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1 de Octubre 2003

La Libertad de Expresión

     Mucho habréis leído hoy sobre la libertad de expresión. La mayoría de las veces, y según donde, habrán saldado el tema con un “decir lo que me sale de los cojones”. Nada más lejos de la verdad. La libertad de expresión –en mi opinión- debe entenderse como un “decir lo que me sale de los cojones, siempre que estés dispuesto a pagar el precio por hacerlo”. Como se aprende a lo largo de la vida, todo tiene un precio; y cuanto más crudo, más valor.

     Artículo 20 (De la Constitución Española de 1978, se entiende)
     1.- Se reconocen y protegen los derechos:
a.- A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
b.- A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.
c.- A la libertad de cátedra.
d.- A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.
     2.- El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.
     3.- La ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.
     4.- Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.
     5.- Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial.

     La libertad de Expresión tal y como la conocemos se constituye como uno de los primeros derechos civiles (que no fundamentales ni humanos) en ser reclamados en el Siglo XIX. Esto es, la oportunidad de expresar públicamente una idea política –o no- sin miedo a una posible censura o represión por parte de la autoridad. Esa es la verdadera esencia de la libertad de Expresión. Un derecho personal a dar una opinión.

     Pero como todos los derechos, la Libertad de Expresión tiene un límite ¿No lo sabíais? Bueno, pues si. El limite de la libertad de expresión está en el derecho al honor y a la intimidad de los demás. Sucintamente, yo puedo expresar libremente una opinión sobre algo o alguien, pero puede que ese alguien, ya sea un persona física o jurídica, una institución estatal o un montón de excrementos de gorila de montaña no aprecie de igual modo mis sanas críticas.

     Y por supuesto este es un derecho que tenemos todos. ¿Todos? Si, incluso los fascistas que se reúnen el 20-N a llorar la muerte de Franco. Cuando aparecen 200 anarkistas y empiezan a reventarles sus concentraciones –legalmente convocadas, haciendo uso de otro Derecho recogido en nuestra Constitución- ¿no están acaso coartando la libertad de expresión de esos fascistas?. ¿O es que resulta que sólo tienen derecho a disfrutar de la libertad de expresión los progres de lengua afilada y los plumillas de coderas de cuero?

     ¿Qué que pretendo decir con este post tan pesado y tan reaccionario? Pues algo así como cuidadito con lo que decís, que vuestras libertades terminan donde empieza mis derechos.

     Así que ya sabéis. ¿Queréis gritar a los cuatro vientos vuestra condición de homosexuales? Maravilloso. ¿Queréis amonestar a las masas advirtiéndoles de la llegada inminente de la tercera republica? Fantástico. ¿Queréis decirle al mundo lo muchísimo que queréis a vuestra novia Jacinta? ¡Adelante! ¿Queréis cagaros en la putamadre de vestro jefe, que es un chorizo, cabrón, nazi, pederasta y borracho? Disfrútalo. ¡Un momento! No, no vais a disfrutarlo, porque si vosotros tenéis derecho a disfrutar de vuestra libertad de expresión, vuestro jefe tiene derecho a ejercer su derecho al honor. –Y para dilucidar estos asuntos, tenemos tribunales-.

Posted by Towsend at 1 de Octubre 2003 a las 05:28 PM