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Julio 30, 2008

Qué mala es la gente

...me habían dicho que se había muerto (Imperio Argentina dixit)


"Buenos días, me ha tocado a mí darles su bautismo universitario [...] Esta carrera, además de carrera, es una fardada, qué duda cabe"


Así fue mi estreno en la Facultad, el 3 de octubre de 2001, y esas fueron las primeras palabras que escuché al primer profesor que me dio clase, con voz parsimoniosa y enérgica a intervalos, y mucha, mucha mala uva.

Fernando Ripoll ha muerto y yo todavía no he encontrado la prueba de ello en internet, es decir, que no me lo creo del todo y me arriesgo a tener que rectificar en unos días (que me perdone mi fuente, que le estoy dejando fatal, pero no quiero convertirme en Gayoso) El caso es que existe un artículo suyo en un confidencial con fecha de hace un mes y escasos indicios de tan académico fallecimiento.

(Actualización 31/7/2008)

Según tengo entendido, Doña Berta, su madre, murió hace pocas semanas, también, y eso, señores, debió suponer una gran pérdida para los alumnos de este profesor de Estructura de la Comunicación y otras tantas asignaturas, porque ella era la protagonista indiscutible de su cátedra. Ella y su ajuar, un montón de mantelerías y sábanas apolilladas* que Ripoll no comprendía por qué seguía guardando con tanto celo. Ella, la espectadora y radioyente estándar, carne de ejemplo para cualquier lección que Ripoll quisiera dar. Quién sabe si Ripoll habrá muerto de pura pena, por la pérdida de Doña Berta.

Enternecedor.

Ripoll era el hombre que quería instalar Linux en los laboratorios de Informática. Ripoll mandó al cuerno el tipómetro y nos puso, vía becarios, a maquetar a todos en InDesign y a hacer monitos en Photoshop. Ripoll era el director de El Relevo, la revista complutense de Ciencias de la Información, de la cual fui una pipiola coordinadora de entrevistas, y nos dejaba campar a nuestras anchas por la imprenta viniendo de tarde en tarde a echar un vis y dejar su Editorial. Ripoll imponía, pero se me pareció desde el principio a Elmo, el de Barrio Sésamo, y me tuvo dos meses suspensa por error cuando lo que yo tenía en su asignatura era un sobresaliente como una catedral. A este presunto cargo franquista, le tuve en total en tres materias durante la carrera, una estadística poco habitual.

igualito.jpg
Igualito.

Sea como fuere, permanecen sus míticas frases en El Rato Tonto, y yo puedo afirmar que en sus clases, sobre todo, me reí mucho.

*"Mi madre, que tiene 92 años, tiene unas sábanas de una tia abuela suya, que debía ser de 1800 y muchos. Las sábanas deben pesar 7 kilos pero para ella son una joya." - Ripoll, ¿Monty Burns?

Posted by Irene at Julio 30, 2008 9:42 PM

Comments

Aquí en el entorno de mi antiguo cole siguen existiendo leyendas urbanas de profesores y alumnos muertos que luego son leyendas urbanas.

¡Has actualizado! ¡Qué guay!

Posted by: Adrian at Julio 31, 2008 6:33 PM

¡Voy a volver a actualizar! ¡Se ha muerto de verdad! ¡Lo he visto esta mañana en un cartel en mi facultad!

Posted by: Rear Window at Julio 31, 2008 8:58 PM

Desviandome un poco del tema, lo curioso es que yo he aaptado la frase de Imerio Argentna a mi vida diaria, no solo para los desaparecidos sino aplicada a aquellos que deberian desaparecer. La ultima vez lo dije de Melon Diesel...

Posted by: Dr Zito at Agosto 4, 2008 11:55 AM

Al final han entrado todos los comentarios? Borremelos!

Posted by: Dr Zito at Agosto 4, 2008 6:46 PM

Jodo, siempre se mueren los mejores

Posted by: Entrari at Agosto 4, 2008 8:34 PM

Dr. Zito, yo también. En versión corta. En casa, de hecho, me entienden perfectamente con que diga "qué mala es la gente".
(Y muy aplicable a Melón Diesel, qué duda cabe)

Posted by: Rear Window at Agosto 4, 2008 9:15 PM

Melon Diesel. Nunca debieron dejarlos salir de Gibraltar...

Posted by: Adrian at Agosto 5, 2008 4:58 PM

Joer, no había caído en lo de Elmo. Yo me enteré por una esquela.

Posted by: Rosa J.C. at Agosto 24, 2008 11:47 PM

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