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19 de Enero 2004

Día desperdiciado

   Hoy TENÍA que ser lunes...

    Odio pasarme trabajando como un negro, consultando legislación, jurisprudencia y doctrina para que al final, mi trabajo no sirva para nada. Es el problema de ser abogado y autónomo. Si no consigues resultados, no cobras. En teoría se supone que por resolver una simple consulta jurídica se puede cobrar, pero sin embargo, la practica lleva a cobrar al final, cuando se ha solucionado el problema que el azorado cliente te presenta.

    Esta mañana, me ha llamado uno de los clientes del despacho; el señor McGuffin; me ha expuesto un problema y me ha preguntado que era lo que podíamos hacer al respecto. Yo le he propuesto distintas vías para hacerse cargo del problema; he sugerido una solución extrajudicial; un arbitraje y finalmente una demanda civil. El cliente, como no lo veía nada claro me ha pedido que lo mirase un poco más a fondo, porque no quería comprometerse en un juicio si no veía nada claro que se podía ganar el tema. A mi, en principio el tema no me parecía demasiado complicado; sólo un poco farragoso, pero vamos, entra dentro de los temas con los que tengo que lidiar mas o menos a menudo. He penado que lo mejor que podía hacer, era un breve informe, exponiendole las posible soluciones al cliente. He desempolvado el gorro de pensar y he crujido cuello y falanges para trabajar un poco.

    Para empezar me he puesto con el ordenador sólo para lidiar con nuestra fantástica base de datos jurídica, a la que le daba por perder librerias *.dll o directamente negarse a conectarse con el servidor de la actualización on-line de la misma. Ni siquiera la proverbial patada en la CPU ha conseguido hacer que esta vez funcionase

    Un par de horas más tarde de llamada a un 902 de supuesta atención al cliente, por fin he podido ponerme a buscar información, así que me he peleado durante otras tres horas con un complejo sistema de búsqueda por descriptores, fechas, tribunales, jurisdicciones, ponentes, números de recurso y de referencia hasta que he conseguido sacar unas pocas sentencias que avalasen la postura que intento defender -y otras cuantas avalando la postura contraria, porque yo, como los jesuitas, soy partidario de conocer al enemigo-

    Por ultimo, he dedicado buena parte de la tarde a hurgar en libracos de gran tonelaje, de esos que quedan fantásticamente bien en la estantería del despacho, en busca de las justificaciones doctrinales para la exposición postulada, hasta que he podido elaborar un esquema legislativo y jurisprudencial que me satisfacía mínimamente. En ese momento he recibido una nueva llamada del cliente:

   -"Oye, el tema ese del que hemos hablado esta mañana; vamos a dejarlo pasar"

   ¿Donde he dejado la trituradora de papel?

Posted by Towsend at 19 de Enero 2004 a las 07:44 PM