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Febrero 27, 2008

Desobedecer ¿Cómo?

Pablo Iglesias, fue profesor mío durante un par de semanas en mi último año como estudiante de Ciencias Políticas (a pesar de darme una asignatura de tercero, cosas que pasan). El es un investigador,movimentólogo (aquellos que estudian los movimientos sociales) que actualmente está en la universidad de Cambridge y la verdad ha sido uno de los mejores docentes que he tenido. Posteriormente a sus clases he asistido a multiples conferencias suyas y siempre hemos acabado en un mismo y amistoso debate, del que aun hoy por lo que veo no salimos. La desobediencia está bien, pero ¿Cómo desobedecer?

El motivo de este post es contestar a su artículo sobre lo sucedido el otro día con Rosa Díez

Lo primero es como comienza el artículo haciendo una comparación entre el periodo franquista y el actual y el tratamiento mediático que se daba a los estudiantes antifascistas. Existe una importante diferencia y es que la dictadura del general Franco, era eso, una dictadura militar, mientras actualmente vivimos en un regimen formalmente democrático, tremendamente imperfecto, pero no son magnitudes comparables.

Lo siguiente entra dentro del campo de la valoración de lo sucedido. Lo primero es que si hubiera que hacer cuentas de si se ha ganado o se ha perdido tras la acción, la verdad es que los estudiantes de ciencias políticas en general y en especial los implicados salen perdiendo. Solo hace falta pasarse por los comentarios de cualquiera de los periódicos on-line que hoy día tienen esa función para observar que la visión que a la ciudadanía le ha llegado poco tiene que ver con el mensaje de aquellos que desobedecían y que la imagen general comunicacionalmente es negativa y que a efectos prácticos de intervenir en la sociedad no sirve absolutamente de nada.

Quisiera recoger otra experiencia de desobediencia, mucho menos mediatica pero muchísimo más efectiva y es la que recientemente se produjo en la misma facultad, contra el decano Francisco Aldecoa y la junta de facultad. El citado decano consiguió que de la junta saliera una normativa que directamente imponía la censura previa en los carteles que se podían poner en la facultad, obligando a los alumnos a obtener el beneplácito del decanato o algún departamento para poder colgar dichos carteles en las paredes de la facultad. La reacción no se hizo esperar, la gente empapeló la facultad de blanco en señal de protesta, se hicieron pegatinas donde aparecía el decano llamándolo represor, se tacharon las circulares e incluso un grupo muy friki realizó carteles con fotos de películas y series de dibujos animados famosos donde los personajes protagonistas afirmaban posicionarse en contra de la normativa. Toda la comunidad de la facultad, implicados o no en la acción de desobediencia, sonreimos y apoyamos dicha acción y de haber contiunado por esa linea y haber intentado gestionar ese malestar, quizás se podrían haber hecho más cosas, pero parece ser que la política de altos vuelos era más importante.

¿Qué éxitos veo en la segunda que no en la primera? Sencillamente la ausencia de violencia o amenaza de ella. En un clima de relativa calma y paz social como el que vivimos actualmente, la gente se ve a la par impactada pero también repelida por el uso o amenaza de uso de la violencia (y el insulto es violencia verbal). Está claro que insultar a Rosa Diez a la salida de un acto, es una forma muy buena de salir en los periódicos pero me pregunto, ¿De qué sirve si tenemos que recurrir luego al ciberespacio para defender y matizar estas acciones? ¿De qué sirve si el mensaje que descodifican las personas no es el que nosotros tratabamos de enviar?

En mi opinión, es inutil usar la violencia, al menos en este momento político, existen mil formas de protestar y desobedecer que también pueden ser llamativas y no por ello violentas o agresivas. Como bien sabéis me encanta Michael Moore y os invito muy sinceramente a que os bajéis los capitulos de The Awful Truth o a leer Tocando los colores, una fuente de inspiración para acciones de protesta donde no se use la violencia y aun así pueden ser tremendamente efectivas.

La última critca que hago a estos movimientos es la escasa preparación e infraestructura de los desobedientes. En la era de la tecnología ¿dónde están las camaras propias, ahora que hasta un tostador hace fotos y videos? ¿Dónde están los documentos propios? ¿Dónde está la crónica contada por los propios protagonistas? Si el medio te trata mal, saltateló es así de simple y la red poco a poco lo comienza a permitir pero estamos permitiendo a los grandes bloques mediáticos, a los partidos, a los de siempre ,colonizar y copar un mundo en el que a priori partíamos con ventaja.

En definitiva desobedecer de manera efectiva, en estos días, implica mucho más trabajo y mucha más originalidad de lo que estos desobedientes están aplicando


Salud!

Posted by Michael at Febrero 27, 2008 11:54 AM | Menéame

Comments

Quitanto que los artículos me parecen ser más para interpretarlo de manera local y como si de un reino de taifas se tratara, puntualizaré alguna cosa.

Me llama la atención es la contraposición entre los dos movimientos que propones, uno pacifista y "artístico" y otro "de acción". Son ambas tendencias ampliamente tratadas en los movimientos antisistema de hoy y de siempre, pero lo que está claro es que la espiral de consenso que un régimen democrático propone, hace del hecho mismo de la acción algo reprobable. No estoy de acuerdo con esta reprobación si la acción se llevara tal y como señala PI en su artículo. Como conozco la Facultad, se que no se llevó a cabo de tal modo (o mucho han cambiado las cosas en pocos años).

Las dos formas de protesta o desobediencia me parecen válidas si están bien fundamentadas. Dudo mucho que los comunistas de la Internacional se plantearan si los periódicos burgueses del siglo XIX se molestaban con sus acciones. El peligro que se corre hoy día viene de empeñarse en creer que las luchas intelectuales terminan por cambiar el mundo. ¿Dónde ha visto M. Moore el cambio de su país tras la publicación de sus libros? ¿Acaso logró cambiar el voto en 2004 tras sus documentales? ¿Hubiera importado tanto que ganara Kerry para lo global del sistema? Las palabras pueden cambiar una mente, tienen su fuerza, pero ésta es limitada y reformista al más puro estilo Bernsteiniano. Sólo mediante la acción se puede transformar el mundo. Ojalá que el sistema se dejara cambiar pacíficamente, pero además de malo el sistema no iba a ser tonto ¿no?

Un saludo Michael.

Posted by: el_situacionista at Febrero 28, 2008 1:40 PM

Las palabras crean el estado mental necesario para que la acción pueda tener lugar. La acción sin el contexto adecuado no es fructifera y es lo que creo que sucede hoy en nuestra antigua facultad.

Es obvio que solo intelectualmente no se cambia nada, pero de verdad situacionista te recomiendo que leas el libro de tocando los colores. Es un libro que relata anecdotas de un programa de televisión que tuvo michael moore llamado TV Nation y era un programa más basado en la acción que podríamos llamar.

Por ponerte un ejemplo hubo un caso en el que una urbanización de ricos había logrado prohibir el acceso a sus playas por tierra de los no residentes. El caso es que un hombre se quejó y michael moore planeó un desembarco desde el mar llevando sobre todo a personas sin hogar, finalmente desembarcaron a nado en la playa. A eso me refiero con el tipo de acción que yo defiendo.

Salud!

Posted by: MIchael at Febrero 28, 2008 1:51 PM

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