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28 de Septiembre 2004

¡Ring, Ring!

      - ¿Micky? [Silencio] Ponte cabrón..., que sabemos que estás ahí. Te tenemos vigilado. Sabemos que estás en casa. Escucha mierdecilla, eres un rojo de mierda... vamos a ir a por ti... No te van a poder ayudar tus amiguitos, porque también vamos a ir a por ellos [silencio]. Cuando acabemos con vosotros se os van a quitar las ganas de seguir yendo por ahí con esas pintas ¿Me entiendes? No os vais a ir de rositas... Cuando terminemos contigo te vas a pasar una buena temporada en el hospital, para que se te quiten las ganas de volver a clase [silencio] Ponte hijoputa... [silencio] Mira, no me cabrees y ponte. ¿No estás? ¿O no te atreves a ponerte? Eres un cagao, un... ¡Un maricón! No tienes huevos de enfrentarte a nosotros ¿Eh? Te vamos a rajar. A ti y a esa puta que va contigo. Que la tenemos calada. A ella y a sus amigas. Os tenemos fichados a todos... Esto ha sido sólo una advertencia. La próxima vez no te avisaremos... Joputa, rojo, cabrón. ¡¡Vivaspaña!!¡¡Arribaspaña!!. - Suspiro, mientras Paro el cassete.
      - ¿Y dices que recibes muchas como éstas?
      - Todos los días.
      - ¿Y la policía?
      -Dicen que hasta que no pase nada, no pueden intervenir.
      - ¿Pero sabes quienes son?
      - no...

      Vuelvo a mirarle, pantalones anchos, una camiseta donde caben tres personas y los pelos de punta. Y me sorprendo mirándome a mi mismo y a mis amigos, con 17 añitos, casi las mismas pintas que llevábamos entonces, victimas de unos tipos que no tenían mejor manera de pasar las tardes del comienzo del curso que llamándonos a casa para amenazarnos a nosotros y a nuestras familias.

      Quisiera decirle a este chico que es todo una broma, que a esta gente se les va la fuerza por la boca, y que se olvide del tema, y sin embargo, no puedo... Aun tengo demasiado cerca la paliza que le dieron al bueno de Sebas por “ser un rojo cabrón” y por llevar cresta. Aún recuerdo como la policía no pudo hacer absolutamente nada, porque en la puerta de aquel garito atestado de gente nadie vio nada. Nadie de entre toda aquella multitud vio a cuatro energúmenos lanzarse sobre un punki larguirucho que no había cruzado ni media palabra con ellos.

      Quizás lo uno no tenía ninguna relación con lo otro y los cuatro skins que apalearon a Sebas no tenían nada que ver con los niñatos que nos insultaban al otro lado del teléfono. Pero nunca lo supimos.

      Después crecimos. Y juramos que nunca nos volverían a acojonar cuatro hijos de puta con demasiado tiempo libre.

      - Tu pon la denuncia por si acaso, siempre servirá de algo llegado el caso... ¿Tienes identificador de llamadas?

Posted by Towsend at 28 de Septiembre 2004 a las 06:52 PM