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1 de Septiembre 2003

Veinte años no son nada

    Lo fácil es pensar que dentro de veinte años, estaremos todos metidos en nuestros refugios atómicos, penando porque al -muy- hijo de Bush se le fue la pinza y en vez de atacar algún país del centro del mundo que termine en -tan, pulsó un botón rojo que encontró dentro de un bonito maletín que tenía esposado a su muñeca. Y eso los que tengamos un refugio ABC porque el 98% de la población mundial se consumirá en las llamas del fuego atómico, dando lugar a una nueva especie de mutantes que vagarán por la Tierra buscando comida, agua y armas.

    Me temo que no tendremos tanta suerte.

    El mundo dentro de veinte años será muy parecido al de hoy. Quizás tengamos algún cachivache electrónico más; pero en lo esencial, seguiremos usando papel para limpiarnos el culo -Y no tres conchas de incierto uso, como algunos sugieren-. Nada será mejor, pero tampoco esencialmente peor.

    El mundo, me temo, será un sitio un poco más asqueroso para vivir. Habrá más contaminación y alguna que otra marea negra o desastre ecológico de igual magnitud en este tiempo; pero nada que pueda considerarse como la gran catástrofe ecológica que los muchachos de greenpeace auguran. Si algo distingue al ser humano es su capacidad de adaptación al medio -en especial al medio ambiente- y de vivir entre su propia mierda, sólo comparable a la del cerdo. Un poco más de humo en nuestros enegrecidos pulmones no nosn matará. Además; de algo hay que morirse, que dicen los fumadores.

    Los ricos serán más ricos y los pobres serán más pobres. Pero eso no les importará ni a unos ni a otros. A los primeros porque vivirán una bonita vida, llena de lujo, servidos por los segundos, y a éstos porque estarán tan ocupados luchando por no perder los privilegios obtenidos durante décadas de lucha social, que no se darán cuenta que cada vez tienen menos derechos frente al sistema. Como ahora mismo, vamos.

    En el plano político, descubriremos que la tan cacareada globalización no responde más que a los intereses de tres o cuatro grandes multinacionales diversificadas que competirán ferozmente en los parqués por su cuota de mercado. Influyendo directamente y sin tapujos en los gobiernos de las naciones. De las ricas y de las pobres. Sus metodos, serán los de siempre. Unos pocos millones por aquí y por allá y todos a seguir siendo victimas del neocapitalismo.

    "Nihil novum sub solem" *sight*

Posted by Towsend at 1 de Septiembre 2003 a las 01:23 PM