« Bonito no es | Main | No sus durmais. »
Junio 15, 2007
Lentejas
Debería estar durmiendo para madrugar mañana y vestirme de lo que no soy para aparentar ser quien no soy y demostrar que gano un dinero que no gano para que el sistema me permita pagar en treinta años el envase en el que a partir del próximo miércoles vendrá embotellado este produto llamado Yo.
Pero es que el hecho de pensar que la novia de De Juana Chaos está buenísima me quita el sueño. Lo cual, por otra parte, demuestra que si yo no pillo cacho no es porque salga poco o sea feo, sino porque estoy gordo. Pero esto es otro post.
Hoy voy a narrar la historia de cómo mi madre consiguió que dejara de dormir en su cama cuando yo era moco: lentejas.
Por aquel entonces mi padre viajaba bastante por temas de trabajo, y yo estaba obsesionado con Adolfo Suarez. No preguntéis. Símplemente me negaba a irme a mi cama hasta que no saliese Adolfo Suarez por la tele, y la única tele en la casa estaba en la habitación de mis viejos.
Por supuesto que, saliese o no por la tele, yo acababa frito, férreo, inamovible, firme en mi inconsciencia entre las sábanas de aquella espléndida cama de matrimonio, y eso a mi madre la jodía a base de bien, porque significaba hacer de grúa y llevarme a mi cama en brazos.
Así que una noche tuvo la brillante idea de llenar la cama de lentejas y fingir que una plétora de bichos invadían las sábanas. La performance fué dantesca, pero ante tal esfuerzo por enfatizar la gravedad de lo que fuese que allí pasaba (tampoco me permitió una visual nítida, ya que mi mamá aún albergaba la esperanza de que no fuese tan tonto como parecia), yo accedí a meterme en mi cama hasta que ella acabase con el enemigo, tras lo cual acordó avisarme para que yo volviese a contemplar el advenimiento televisivo de nuestro presidente del gobierno.
El tiempo pasaba, y yo proyectaba mi voz allende el pasillo cada pocos minutos. "Mamá, ¿ya?" -"No". Sacudir de almohadas. Revuelo de sábanas. Vuelta al principio.
Mi madre consiguió que yo no volviese a su cama. Aún no sé si por miedo a malcriarme o por afiliarme al CDS, pero años después se me concedió la satisfacción de saber que a cambio de abusar de mi desvalida confianza materna, ella estuvo sacándose lentejas de las bragas durante días.
Y comieron perdices.
Hala, salaos.
Posted by Somo at Junio 15, 2007 3:33 AM
Trackback Pings
TrackBack URL for this entry:
http://www.bloj.net/somofrates/cgi-bin/mt-tb.cgi/5
Comments
Si eso no era amor de madre, que venga Carrillo y lo vea.
Posted by: apio at Junio 15, 2007 3:37 PM
Me encanta esta historia.
Posted by: Be at Junio 21, 2007 8:18 PM