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12 de Mayo 2003

Profesional

   Hoy he acudido a mi primera reunión de trabajo como “abogado”o mejor dicho, como Profesional del Derecho. No se trataba de un asunto especialmente complicado. Una simple reunión en el despacho de otro abogado para cerrar un acuerdo y así evitar ir a un juicio en el que únicamente perderíamos tiempo.

   Se supone que tenía que estar intimidado por ir a un despacho “importante” en la Calle Serrano; de esos que tienen un montón de secretarias que siempre parecen atareadas, aporreando maquinas de escribir eléctricas y que con una sonrisa te dicen que puedes esperar en la sala de juntas. Esta sala de juntas tenía un aspecto triste. Las parades forradas con los tochos de jurisprudencia que ya hace un par de lustros que dejarón de usarse para buscar referencias jurisprudenciales. Desde que salieron las primeras bases de datos en CD-rom. Una mesa de juntas, claramente gastada por el paso del tiempo, donde descansaba un vetusto 486.

   Me han tenido esperando cerca de media hora, durante la cual, me ha dado por pensar en la psicología de los despachos nazis, con grandes espacios abiertos y enormes mesas. Me imaginaba a mi interlocutor como un tipo curtido y sin escrúpulos, de esos que se meriendan novatos como yo, y después se limpian los dientes con un palillo. Resultó ser un tipo normal, prototipo de campeoncete, de esos que se dan rayos UVA y conducen un deportivo mercedes. Hacía cualquier cosa menos impresionarme. De hecho, el documento transaccional casi tuve que redactárselo yo, porque estaba lleno de errores. El cliente llegó tarde y encima ni siquiera sabía que había ido a hacer ahí. Un desastre, vaya.

   He solucionado la situación de la mejor manera que he sabido; poniendo cara de circunstancias y pareciendo profesional. De repente me he dado cuenta de que no parecía un profesional. Era un profesional y sabía mejor incluso que el otro abogado lo que había ido a hacer allí. He sacado una buena tajada del asunto para mi cliente, y Dios mediante, cobraré del despacho como debo. Que ya es hora.

   A lo largo de esta semana me colegiaré en el ICAM (Ilustre Colegio de Abogados de Madrid) después de casi dos meses retrasándolo. Lo he estado postergando intencionadamente, a pesar de que ya hace un par de semanas que tengo toda la documentación necesaria para ello. Hasta me he dado de alta en hacienda como profesional del Derecho. ¿Acojona, eh?. Me daba miedo enfrentarme a un montón de papeleo. Pero creo que va siendo hora de terminar con este asunto de una vez.

   ¿Me he hecho mayor de repente? Espero que no. Aun tengo demasiadas niñerías que hacer...

Posted by Towsend at 12 de Mayo 2003 a las 05:48 PM