando que el día siguiente es lunes y que empieza otra vez el tedio. Y así arrastro los lunes durante toda la semana.

      Odio los ordenadores porque aunque no lo parezca, sigo siendo abogado, no ténico de redes ni informatico. Odio el Movabletype. Odio las caídas de conexión, y por ende, odio a los teleputas de los servicios de atención al cliente de mis ISP?s.

      Odio haber perdido la capacidad de crear. Y lo peor de todo es que ese odio no puedo dirigirlo hacía ninguna forma concreta de creación. Jamás he entendido la destrucción como creación.

      Odio pasarme el fin de semana trabajando en una vista que tengo el martes, para que me digan el lunes que la han suspendido sine die. Trabajo perdido. O aplazado. El sentimiento de frustración es el mismo.

      Odio a los clientes que quieren que todo se haga a su manera. Si encima son familia, peor. Puede que la experiencia sea un grado; pero siempre he creido que darse una hostia es la mejor manera de aprender.

      Odio a los perdonavidas que lo tienen todo solucionado y dan consejos sobre cómo vivir y sobre lo que está bien y lo que está mal. Esto incluye al ochenta por ciento de los individuos que pululan por internet.

      Odio la apatía que me rodea. La mía y la de los míos. Odio ser incapaz de no haber encontrado una forma de canalizar ese odio hacia algo productivo. Odio no sentirme yo mismo en ningún ámbito vital.

      Odio los autobuses interurbanos. Odio el hedor de la gente, su cansancio y sus conversaciones banales camino del trabajo o de casa. Odio a los conductores graciosos que te cierran la puerta en las narices.

      Odio a los politicos de este país. Deberían fusilarlos a todos sin excepción. Son cobardes y supersticiosos.

      Odio odiar. No va conmigo.

Posted by Towsend at 20 de Febrero 2006 a las 03:40 PM