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21 de Octubre 2004

Las cosas ya no son...

     Antiguamente, cuando se quería atracar a mano armada a alguien, se le gritaba “¡La bolsa o la vida!”. Ese era el grito de los bandoleros y salteadores de camino. Si uno oía esa exclamación en un camino solitario, ya podía ir relajando los esfínteres, porque o el bandolero se largaba satisfecho, o el asaltado bien podía acabar con una buena mojada en las costillas o un trabucazo descerrajado a quemarropa.

     Cuando yo era niño, allá por los ochenta (los de verdad, no los de la serie de Telecinco) Madrid se puso imposible O eso decían los medios de comunicación en una de sus campañas de alarma social. Hordas de Yonkis asolaban Madrid como salidas de “la noche de los muertos vivientes” en busca de viejecitas a las que asaltar para poder conseguir su dosis. El Canto de batalla de aquellos pobres, había cambiado mucho

     - Dame la cartera o te pincho con la jeringa, que tiene el Sida- Y claro, por aquel entonces, mentar el sida era (y aun hoy sigue siéndolo, que coño) como para acojonorse. Uno soltaba todo lo que llevase encima, hasta la medalla del bautizo, si era necesario. A un compañero del instituto le llegaron a levantar con este metodo unas Air Jordan nuevecitas.

     Y la cara de gilipollas que se le quedaba al pobre imbecil al que le habían atracado con una insulina.

     Y así hoy en día, el atracador ya no es un yonki acabadísimo por el jaco de mi niñez; si no que estereotipos aparte se trata de un inmigrante muy marginado por la sociedad, eso si, que vuelve a llevar una señora sirla en el bolsillo, y que en un callejón oscuro, o un portal, te pone un filo en la garganta y te atraca como que no hay Dios.

     - Va, dame lo que lleves, cartera, reloj, móvil, cámara digital... un ¡¿3310?! Cawenmiputaestampa con la pinta de pijo que gastas y la mierda de móvil que llevas...- Veridico, señores.

     Y Por no hablar por las bandas organizadas del Este (¿del Este de qué?) que, armados con rifles de Asalto se dedican a asaltar coches de lujo en las autopistas de Cataluña. ¿Pero ustedes se creen que esa es forma de atracar a nadie? Se han perdido hasta las formas, coño. Con lo bonito que era aquello de “¡La bolsa o la vida!” y dejar que el pipiolo se largase en gallumbos a pedir ayuda al puesto de la benemérita más cercano.

Posted by Towsend at 21 de Octubre 2004 a las 02:48 PM