Puede que sea la época del año, que están polinizando las gramíneas a las que soy alérgico o que las agujetas de hacer esgrima ayer me llegan al cerebro; pero hoy voy a saltarme una de mis normas. No se si lo haré más a menudo o solo es un episodio pasajero, pero es los inconvenientes de un blog, tienes la oportunidad de dar tu opinión sobre algo y si alguién piensa que eres estúpido, puede que se lo confirmes. Bueno... una alegría que se llevará ese alguien hoy.
Llevo bastante tiempo moviéndome por este mundillo sin intentar hacer ruido. El ruido no me gusta, ni llamar la antención, ni sentirme mejor que nadie por el hecho de ser dibujante. Yo solo hago mi trabajo como buenamente se, pues nadie me ha enseñado y he tenido que aprender por mi mismo a sobrevivir en este “Mad Max” que nos quedó después de los 80 en el mercado del cómic y la ilustración en España. Puede que ahora sea un poco más sabio que cuando empecé en esto hace ya casi diez años (esos tiernos diecisiete años), pero aun me queda mucho por aprender. No se si soy humilde, pero me gusta sentir que lo soy, porque eso me hace cuestionarme a mi mismo todo los días para intentar mejorar, pues día a día veo gente por la que bien merece quitarse el sombrero e intentar aprender de ellos.
Durante este tiempo, a mi oído han llegado opiniones y comentarios sobre lo que mal llamamos “el mundillo” del cómic. Normalmente se limitan a descalificaciones o a lamentos, a veces ambas combinadas, aderezadas con alguna manía, envídia o descalificación sobre alguien. Años y años escuchando lo mismo. Coge esos ingredientes y tendrás un generador automático de opinones sobre ésto.
Pero, tras años de escuchar lo mismome encuentro siempre lo mismo, pasa el tiempo y nada. Nadie hace nada y mucho menos la gente que más lo critica. Soy un ferviente admirador de las críticas y opiniones, me gusta saber la opinión de la gente, que a fin de cuentas es tan válida como la mía, pero reconozco que algunas actitudes pasivas, inconformitas y lloronas me pueden.
Admiro a la gente que publica en España, no es nada fácil. Mantenerse de ello es extremadamente complicado, pero tengamos en cuenta el por qué. España es un mercado de cómic pequeño, países como Italia, Alemania o Canadá son mercados más extensos y sostenibles con un mercado más grande. España, al ritmo que va, acabará consolidando un mercado respetable con el paso del tiempo, pero hoy en día las ventas no hacen que podrucir sea muy rentable y es lógico que las editoriales acudan a la importanción, que a fin de cuentas sirven para nutrir el mercado e ir ampliandolo poco a poco. Con el tiempo, el mercado crecerá, de eso estoy seguro, y producir será mucho más rentable. A día de hoy, un servidor está trabajando para el extranjero principalmente... ¿por qué? Muy sencillo, tengo que comer, un coche, unos estudios que pagar... Y el inglés poco a poco está sustiyendo al español en mi messenger.
Hay autores con mucho potencial que con el tiempo, ganas y valor conseguirán realizar obras impresionantes. Pero para ello deberán de aprender a ser constantes y no desanimarse o caer el en camino fácil de la autocomplaciencia o la autocompasión. Solo hay un secreto para el éxito, el trabajo. Duro, cansado y agotador, pero es la única herramienta que te permite abrir, con suerte, la puerta de la profesionalidad. Si lo aderezado con una pizca de ambición, ya tienes camino para andar.
Esto no es más que una reflexión, pero hoy quería sentirme optimista. La gente que queremos ser profesionales hoy en día estamos ante un páramo yermo tras la crisis de los ochenta, pero también somos pioneros que puede que algún día nuestros pasos sean merecedores de ser seguidos.
Eso, sería el mayor honor del que me gustaría ser digno.