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Marzo 15, 2007
He llegado a una conclusión
A mí se me quiere mucho, pero se me odia en la misma medida.
Me tienes tan fa-fa-fa-fa fascinado
Me tienes tan fa-fa-fa-fa fascinado
Es la última canción
Van a dar la luz
Fin del hechizo
Salgo afuera y bajo el sol
Hay cadáveres exquisitos y sé
Que todos quieren llegar al Edén
Subo al coche de un tal Luis
Que nos va al llevar a casa de Sara
Veo en el retrovisor
El palidecer de tu cara y sé
Que realmente no te encuentras bien
Y juras que esta es la última vez
Me tienes tan fa-fa-fa-fa fascinado
Me tienes tan fa-fa-fa-fac
No puedo parar de hablar
Y me siento tan
Inmaculado
Me arrastro hasta el salón
A buscar amor
Plastificado y sé
Que mañana ni me acordaré
Voy al baño estás ahí
Trágico y lunar
Me estás mirando
Me acerco más a ti
Y advierto que
Estas llorando, ¿porqué?
Si la noche nos ha ido bien
Si estamos vivos y aun somos jóvenes
No me digas nada
Porqué escuchare
Mis propias palabras
Y el espejo tendré que romper
Sidonie | Fascinado
Posted by Irene at Marzo 15, 2007 2:20 AM
Comments
Digo yo que eso nos pasará un poco a todos, y aunque quizá todos tengamos alguien a quién odiar, poco, regular o mucho, -eso de "Yo no odio a nadie" no me lo creo nunca, lo siento- da su miedito que alguien nos odie tanto como para intentar hacernos daño de forma deliberada e incluso organizada y encima por chorradas suyas, que quizá sea una de las cosas que menos se pueden perdonar en esta vida.
También es posible que creas odiar a alguien y luego veas que no es así, que sólo le guardabas una especie de resentimiento inventado por cosas demasiado antiguas o que se ven de otra manera llegado el momento. Quizá eso sea lo que le pasa a la gente que dice no odiar a nadie, quién sabe.
Oh vaya, no sólo parece ya un post sino que encima he hecho el tuyo mucho más siniestro, cuando pretendía exactamente lo contrario: el odio también se puede complicar.
Posted by: Xisca at Marzo 15, 2007 5:36 PM