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21 de Enero 2004

Dos noticias; una buena y otra mala.

   La buena: Ayer me llego un fax de la procuradora de Torrejón anunciándome que había ganado mi primer juicio. El primer juicio en el que me ponía la toga y lo ganaba ¡con costas! En este santo país en el que todo se mide en metáforas futbolisticas, podríamos decir que el Murcia le ha metido una goleada al Madrí galáctico en el Bernabeu.

   El asunto llegó tarde y mal al despacho. Un Juicio Verbal por unos daños en un coche. Sin posibilidad de pedir practica de pruebas ni de citar a ningún testigo que no fuésemos a llevar nosotros mismo. Y no íbamos a llevar ninguno, mas que nada. Porque no había ningún testigo al que pudiésemos llevar.

   Así que todo se reducía al interrogatorio de los testigos propuestos por el demandante y a una pura exposición de argumentos jurídicos. Un tema espinoso y con muy pocas posibilidades de sacarlo adelante. “Está chungo” le dijimos al cliente. Era Muy probable que se perdiese, y que tuviera presente que podría perder hasta con costas.

   Decidimos, que ya que muy probablemente se perdiera, lo llevaría yo mismo para comenzar a bregarme delante de tribunales. Porque hacia ya cuatro meses que era abogado pero aún no había tenido que actuar delante de un tribunal; y menos con toga, que pare quien no lo sepa es una especie de Túnica negra antediluviana, pesadísima y sobadísima que solo sirve para hacerte sudar como un cerdo.

   El juicio, que duró cerca de una hora fue todo lo bien que podía ir; Me atasqué, no pedí la Venia de su Señoría ni una sola vez, la Juez me dijo dos veces que estaba acosando a uno de los testigos y para terminar de arreglarlo, el abogado de la parte contraria era un autentico fiera. Un mal bicho de esos bregados en miles de batallas judiciales. Sin embargo, mi argumentación jurídica fue, asombrosamente, clara y concisa. La voz me titubeó un poco al principio, pero después de superar el miedo escénico conseguí desarrollar mi argumentación sin dejarme nada en el tintero. Incluso creo que conseguí poner en aprietos un par de veces al abogado de la parte actora.

   La sentencia, que ha llegado más de cuatro meses después, consta de tres folios en la que se exponen brevemente los hechos que La juez considera probados y los fundamentos de Derecho que aplica. Parece que mi defensa la convenció bastante, porque ha desestimado la demanda en todas sus pretensiones y en consecuencia nos ha concedido las costas del proceso. Básicamente dice que los daños en el coche, los tiene que pagar el seguro, que no hay razón para demandar a mi cliente, y que por tanto, será el demandante quien me tenga que pagar a mi.

   La mala: Está entrando ahora mismo por fax el escrito de recurso de la parte demandante.

Posted by Towsend at 21 de Enero 2004 a las 05:55 PM