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Julio 6, 2005
"Prométeme que si...
...me doy la vuelta, no vas a molestar a tu compañero."
Y te quedas con eso, con el milisegundo de fe ciega en ese niño, que te está mirando con cara de profunda culpabilidad por haber pegado al compañero que no le prestaba la cera azul. Pero al rato vuelve a las andadas. Y como ese niño, todos los demás, pequeños seres traicioneros que solo te hacen caso si les hablas a gritos, si les chillas y ordenas las cosas, si empleas con ellos una férrea disciplina que nunca te gustaría haber empleado, y que te haría daño si fuese utilizada contra tí. Pero luego, a los cinco minutos, vuelven, se te agarran a las piernas porque no llegan más arriba, sobetean tu cuerpo con la candidez que los años no les han quitado, y lo hacen porque es únicamente así como saben demostrarte el enorme cariño que te han cogido, y lo mucho que significas para ellos. Porque en el fondo, se sienten solos, papá y mamá no están ahí para sacarles del enorme apuro de encontrar su toalla en el fondo de la mochila, y, como todos los demás, adultos incluidos, necesitan agarrarse a unos referentes, apoyarse en algo, aun a riesgo de acabar enganchados a ello, y de convertirse en dependientes. Aunque haga tres días que te conocen. Aunque hayas aparecido en su vida de repente y sepas que ese encuentro será temporal y en ningún caso, vinculante.
Posted by Irene at Julio 6, 2005 11:12 PM
Comments
Pobres niños.
Posted by: Entrari at Julio 6, 2005 11:42 PM
Yo siempre fui un niño bueno y por tanto nunca nadie llegó a regañarme demasiado, por lo que no pude desarrollar ese tipo de afecto referencial a la autoridad. Es por culpa de eso que hoy soy un disminuido emocional que necesita hallarse en una relación en la que ella tome las riendas y me libre de una pasiva independencia que socava mi sociabilidad, único punto fuerte en la evolución de mi personalidad y, por tanto, de mi propio yo.
Así que supongo que si de chico hubiera sido un perfecto hijo de puta hoy no sería un pobre gilipollas sin aspiraciones socioemocionales.
Por cierto, te ha salido repe, el post.
Posted by: Adrián at Julio 7, 2005 12:56 AM
Yo de nano era un terrorista en potencia, luego me reformé xDDDD pero todos los niños tienen su punto malo.
Disfruta con ellos que aunque te saquen de vez en cuando de tus casillas, muchos son la caña
Posted by: Michael at Julio 7, 2005 5:49 PM
¿Ves niña? Si,en el fondo, a pesar de ser unos puñeteros niños pijos (futuros pijos adolescentes insoportables) tienen sentimientos... Al menos, todavía!!! XDDD
Posted by: Soraya at Julio 7, 2005 6:30 PM
Eh, como son niños, aunque sean pijos, aún estás a tiempo de inocularles buenas cosas en sus cerebritos :)
Posted by: Germán at Julio 7, 2005 7:00 PM
Esto es un cambio de planes inaceptable.
Mátelos, Teniente.
Es una orden.
Posted by: Somófrates at Julio 7, 2005 9:09 PM
De pequeña me cuidaba una mujer que se llamaba Lourdes. Era majísima y me quería un montón, y yo a ella.
Lloré muchísimo cuando se fue de casa (iba a casarse y a tener una hija). Me pasé una semana bastante deprimidad.
Luego estuve una época vistándola a menudo, hasta me quedaba a dormir en su casa.
Ahora hace mucho que no la veo pero siempre la querré.
Posted by: Sanscrit at Julio 13, 2005 5:23 PM
Mi primera niñera era una bastarda que me maltrataba cuando mis padres no estaban, pero que sonreía mucho cuando estaban. Yo no paraba de chillarles a mis progenitores que mi niñera era una sirviente del mal destinada a joderme (aún recuerdo sus sesiones de tortura en plan Guantánamo, cuando me metía los palillos de las orejas hasta el lóbulo frontal), y ellos nunca me creían. Cuando mis padres se iban de cena,. ella traía a sus amigas gordas, pueblerinas y subnormaloides a aprovecharse del minibar de mi padre e impedirme el sueño. Finalmente la despidieron y se marchó llorando, clamando lo mucho que nos quería. Hija de puta. Creo que ha sido la primera persona a la que he deseado la muerte.
Sí, son las cuatro de la mañana, y sí, estoy borracho.
Posted by: Adrián at Julio 22, 2005 3:04 AM
Me salto el tema de la babysitter...
Dos hostias le metía yo el niño ese para que se le quitase la tontería. Una hostia a tiempo para que espabile y otra de propina para por si acaso.
Ah, y un saludín, Irenita, que sigo en tierras lejanas pero vuelvo pronto, a ver si nos cruzamos un día por el pasillo, o algo.
Posted by: Tania at Agosto 31, 2005 9:39 AM