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27 de Enero 2004

Viejos amigos

    Hoy he quedado para comer con un viejo amigo al que hacía varios años que no veía. Concretamente desde antes de cambiarme a la Complutense. Carlos, que fue compañero de pupitre los dos primeros años de carrera y con el que había perdido el contacto hace ya un montón de tiempo me llamó ayer al móvil. Lo había conseguido a través de otro compañero de clase que esta vez no había podido venir con nosotros a comer cordero en palo..

    Carlos era el típico tío que, aunque empollón, no daba asco porque era también un juerguista empedernido y un tipo simpático. Con él me hice Campeón Mundial de Mus -por lo menos- en mi primer año de carrera. Con él me he pillado algunas de las tajadas más impresionantes que no recuerdo. Él me animaba a ligar y yo tenía que sujetarle corto con una correa. Suya es la frase "Hola, soy tu agente de la condicional" que yo mismo tan injustamente he usado miles de veces para presentarme.

    Está bien colocado en un bufete importante de Patentes y Marcas, ganando un buen sueldo y haciendo el trabajo que le gusta. Se ha echado una novia seria -¡él!- y está metido en la compra de un coche y un pisito que le darán en cinco o seis años en las afueras de Madrid -bueno, en las afueras de Guadalajara, que para el caso Ya es lo mismo-. En definitiva, estos últimos cinco años le han sentado bien. Está guapetón el hombre. De hecho, en un momento de sinceridad, le confieso mi franca y sana envidia por su situación actual.

    Y sin embargo, entre mordisco y mordisco al Kebab, me mira y por un momento deja caer la mascara de la sociedad. Con esos ojos que yo ya no recordaba, me confiesa que odia su trabajo, que está con su novia por no dejarla y que odia Guadalajara. Me recuerda que él empezó a estudiar derecho porque su padre le obligó a ello y que hay pocas cosas en el mundo que odie más que las Patentes y las Marcas.

   -Deja el trabajo- le recomiendo

   -No puedo. Estoy atado por mi familia. Esperan demasiado de mi.

   -Lo siento.

    Yo le he hablado de Marta, y de mi trabajo con su mierda de sueldo y lo bien que me lo paso cuando tengo que redactar cartas de reclamación extracontractual, de mi Polito y del viejo Polo, del robo del Fiat de los nuevos y de los viejos amigos. Y de este blog. Y él me ha dicho que me envidiaba.

   - No digas tonterías. ¿Eso por qué?

   - No lo se. Te veo contento.

   - Te jodes, machote. Ésta es mi vida- Y nos hemos reído juntos como hace años.

    Hemos quedado para vernos un par de veces al mes y tenernos al tanto de nuestras vidas. Bienvenido de nuevo a mi vida, Carlos.

Posted by Towsend at 27 de Enero 2004 a las 07:30 PM