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11 de Febrero 2004

Camisas & Corbatas

   Necesito un puto asesor de imagen ya mismo.

   No sé que es lo que pasa, que hace días que me da por combinar camisas y corbatas de una manera, llamemos, “creativa”. Camisa azul celeste y corbata lila a topos dorados y cosas por el estilo. A veces ha sido por puro despiste, que para mi no es normal eso de despertarse a las seis y media de la mañana, pero otras ha sido debido al desconocimiento de las escalas cromáticas y las más elementales normas de combinación de los colores en el vestir. Por eso, siempre intento vestir en el trabajo de una manera más clásica, pero a veces me da por experimentar y no sé si se debe a que nunca me han terminado de convencer las convenciones sociales en el vestir en cuanto a los colores, porque tengo que reconocer que los trajes me quedan estupendamente bien, y más aún los de chaleco.

   Se supone que la moda masculina seria[1] está regida por unos códigos más o menos estrictos que no han variado en lo esencial en los últimos 100 años. Traje gris, azul, nunca negro. Camisas claras, corbata oscura o camisas oscuras, corbata clara. Nada de corbatas

   En mi profesión tengo que ofrecer una imagen seria y responsable, que Así que me veo obligado a ir de chaqueta y corbata –aunque a veces me permito excesos como la corbata de erizos o la de conejitos, pero que pasan por corbatas digamos “serias” porque los dibujos son pequeñitos y a distancia se pueden confundir como patrones asimétricos nunca, nunca he tenido corbatas de Mickey Mouse o del Pato Donald.

   Es como lo del piercing en el labio o el tatuaje que asoma por encima del cuello de la camisa. No niego que me gustan, pero sin embargo, no quedaría nada serio acudir a un juicio cual George Clooney en Abierto Hasta el Amanecer. Puede que si trabajase de dependiente en alguna tienda de ropa cool o no trabajase de cara al público pudiese lucir un tatuaje en el cráneo con una leyenda del tipo “Born to be wild” con unas alas rampante envueltas en llamas, pero como mucho tendré que pasar con un piercing allá donde no dé la luz del sol. Y sentirme un poco frustrado porque no quiero tener que explicarle cada dos minutos a la gente que he cogido la primera corbata que he sacado del corbatero. Si, tengo un corbatero, ¿Pasa algo?

   La próxima vez que alguien me diga que una corbata no combina con el traje o con la camisa, le voy a mandar a la mierda.

   - Boh, tú es que no estás a la moda.

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[1] No la de las pasarelas, si no la de ir a trabajar día tras día[2].
[2]Si “ellos” pueden yo también.

Posted by Towsend at 11 de Febrero 2004 a las 04:55 PM