bannerp.png

« 10 cosas que un abogado odia oir decir a sus clientes. | Main | ¿Hacienda somos todos? »

15 de Marzo 2005

¿Por qué sabrá tan rico este cocido?

      Mis muy queridos futuros clientes, dejadme que os dé un consejo: No enterréis jamás los cadáveres en el jardín de la parte de atrás de vuestra casa. Es el primer sitio en el que buscará la policía.

      Si has matado a alguien ?¡oye, todo el mundo tiene derecho a ganarse la vida de una manera o de otra!- será mejor que no estés cerca del cuerpo cuando éste aparezca, ya que como dice el Profesor Reverte Coma, los cadáveres son muy porfiados y más tarde o más temprano acaban por aparecer cuando menos se espera.

      John Reginald Christie, Marc Dutroux, hasta el Señor Ética. Todos ellos cometieron el mismo error. No deshacerse correctamente de los cadáveres que dejaron a su paso. Sin ir más lejos, el célebre asesino del mesón ?el Lobo Feroz? emparedó un par de fiambres en el sótano de su restaurante, donde el olor a putrefacción acabó llamando la atención de los vecinos, y estos, claro, avisaron a la policía.

      Si no queremos que nos trinquen con un esqueleto en el armario, tenemos que desligarnos en la medida de nuestras posibilidades de él. Para ello, existen dos garndes soluciones:

      En primer lugar, deshacerse del cuerpo. Pero ésta no es una tarea tan sencilla como puede parecer. Todo deja un rastro que puede ser seguido por los antropólogos forenses. Ácido, cremación, trituración con amasadoras industriales, enterramiento en parajes alejados... Todo deja residuos que nos pueden delatar ¡no hay nada como soltar un par de cadáveres en un cañaveral como para que al mes siguiente recalifiquen los terrenos para viviendas y procedan a desecarlo! A desiré Landrú, le acabó traicionando el olor a barbacoa que rodeaba perpetuamente su casa de Gambais.

      Para deshacerme de un cadáver, mi técnica preferida es dejar los cuerpos donde deben estar. En los cementerios. Nadie se va a extrañar de que haya un cadáver en un cementerio. Así que no hay más que buscar un cementerio del extrarradio, sin vigilancia, abrir una de las tumbas o cavar una en caso de que las tumbas estén abiertas sobre la misma tierra y dejar nuestro bulto tranquilamente. ¡Y por favor, tratad de que no sea un cementerio indio!

      También podemos cargarle el mochuelo a otro. Recomendado sólo a los expertos en la materia. Aquí si que se recomienda el dejar el paquete en el jardín de detrás de la casa. Del jardín de la casa del compañero de trabajo que nos cae mal, por ejemplo.

      Un consejo básico para cualquiera que se vea en el trance de tener que ocultar las pruebas de un delito de sangre es no dejarse caer en la desesperación. A lo hecho, pecho, y si ya tenemos un cadáver en el suelo del salón, por lo menos facilitemos nuestra defensa al abogado, haciendo que el cadáver tarde mucho en aparecer. Ya se sabe que sin cadáver, no hay homicidio.

      Vamos, a no se que queráis ser una nueva entrada en la página web del Museo de Antropología Médica-Forense, Paleopatología y Criminalística de la Escuela de Medicina Legal de la Universidad Complutense de Madrid.

Posted by Towsend at 15 de Marzo 2005 a las 12:57 PM