bannerp.png

« novela | Main | Alquilar en Madrid »

24 de Agosto 2004

Tres cerraduras y Trece llaves.

   El primer bombillo llevaba en su mortaja no se cuanto tiempo. Ya estaba allí antes de que nosotros llegásemos a la casa, y supongo, por su antigüedad que también estaba allí cuando ellos llegaron a la casa. Se trataba de una cerradura para puerta blindada de diez dientes, modelo que según me explico el cerrajero no se utiliza desde hace más de quince años. Allí debería haber seguido otro quine años, de no ser porque alguien ha decidido que su palabra no vale nada.

   Nosotros teníamos dos llaves, una cada uno, y ellos otras dos.

   El segundo bombín estuvo en la puerta apenas una semana. Una buena noche, recibimos una llamada que nos conminaba a cambiarlo, porque según nos advertían una persona que no debía tener llave, podía conservar una copia de la misma. Avisamos al cerrajero, y en una mañana cambiamos una pieza de metal –que por el precio al que las cobran, por lo menos es de oro-

   Nosotros teníamos las cuatro llaves. Nuevas, flamantes. Y no pensábamos ceder ninguna de ellas. Aquella era nuestra casa. -No, no pensábamos irnos - teníamos un acuerdo - así no se hacen las cosas.

   La tercera cerradura ha llegado de improvisto, después de una semana de llamadas a un teléfono que nadie respondía, de mensajes pidiendo hablar las cosas. De buena mañana, mientras estábamos en el trabajo, se ha presentado en casa, acompañada de un cerrajero que ni ha preguntado, ni debía importarle lo que estaba haciendo. Ha reventado el nuevo/viejo bombín y lo ha sustituido por otro, más nuevo todavía. Y entonces ella tenía las únicas cuatro llaves.

   El policía que me ha llamado al despacho quería saber si la conocía, y si tenía algún problema con ella y con el alquiler. Tranquilamente he explicado la situación, que nosotros éramos quienes estábamos viviendo en el apartamento, y que si alguien tenía un problema con nosotros, era un problema civil, no penal. ¿Qué si tenía pruebas de lo que decía? Por supuesto.

   Después de un par de amenazas de denuncias reciprocas por coacciones, por allanamiento de morada, y de echarnos a la cara los males del mundo, nosotros tenemos todas las cuatro llaves. Por lo menos hasta el uno de septiembre.

   Buscando piso...

Posted by Towsend at 24 de Agosto 2004 a las 05:40 PM