Mayo 31, 2007
Bonito no es
Hace muchos muchos muchos años había un grupo musical que a mí me llamaba mucho la atención. Era maravilloso comprobar que un adorable afectado por el síndrome de dawn podía vender discos entre el solidario público español hasta el punto de asomarse de vez en cuando a los cientos de podios radiofónicos de aquél *apretar de nalgas ante el tópico* panorama musical del pop español.
Ojiplático me quedé el otro día al descubrir otra copia de operación triunfo llamada "factor x" (este mola más, porque se meten con los defectos físicos de los participantes, que son los que más molan), y comprobar que el adorable niño mongol era parte del jurado.
Quicir... que no hay enfermedad degenerativa que explique ya el mito del puto gordo anormal cantando gilipolleces por la radio...
Y encima es productor, o algo.
Ah, amigos; la industria musical y su síndrome de Diógenes.
Lo cual me recuerda...
Que el colega Achokarlos se aburre demasiado (y seguro que a este mostruo no lo veremos en la puta vida en un programa de televisión).
La fina línea que separa lo friki de lo...
¿A quién quiero engañar? Esto es una frikada se coja por donde se coja.
Posted by Somo at 7:59 PM | Comments (6) | TrackBack
Mayo 25, 2007
Y una maratoooooooooón.
Habrá alguien pensando "qué cabrón, dijo que iba a escribir y llevamos una semana esperando a que lo haga". Bueno, pues no os falta razón, pero coño... un par de míseros comentarios, y uno ni siquiera en el post que le corresponde. Joder, que Dios lleva dosmil años sin decir ni pollas y la gente sigue yendo a misa.
Bueno, primeramente explicar por qué no he escrito: llevo toda la semana embobao viendo estos vídeos. Ni como ni duermo. A penas logro masturbarme diez o doce veces al día, tal es mi desazón. (Los profanos os los podéis saltar y seguir pensando que soy un tipo raro de la hostia).
Promo, y el gameplay fragmentado en parte 1 y parte 2.
Por cierto, el otro día se me olvidó comentar un anuncio también muy bueno. De desodorante, creo. Sale una tía que está buenísima (sorpresa), de estas que las ves y te entran ganas de echarte a llorar como un niño, y encima le pregunta a un tipejo que tiene al lado "Cariño, ¿qué parte de mí te gusta más?" mientras posa como para llenar dos o tres años de portadas del playboy. En esa situación un hombre normal haría tres cosas: taponarse la hemorragia de la nariz, destrozarla a pollazos, y responderle "tu inteligencia y tu personalidad, nena". Pero este no. Al zagal lo que le molan son los sobacos de la dama.
Tomad nota, mujeres del mundo. Otra cosa más en la lista antes de poder sentiros realizadas.
Otro vídeo. Trailer de la que sin duda será la comedia romántica del año. El comando germanoamericano más famoso a este lado del Mekong. Todo un derroche de sentimientos (excepto en las piernas, claro) cuando John Rambo cruza miradas con esa Browning de calibre 50 (lo del piloto del jeep mola MO-GO-LLÓN). ¡Dios mío, Johnny! ¡Están matando americanos!
Oh, joder, hasta han resucitado las sutiles, letales, precisas y silenciosas... ¡FLECHAS EXPLOSIVAS!
Creo que tengo una erección...
Coincidiendo con la fecha del estreno de la guerra de las galaxias (la primera, hace 30 años), hay un puñado de imbéciles celebrando el día del orgullo friki. Algún día alguien tendría que inventar también el día de la dignidad humana (que al caso vendría como una especie de píldora del día después), pero mientras tanto sólo nos queda regocijarnos como especie ante la perspectiva de saber que la gente se define por sus personajes manga de dibujos favoritos. Creo que a raíz de esto el otro día Sark me enlazó la web de un fulano que quería que la gente le relatase sus primeras experiencias con la saga galáctica (creo). Pero como no recuerdo la dirección, y tampoco es que me quite el sueño participar en el blog de alguien que ni conozco, os la cuento a vosotros.
Fué el Imperio Contraataca. Y me pareció una mierda enorme. Principalmente porque mi madre me engañó para ir al cine diciéndome que era una película de Comando G (el betamax entró en mi casa a raíz de que tuve mi primera crísis depresiva al saber que no podría ver Comando G porque tenía clases de inglés por las tardes. Realmente ME GUSTABA el jodido Comando G). Cuando el tipo de negro le corta la mano al rubio imbécil y le dice que es su padre, yo supe a mis cuatro años de edad que algo no iba bien. Y no me refiero a la película, sino al mundo en general, y a mi núcleo familiar en particular. ¡Joder, mi madre me llevaba a ver películas en las que la gente se rebanaba miembros!
Un año más tarde tenía mi propia ropa de cama y pijama de la guerra de las galaxias (y estamos hablando del año 81, esa mierda no se encontraba en cualquier parte, amigos). Había nacido un monstruo. Podían darle por el culo al puto comando G. Yo quería más regímenes galácticos totalitarios, más hijos de puta mutilando a sus hijos, más jefes del crímen alienígenas congelando gente en bloques de carbonita...
Cuatro años después me quedé cojo corriendo por la rampa de un garaje gritando "¡Mira, mamá! ¡Soy una moto-jet!", y destrozandome una rodilla. Pero eso es otra historia (junto a la nueva trilogía, algo que nunca podré agradecerle del todo a George Lucas, maldito cabrón).
En fin, amigos, seguiría aquí toda la noche, pero tengo una despedida de soltera que atender.
Hala, salaos.
Posted by Somo at 11:19 PM | Comments (7) | TrackBack
Mayo 18, 2007
Difunda la palabra, haga una donación u ofrézcase como voluntario.
Hola, amigos de lo desconocido.
Me disponía yo a retomar este blog mío que tan abandonadito lo he tenido ultimamente, cuando me he dado cuenta de que mis intenciones se han quedado a la altura de cualquier vil y miserable propósito de año nuevo. Paso de rebozarme en esto del movable type; he tardado menos en olvidar que en aprender, con la diferencia de que la última vez estaba en una oficina cobrando por sacarme brillo en las ingles.
Mi viejo tenía una televisión asquerosa en su habitación que hacía unos ruidos insoportables, de modo que se compró una nueva hiperpollástica y maravillosa de diseño. No la ve, ya que no pasa por casa más que para recordarme que soy un parásito fracasado, pero el caso es que un día llegué a casa y me encontré la vieja en el suelo de mi habitación. Mi micro-hábitat siempre ha resultado ser un excelente trastero, al parecer (un día cargaré la batería de mi cámara y haré un post tipo "¿qué cojones es esto con lo que llevo cinco años conviviendo?").
Aquél aparato era insultante, de modo que decidí rebelarme y demostrar a mi viejo que no soy el trasto inútil que él cree que soy. Me resbalé con unos calcetines sucios y lancé por los aires la silla de mi escritorio sobre la televisión. Y se arregló. Así que ahora veo televisión a todas horas (esto ha de pronunciarse a lo Edward Norton, en plan "quiero respirar humo").
Evidentemente, la producción televisiva es deleznable a todos los niveles. La programación es directamente desagradable, donde lo destacable es lo que no conseguiría ir más allá de la mediocridad bajo cánones remotamente inteligentes. Tertulianos subnormales anunciando politonos, series clínicas (el ciclo vital televisivo policías-abogados-hospitales) que no van más allá de cualquier culebrón venezolano, informativos que despilfarran eternidades en detallar las miserias de malcriados desportistas, o debates amarillos imposibles de esquivar independientemente de la cantidad de botones que posea tu mando a distancia. No obstante, tenemos lo que nos merecemos, y no creo que este país pueda digerir nada más allá. Sois así de idiotas (que no es que yo tenga reparo en llamar idiota a cuarenta millones de personas, pero en esta ocasión tan sólo sintetizo lo que los productores de televisión aprecian de vosotros).
Y, por supuesto, todo aquél que mama del monumento a la vulgaridad que es la caja tonta, se lo debe a la publicidad contratada en cada cadena. Sí, amigos, del mismo modo que alguien se atreve a considerar el periodismo como una carrera universitaria, hay quién lo hace con la publicidad. La publicidad ("spots", en este caso) condensa aún más la idiotez que reflejáis, dado que ha de explotar vuestros anhelos en poco más de veinte segundos. No se trata de ser creativo u original (lo siento, niños especiales que os matriculáis buscando el reconocimiento a vuestro... lo que sea), si quieres vender algo tan sólo has de asumir que el consumidor es imbécil de remate y lo único que quiere es que nadie se percate de esto, aparentando a tal fin todo lo contrario.
En mi ranking personal creo que ahora mismo ganaría la crema antiedad que te alisa el ADN de la piel.
O la crema depilatoria que hace que si te sientas en un muro los machos de la zona vengan a rondarte (sólo los decentes, atractivos, jóvenes y limpios, claro).
O el bronceador que resalta el moreno de tu piel progresivamente (a medida que tu ropa interior pasa del negro al blanco, vaya).
O cualquier anuncio de perfume con el glamour y feminidad propios de cualquier página web de pederastas.
Por fortuna, todo esto se ve más o menos disuelto por la campaña electoral que vivimos. No entro en detalle, porque últimamente toda la política me da un ascazo impresionante. Me cansa. Me agobia. Cuando todo el mundo en este planeta reciba un plato de arroz al día (por ejemplo, por mencionar una de tantas obviedades), me avisáis. Mientras tanto, por mí como si os meáis en la boca unos a otros. Siempre he tenido como principio el involucrarme en todo lo político (porque eso mismo es la política), y reforzar con ideales siempre que no sea con actos lo que yo considero positivo para una sociedad libre que se fundamenta sobre una civilización que ha luchado y sufrido por sus derechos. Me educaron para honrar esto. Pero ahora mismo me la suda, y mi implicación en la política no pretende ir más allá de impedir que llegue al poder la injustificable derecha conservadora, cuyo único ideal es el de imponer privilegios y restricciones sociales y económicas con escusa de (sus) códigos morales. Y digo injustificable porque no existe ni definición para el término "derecha" (al menos medianamente digna).
Y que nadie me malinterprete, no pretendo convencer ni aleccionar. No es algo que quiera exponer a debate; votad lo que os salga de las convicciones, ya que en política es donde más cierto se hace aquello de llevar en el pecado la penitencia. También lo de que sarna con gusto no pica, o que la ignorancia es la felicidad, pero por algo en este país Ana Rosa Quintana gana más dinero del que cualquiera de vosotros ganaréis en toda vuestra puta vida.
Vaya. Genial. Me está quedando un post cojonudo de los de hacer amigos...
Yo no soy nihilista, es que me han dibujado así.
En fin. A partir de ahora procuraré escribir mucho más a menudo, y hasta estoy pensando en abrir una sección muy rara para meterme con la gente que comenta en http://quedateadormir.blogspot.com/, porque hay más de uno que merecería infinitos pollazos cogoteros, pero es que no quiero convertirle el blog a la tía Bele en un irradiado patatal postapocalíptico.
Ya sabéis, priapismo primaveral, comentarios soeces, ginecología de combate, frikadas insufribles, pajotes mentales, anuncios de compresas y mucho más en el que hasta ahora era el mejor blog del mundo (por lo poco que escribía en él, vaya).
Queredme o morir.
Posted by Somo at 12:41 PM | Comments (1) | TrackBack
Mayo 10, 2007
Hey, ho...
...let's go!
Posted by Somo at 1:15 AM | Comments (3) | TrackBack