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Mayo 22, 2009
Ley del Aborto
Ante la proximidad de las elecciones al parlamento europeo, y más que las propias elecciones, la intención del Partido Popular de convertirlas en una reválida del gobierno, se están incendiando hasta límites insospechados debates como el de la reforma de la ley para la interrupción voluntaria del embarazo; así como decisiones accesorias, como la de expender la llamada píldora del día después sin receta.
Los más ultramontanos de entre la caverna popular, flanqueados por los sectores sociales más conservadores, se rebelan contra la reforma de una ley que aclaran "Está bien como está".
Una ley imprecisa y contradictoria muy del gusto legislativo del PP, nacida de una discrepancia aún más enconada que la actual, datada en la efervescente década de los 80, y que lo mismo puede servir para abortar libérrimamente sin plazo ni cortapisa, que para obstruirlo y perseguirlo, criminalizando a las abortantes -instrumentalización política mediante-, como nos demostró recientemente la lideresa en la Comunidad de Madrid.
Sacar del limbo una ley que enmascara la realidad, aceptar y normalizar esa realidad; combatir la fuerte discriminación que sufren muchas españolas por razón geográfica, se ve que no es prioritario para los populares.
Pero, claro, los políticos populares andan muy ocupados clamando al cielo por el hecho de que las niñas puedan abortar libremente desde los 16 años; no comprenden que se les escamotee a los progenitores la capacidad de imponer cristianamente su solemne opinión a la criatura.
Para el PP la libertad de la niña es una falta de respeto, algo inaceptable e inmoral. Les resulta inconcebible que un presidente de gobierno abogue por dicha libertad inalienable. Para esto no ganamos una guerra, se maldecirá alguno.
Uno, que ante todo es buen cristiano, y mejor español, quiere complementar el argumento popular porque sólo aborda la mitad de la cuestión.
La opinión de los padres debería ser determinante para el aborto -en el hipotético caso de que el estado en cuestión estuviera gobernado por rojomaricamasones y se tolerara tan vil y nauseabunda práctica-, pero también para el embarazo.
Propongo un protocolo por el que, en el caso de que una niña quedara embarazada haciendo un uso inaceptable e inmoral de su libertad inalienable, fuera temporalmente recluída en una institución relacionada con alguna Fuerza de Seguridad del Estado, junto con el fecundante.
Para no menoscabar la autonomía paterna con una intolerable política de hechos consumados, se abortaría preventivamente a la menor. Si posteriormente el padre decidiera que la niña quedara embarazada, el fecundante estaría obligado a preñar de nuevo a la niña, quedando recluidos hasta que se efectuara el reembarazo.
También cabría especificar en el texto de la ley que el niño sólo tiene una responsabilidad seminal, y que no caben acciones de represión o acoso sicológico, que si serán preceptivas en el trato con la niña.
Aparte, sugiero degradar la opinión de la madre a un estadio de subsidiariedad, para no dejar en un mero brindis al sol nuestra pequeña ordalía falócrata.
Posted by Isabelo at Mayo 22, 2009 12:01 AM