« Octubre 2008 | Main | Enero 2009 »
Noviembre 11, 2008
Caidos del cielo y reflexiones
Sepan todos los que sigan pasando por aquí que paso por un momento personal un poco complicado, lo que me sucede no es una cuestión aguda, es decir no existe gran tragedia alguna en mi vida, pero se agolpan una serie de microproblemas y una cuestion crónica y es que detesto mi trabajo. Esto me lleva que a pesar de tener dos horas al día para comer (es lo que tiene jornada partida), acceso a internet y temas de los que escribir muchas veces no tengo ganas de hacerlo y por ello ahora andamos en estas lides, pero bueno a ver si remontamos, al menos este blog.
El 2 de Noviembre tuve la oportunidad de ir a ver la obra de teatro caidos del cielo, una gran experiencia para mi por muchos motivos. Lo primero es que la obra es increible, no solo porque es producto de un taller de teatro que realiza la fundación RAIS con personas sin hogar sino también por un guión increible y una puesta en escena realmente magistral.
Esa obra durante su representación y después despertó en mi una serie de cosas que quiero compartir:
Por un lado me recordó que yo mismo había estado a punto de trabajar para la fundación RAIS poco tiempo antes de entrar en mi actual trabajo. Según me contó por telefono quien dirigió el proceso de selección les había costado decidirse y lamentablemente no me habían cogido, me comentó que contactarían en el futuro conmigo si hubiese una vacante (aun hoy no sé nada de ellos pero no tengo porque dudar de su sinceridad). Pues bien, durante la obra se traslucían detalles o situaciones que claramente provenían del día a día de sus talleres, de lo que es intervenir y trabajar con personas (ya sea en exclusión o no) y aquello me producía al tiempo una enorme sonrisa pues me recordaban mis propias experiencias y una enorme tristeza al compararlo con mi trabajo actual el cual no se parece absolutamente en nada. Casi con lagrimas en los ojos pensaba, joder... esto es lo que yo estuve tan cerca de hacer... ¿Serían las cosas ahora diferentes?
Otro pensamiento que me cruzó por la cabeza fue que quizás algún día mi historia podría ser la de ellos. Desde hace un tiempo crece en mi un sentimiento de temor porque he salido rebotado de muchos lugares,de algunos me fui, de otros me invitaron a irme y de algnos otros probablemente me echaron. Me ha pasado en asociaciones, en partidos políticos, en algún grupo de amigos, y dentro de no mucho creo que también sucederá en un trabajo. Llevo tiempo analizándolo ¿lo que hay en mi que me hizo crear el Socialista Traidor y Mutante puede llevarme a la exclusión? ¿Debería enterrarlo? ¿Debería agachar la cabeza y seguir la corriente? Porque evidentemente existe un miedo y no es el de que un día termine siguiendo la corriente de manera acrítica, sino del que un día absolutamente extenuado de ir contra ella, me quede fuera.
EDITADO 17:40: Ahora que lo recuerdo ya me ocurrió en un curro y en otro terminé el contrato pero no cabamos muy bien xD.
Otra reflexión que me vino fue que allí estabamos sentados cientos de personas, muchos muy bien arreglados, encantados y emocionados viendo a personas sin hogar actuar, personas a las que a la salida un amigo y yo ibamos diciendo ¿No te suena tal de haberlo visto por callao? Ah pues sí pero a mi me suena más de Gran Vía. Esa conversación solo venía a reflejar lo invisibles que nos resultan las personas sin hogar y como esa actuación, el mero de hecho de cambiar una esquina de una concurrida calle de Madrid por un escenario de un importante teatro hacía que de repente adquirieran una importancia tan grande.
Muchos seguro pensabamos en el muchísimo bien que les hacía esa actuación, lo fantásticamente que deberían sentirse porque de las intervenciones del personaje que reflejaba a la directora del taller se deducía un efecto terapeútico del teatro en ellos también porque por un rato se volvían visibles como he dicho antes, y porque cosecharon los aplausos de personas que seguro nunca se habían detenido ni a mirarles pero a la salida, cada uno nos ibamos a nuestra casa, o a cenar con nuestros amigos a un VIPS y la próxima vez que nos acercaramos a un cajero donde una persona sin hogar estuviese durmiendo probablemente seguiríamos sin entrar por miedo así que la pregunta es ¿Y en nosotros? ¿Tuvo la obra algún efecto terapeútico o no? Yo no lo tengo muy claro.
Esto es lo que recuerdo de todo lo que pensé aquella noche al salir del teatro, quizás si lo hubiese escrito antes, estas reflexiones serían más y más detalladas.
Me quedo con una frase de la obra, posiblemente atribuible a alguna persona sin hogar y os invito a comentar:
"Por favor, echenme algo, aunque sea una bronca"
Salud!
Posted by Michael at 2:41 PM | Comments (4) | Menéame