bannerp.png

« Sentencia. | Main | Éxtasis »

20 de Septiembre 2004

Herencias y Testamentos.

     Los temas de división de herencia son divertidos. Muy divertidos. Por lo menos cuando se observan desde la barrera, con una prudencial distancia y con un casco y chaleco antibalas “por si las moscas”. Son divertidos si te divierte ver como una manada de hienas se despedazan ante un trozo de carroña, claro.

     Una pareja adinerada –muy adinerada- y dada a salir en el papel couché, otorgó hace un par de décadas sendos testamentos de usufructo recíproco. Ésto consiste básicamente, en que cuando uno de los dos muere, el otro disfruta de los bienes del otro hasta el momento de su muerte, momento en que se debería haber repartido el patrimonio de la sociedad de gananciales entre los tres hijos del matrimonio a partes iguales.

     El Padre murió hace unos meses, un par de años después de la muerte su esposa –habiendo disfrutado, conforme al testamento de su mujer, del usufructo del total de la herencia-. Los tres hermanos, que hasta ese momento habían llevado una pacifica coexistencia, esperando para repartirse los bienes de sus padres, se encontraron de buenas a primeras con que el progenitor había vendido a un tercero casi todo el patrimonio que le correspondía de su mitad de gananciales y cambiado su propio testamento un par de meses después del fallecimiento de su esposa para dejarle la gran parte de la herencia a la hija, en detrimento de sus otros dos hijos, que se quedaron con su tercio de legítima estricta.

     En realidad todo se trataba de un ardid del padre, que a través de un amigo, le había dejado la mayor parte de su fortuna a su hija, que obviamente no se iba a quejar demasiado. Los otros dos hijos protestaron, impugnaron y maldijeron en arameo, pero en los Tribunales de Justicia, saber la verdad no sirve de mucho si no se puede probar.

     Así que años después de pleitear y de enemistades enconadas, después de apelaciones a las más altas instituciones judiciales y de líos diversos (incluso en prensa) los dos hermanos perjudicados se van a quedar sólo con su tercio de legítima, que tampoco es moco de pavo, ojo, que es una fortunita que para mi quisiera; ya que la gran parte de esta herencia le ha llegado a su hermana por vías indirectas. Nada malo se puede probar; Algún abogado hizo bien su trabajo.

     Aunque aún no sabemos los motivos que tuvo el padre para hacer lo que hizo –la hija niega con la cabeza y dice “algún día escribiré mis memorias”-, pero no puedo evitar sonreír cómplicemente pensando en lo mucho que se estará riendo de sus hijos en estos momentos.

Posted by Towsend at 20 de Septiembre 2004 a las 07:45 PM