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Noviembre 29, 2004
Querido diario
Querido diario,
Siempre me ha parecido una mariconada lo de querido diario. Pero tú, como yo, sabes bien que en momentos de alta acidez y enorme rabia reconcentrada, la formulita querido diario funciona de maravilla, porque tiene algo de ese retintín de expresiones como "rica, a ver si te vas marchando" o "bonita, lo siento pero va a ser que no". Así es que, querido diario, me voy a despachar a gusto contigo.
VIERNES
Después de un par de días de retraso, prostaglandina a mansalva.
SÁBADO
Día friki. Por la mañana no hay quien me levante porque mis ovarios entran en dura pugna conmigo misma por el control de mi pobre cuerpecillo. Después de comer, me encuentro con Germán que me da un besito, una chapita de Adlo y mi acreditación y nos vamos a un sitio caliente, húmedo y que hiede a friki. La Expocómic. En el bus de ida, la canceladora mastica y roe mi cupón del abono y yo sonrío. "Si no me lo quieren cambiar, vosotros me lo pagáis, ¿verdad?" espeto al conductor. Llego por fín al destino. Sudo mucho, me doy asco a mí misma, pero no me preguntes por qué, querido diario, consigo reirme y pasármelo aceptablemente bien. Allí me encuentro con todos ellos, que aunque también son frikis, son considerablemente soportables. Tengo un boli rosa con olor a chicle que Jona me ha dado y con el que pintarrajeo mis manos para absorber sin dilación tan suculento aroma. Ceno pollo seco secote y meto prisa al taxista, que obedece y aplaca mi furor ovárico a base de meterle al acelerador. De allá para acá, termino en casa a la 1:30, hecha polvo.
DOMINGO
Con la vana promesa de levantarme pronto y llevar a mi hermano (proyecto de friki inacabado) a la Expocómic, bajo de la cama y compruebo que el proyecto se ha ido al fútbol y no volverá hasta después de comer. Estupendo. De regreso a la cama, me intereso por el estado de Germán, del que no sé nada desde anoche a la 1. Germán contesta raro, eso es que se acostó tarde y ahora ni me conoce. Desayuno. Al rato como. Me ducho. Me vuelvo a bajar a la capital (qué dura es mi vida, querido diario) y tiro de nuevo para la Expocómic en el bus puesto al efecto por la organización. Más de cincuenta plazas para llevarnos a Germán, a Jona, a mí y a nadie más, sin retraso y sin picar el abono transportes. El sueño de mi vida. Allí, karaoke (diommío, nunca había visto nada igual) más cómic, más vueltas, y nos vamos al cine. Los increibles me hubieran gustado de no haber tantos golpes, ruidos estrepitosos, acción desenfrenada, cerdos comiendo palomitas y sorbiendo cocacola detrás de mí, un asiento roto e incómodo y un rescoldo de dolor bajoabdominal. Germán me abraza y lo arregla todo. Salgo del cine, cojo un bus que me lleva a tiempo al otro bus y compruebo que el que había de llevarme a casa ha salido diez minutos antes de la hora correspondiente. Un buen rato más pasando un frío mortal y al final cojo otro que me deja en Pernambuco City.
LUNES
Madrugo sin dolor de tripa. Sin acritud. Mi taza amarilla de abejas está pegajosa por el asa, desayuno los Chocos con asco. Pongo la tele y tras comprobar que un señor bajito y con bigote monopoliza todas las televisiones decido terminarme los chocos viendo un canal local que aún a estas horas sirve porno. Salgo. Un rato esperando al autobús y al subir, la horda de viajeros grita a la conductora. Me ofrezco a redactarles la reclamación si luego no me dejan plantada y firman conmigo. All together. Mientras, pienso si estaré estudiando para ser una ilustre redactora de reclamaciones. Unas 20 firmas, no está mal. Mi poder de convocatoria mola. En casa de Tania, recojo una oveja lanuda irlandesa que me mira como el gato de Shrek II y me siento terriblemente feliz porque ya tengo un modelo para mis futuras tiras de ovejitas. Descubro más tarde que tengo un herpes en el labio. Un horrible, irritante y antiestético herpes labial. No gano para marcas y cicatrices. Cojo un bus que me tiene que llevar a otro bus definitivo, como siempre, y al salir, tropiezo con uno de esos tronchos azules que alguna iluminada de cuyo nombre no quiero acordarme ha mandado colocar en los carriles bus. Me caigo de bruces en mitad de la Castellana, sobre mi mochila, mi oveja y mi compra. Los zumos no han estallado de milagro. Los coches casi me atropellan. Mi pantalón de pana nuevo a la mierda. Un viejecito recoge mis bolsas y un trio de fornidos policías, robustos y guapetones me llevan a su furgón e insisten en llamar al Samur. "No, no, por favor, si no es para tanto" Insisto, mientras me trago las lágrimas y les obedezco al mandato de "mueve la muñeca, mueve la rodilla, ¿te duele?". Ahora sí me duele, querido diario. Y ahora, ¿a quién reclamo?

Posted by Irene at 10:24 PM | Comments (5)
Noviembre 26, 2004
Prostaglandina a mansalva
Hola amigos. Hoy os voy a enseñar lo que es la dismenorrea.
La dismenorrea es el dolor menstrual que aparece al comienzo de la regla, durante un par de días o tres, si eres una mujer con alto índice de prostaglandina (no preguntéis) Se caracteriza por los fuertes calambres que la persona sufre como consecuencia de las contracciones del útero más fuertes de lo normal que facilitan la expulsión del endometrio. Además, la dismenorrea provoca un fuerte dolor en la parte lumbar, que se propaga hacia las piernas y suele venir acompañado de mareos, náuseas, jaqueca, debilidad, cansancio, y una sensación de pesar enorme por no haberte quedado en casa metidita en la cama.
Hoy sufro los efectos de la dismenorrea, igual que ayer. Hoy me he subido al autobús y he dado gracias mil veces por encontrar un asiento. Me he sentado y he llegado al destino. Colocada por el chute de ibuprofeno que me había metido una hora antes, he llegado con cierta sonrisilla ausente y el cuerpo arqueado hacia adelante solo unos grados. "Puedo considerarme afortunada" he pensado.
De vuelta, algunas horas más tarde, he echado a correr para coger un autobús que se me iba. El efecto del ibuprofeno ya no era efecto ni era ná. He cogido el autobús y he dado gracias mil doscientas veces por encontrar un asiento. E inmediatamente después mi cuerpo me ha recordado la importancia extrema de no echar a correr cuando estás periódica con una sarta de calambres cada 10 segundos aproximadamente.
Esta línea viene y va llena de señoras y señores mayores (es decir: viejos) Algunos están mal, pobrecitos, y casi no pueden caminar. Otros (la mayoría) no lo están. Están lozanísimos. Lo demuestra su vigoroso tono de voz. Los del vigoroso tono lo usan para quejarse de esta juventud. "¡Es que esta juventud ya no tiene educación!" "¡Es que esta juventud ya no cede ni el sitio!" "¡Esta juventud está echadita a perder!"
Ante lo cual yo he pensado con toda la tranquilidad y el colocón que los pocos miligramillos de ibuprofeno restantes me conferían:
"¿Es que hay otra juventud que no sea esta?" y "Efectivamente, este caballero tiene razón: estoy echadita a perder. A ver si se me pasan pronto los cinco diítas".
Me he puesto el discman y a ejercer de joven, que los años pasan pronto y luego una se vuelve gilipollas.
Posted by Irene at 9:22 PM | Comments (12)
Noviembre 23, 2004
Miscelánea
Intentando vaciar mi cuenta de correo, compruebo que una amiga me ha enviado un correo (cadena) acusando a Tommy Hilfiger de racista, y refrendando su postura xenófoba en un programa de televisión presentado por Oprah Winfrey. Como me ha ocurrido con otros tantos mails tipo "tu desodorante da cáncer, es mejor apestar que acabar con un tumor" o "no uses tampones, que tienen algo en la composición que te hará sangrar como una puerca", he ido derechita a Google a introducir "Tommy Hilfiger" + "Oprah Winfrey" para comprobar, como sospechaba, que era mentira. Y no es que yo tenga una querencia especial por defender, si cabe, al señor Hilfiger, porque yo soy totalmente Rastrillo Fashion , pero tenía curiosidad.
El caso es que he encontrado una página que me ha parecido útil e interesante:
En otro orden de cosas, estoy contenta, como mujer retrocasposa que soy (y a mucha honra) de que María Isabel haya ganado el Festival de Eurovisión Junior. Eso sí, hubiera preferido una canción un poquito mejor, algo más musical y menos cañí, algo más digno y menos hortera, pero señores, menos da una piedra. Le otorgo un suspenso a la falta de previsión de Televisión Española por no haber preparado un fin de fiesta en condiciones por si caía la breva y nos llevábamos el metacrilato verde a casa, en vez de la chapucera e improvisada entrevista fuera de plano de Fernando Argenta desde Lillehammer (quien en El Conciertazo da la talla y en Eurojunior pierde gas alarmantemente) a la ganadora y su cuarteto, la canción de autobombo que los triunfitos junior interpretaron desde Barcelona, más pastosa que de costumbre, e intentando emular a Mi música es tu voz, que ya popularizara a base de bien la primera promoción OT, y los eternos planos de un público enfervorecido ante no se sabe muy bien qué, porque ni en el plató pasaba nada, ni su presentador ("¡Isabel, ¿me oyes? ¡soy Lozano!") lograba inventarse algo para corregir la situación. Por cierto, una lástima lo del fútbol. Todo el mundo pendiente de tamaña estupidez.
Posted by Irene at 11:05 PM | Comments (8)
Noviembre 17, 2004
Cuatricromía
Post dedicado a Jónatan.
Que sepas que ya me he aprendido la regla de la doble R.

XDDD y no te me enfades.
Posted by Irene at 12:50 AM | Comments (4)
Noviembre 15, 2004
El niño Doraemon. Lecciones de civismo
Me siento en la parada del autobús. A mi alrededor, dos mujeres bien vestidas, de mediana edad, un chaval, cuatro señoras mayores, un hombre cincuentón, dos señores mayores, bastón incluido y una chica de mi edad, carpeta en mano.
Todos petrificados tomando el solecito mientras esperamos que venga aquello.
Y llega un niño chino gordo bien vestido en tonos azules. Nada más verle pienso "Doraemon". Y sigo a lo mío, tomando el solecito.
El niño Doraemon saca un caramelito blando del bolsillo, un Gummy Jelly, creo que se llaman. Con mucha parafernalia lo abre, juguetea con el plástico y lo tira al carril bus. Pues vale.
El niño Doraemon se saca otro Gummypeich de esos, lo abre, se lo mete en la boca y tira el papelito, que cae en la parada. Yo pienso: "tira otro y le digo algo"
Pero me quedo quietecita y calladita.
El niño Doraemon se saca el tercero de la tarde. Repite la operación. El papelito acaba junto a otro, en el carril bus. Yo me descompongo y me imagino haciéndole tragar al gordito los papelitos de las gominolitas. Pero por alguna razón me quedo de nuevo quietecita, que no calladita. Mascullo cagüenelchino.
El niño Doraemon saca, abre y arroja el cuarto. Y yo me levanto. Y me pongo a su lado, para que la diferencia de altura sea aún más espeluznante.
-Niño, ¿es que a tí no te han enseñado lo que es una papelera?
El nene me mira de arriba abajo, con sus más de diez años cumplidos, que no sé qué leches hago llamándole "niño", y se saca otro. Y no me invita, precisamente.
-¿Te parece bonito lo que estás haciendo? ¿Y si todos hiciéramos lo mismo?
Y el niño me mira, hace "pfff" y vuelve a mirar hacia adelante. Más ancho que pancho. Vuelvo a imaginármelo tragando plastiquitos del Gummy Jelly pero ahora con sangre a borbotones por doquier y viéndole completamente cianótico con una claridad y una resolución que para sí quisiera una pantalla de plasma. Si el niño no se llega a largar, juro que me lo cargo. A él y a todo el auditorio que ha presenciado toda la escena sin decir ni pío, y me ha oido perfectamente llamar la atención al crío.
Como se le ocurra a alguien llamarme la atención por algo...
Posted by Irene at 8:34 PM | Comments (13)
Noviembre 12, 2004
Gente cool
Todo el mundo va a sitios cool. Todos salen a sitios donde se beben cosas cool, se prueban manjares cool y se llevan esas horribles gafas de pasta "Alma Pudden" de los libros de Enid Blyton. Todos leen libros cool, y todos son tan ideales que a una le dan ganas de quedarse en su casa bajo el nórdico y las sabanitas de franela. (Y no, aunque rubio y de ojos azules, no me estaba refiriendo al Hombrecillo Verde)
Toda esa gente vive con el convencimiento encima de la cabeza de que son únicos y exclusivos; tanto, que se reservan hasta el derecho de admisión. ¡Pero si son iguales! ¡si son clónicos!

Habéis de saber, gente cool, que también vais al baño, que también coméis chorizo, y fabada, y cosas de esas con nombres del campo semántico de "rural". Sabed, gente cool, que también usáis el maloliente transporte público, que también sudáis y que vuestra ropa también se ensucia. Sin más remedio, gente cool. Sin más remedio.
Posted by Irene at 8:26 PM | Comments (5)
Noviembre 11, 2004
Siempre pensando en lo único
Por culpa del trabajito de especialización que nos traemos entre manos Rufi, Germán, Soraya y Elisa, últimamente (es decir, en la última semana, más no) tengo la mente puesta permanentemente en el temita estrella: el sexo. O más concretamente, la cultura del sexo, el estupendo nombre de acotación temática que le hemos puesto a "esa cosa" sobre la que tendremos que investigar dadas las presiones que recibimos de nuestro profesor para que, por favor, nos centrásemos en algún aspecto y no montásemos un programita de variedades tipo Lorena Berdún en clase.
Aún a riesgo de parecer reiterativa con tanto llevar y traer la cosa académica al blog, me gustaría contaros una de esas reflexiones que tengo últimamente al hilo de lo anterior. Llevo unos cuantos añitos dando clases particulares y también llevo unos cuantos añitos estudiando, que por lo pronto es lo que mejor se me da en esta vida. Y he reparado en un fenómeno habitual en aquello de enseñar y aprender. A la gente las cosas le entran o no le entran. Y del mismo modo a la gente las cosas le salen o no le salen. Cuando a la gente las cosas le entran y le salen, se pone contenta, es feliz, proclama su alegría a los cuatro vientos. Pero cuando ni les entra ni les sale, están tristes y alicaidos y hay que ayudarles a que les entre, y echarles una mano para que de una vez por todas, les salga. ¿Qué se deduce de esto? Que la gente tiene una obsesión inconsciente por, digamos... aprender. Y por entrar y salir, qué demonios. A la gente le gusta entrar y salir, ¿verdad?, la gente festeja y desea, por ejemplo, una feliz entrada y salida de año, ¿no?. La gente usa mucho expresiones como "ha entrado en vigor", "ha salido por peteneras"...

Tarea para hoy: Pensar en los verbos entrar y salir y sus múltiples aplicaciones.
Posted by Irene at 12:07 PM | Comments (5)
Noviembre 8, 2004
Telempacho
Toda la tarde en la biblioteca. Toda la tarde ojeando y tomando notas acerca de libros de Historia de la Televisión en España, esa asignatura llena de gente como yo (algunos, que otros han llegado de puro rebote) que ama por encima de todas las cosas la televisión en su faceta más hortera, casposa y anticuada. Esa asignatura en la que, sin examen, y presentando tres trabajos puedes obtener el premio gordo del aprobado. Esa asignatura para la cual hay que preparar una ingente cantidad de bibliografía bien documentada, no una simple ficha catalográfica rellena hasta los bordes de editoriales, lugares de edición, ISBNs, nombres de autores y fechas.
Esa asignatura para la cual hay que preparar una recensión crítica (supongo, desgraciadamente no fui a la primera clase) acerca de uno de los libros de esa bibliografía -yo ya he escogido el mío*- y presentarla antes del turrón.
Esa asignatura para la cual hay que hacer el análisis y valoración de un programa de televisión, de ayer o de hoy, serio o jocoso, que pasase a la historia o no, que fuese bueno o malo. Un programa, uno solo, de la Historia española.

Qué fácil, ¿eh? Pues llevo una semana dándole vueltas, porque no sé de qué programita hacerlo. Y conste que candidatos no me faltan, pero es que hay tantos, y tan buenos, y tan casposos, y tan emblemáticos...
¿Barrio Sésamo? ¿Cesta y puntos? ¿Operación Triunfo? ¿el festival de Eurovisión? ¿El tiempo es oro? ¿La parodia nacional? ¿Informe Semanal? No, Informe Semanal no, que es demasiado esperable. ¿Telepasión española? ¿Directísimo? ¿Tocata? ¿Rockopop? No, Rockopop tampoco, que la presentadora no me caía bien, y acabé del logo de Cocacola hasta las mismísimas. ¿Al Salir de clase? ¿Médico de familia? ¿Farmacia de guardia? Estas tampoco, que me mandaban pronto a la cama y nunca podía verlas. ¿Cuéntame cómo pasó? Querido Maestro era muy tienna. Quizá no se pueda hacer el dossier sobre series...
¿Y si me dejaran hacerlo sobre los especiales de Martes y Trece?

*Historia de la Televisión en España [Palacio, Manuel. Gedisa Editorial, Barcelona 2001]
Posted by Irene at 10:37 PM | Comments (4)
Noviembre 5, 2004
Tesorito
Una vez se encontró en un cajón de un mueble de una casa que no era la suya un aro de llavero sin llavero. Pensó que a los dueños de la casa no les valdría para nada, y que nadie se enteraría ni se enfadaría si él se lo quedaba. Nadie tenía por qué enterarse tampoco de que él había abierto ese cajón de hogar ajeno, ni que había escudriñado el cajón hasta el fondo, que es donde suelen caer las cosas pequeñas e insignificantes. Como el cajón estaba desordenado y lleno de hojas, regalitos del Kinder Sorpresa, algún cuaderno grasiento y deshojado, una goma del pelo, un cordoncillo de atar la bandeja de medio kilo de pasteles del último cumpleaños de la familia, tres o cuatro bolis de publicidad, un mechero de un bar de Torrevieja, una baraja de Heraclio Fournier incompleta cuyo reverso reflejaba el logotipo de la Caja de Ahorros y un vale de descuento del 33% por la compra de 8 yogures Danone si usted se lo entrega al comerciante en el momento de la compra antes del 28 de junio de 1998, era obvio y por tanto, tranquilizante, constatar que tras el olisqueo, nadie se iba a percatar ni le iba a reñir por adueñarse de tan preciada, brillante, redonda y gélida pieza. Decidido, se lo guardó en el bolsillo izquierdo de la trenka después de abrir la cremallera e hizo sitio entre el pañuelo de papel hecho bolita y lleno de mocos, el envoltorio blanco del cromo del Bollycao y la chapa del botellín de Sprite que había cogido del suelo antes de ayer a las 16:35 de la tarde, cuando salía del colegio.
Posted by Irene at 9:47 PM | Comments (2)
Noviembre 4, 2004
Una mujer maniática
Soy una mujer muy condicionada por los consejos y manías, y tengo mi vida hecha a los mismos.
Cuando como, mastico mucho la comida, porque una vez oí que si no la masticas, es malo para tu estómago, que tiene que hacer más trabajo. Cuando tomo una medicina, miro mucho las horas que han pasado desde la anterior, porque una vez leí que era perjudicial tomárselas sin control horario. Cuando me desenrredo el pelo, agarro los mechones de aquella manera, para no arrancarme pelos innecesariamente, porque una vez me dijeron que los tirones indiscriminados acababan por convertirte en una persona calva precoz. Cuando cambian la hora, puedo pasar minutos y minutos al lado de dos radios diferentes, sintonizadas en dos emisoras diferentes, con el reloj parado en la hora en punto, segundero incluido, hasta que dan las señales, y puedo ponerlo a andar tranquilamente. Cuando organizo los libros de la estantería, paso una regla para que estén todos al mismo nivel, y ninguno se salga. Cuando hago una foto, puedo estar un buen rato preparando la cámara, cuando sería más sencillo darle a "auto" (la foto va a salir igual, seguro) y no paro hasta conseguir que lo que quiero sacar esté encuadrado en condiciones; los objetos no se me quejan, pero las personas sí. Cuando hago un puré de patatas de bolsa, mido hasta la última gota la cantidad de leche y agua que tengo que ponerle, y cuando hago algo de comer, o de postre, me pasa lo mismo. Cuando escribo un post, y pulso "publicar", es muy posible que retroceda, y una vez leído ya en el blog, vuelva al editor para cambiarle algo.
Algunas de estas manías, como tantas otras, tienen su recompensa: las cosas salen mejor y yo me siento más eficaz. Pero la mayoría de ellas pueden ser metidas en el saco de las gilipolleces que no valen para nada, y que encima te están haciendo perder el tiempo. Una vez leí algo al respecto: si esas manías no hacen mal a nadie, adelante con ellas, son tus propias excentricidades, pero si suponen un impedimento para llevar una vida normal, cuidado, tendrás que ponerle remedio cuanto antes.
Por suerte o por desgracia soy consciente de ello. De manera que últimamente tengo una manía más: deshacerme de las manías.
Posted by Irene at 3:27 PM | Comments (4)
Noviembre 3, 2004
Como Ana Rosa, como Bush, como las viejas del autobús
Si llueve, la gente más tonta del mundo sale a la calle con un distintivo. Te lo clavan, lo pasean sobre sus cabezas por debajo de las cornisas, que es por donde yo quiero pasar. Te empapan con ello, lo mismo que hacen los curas para echar la bendición a algo. Una bendición húmeda, goteante, jaculatoria*.
La gente no sabe llevar paraguas. Nadie se alarme, yo tampoco sé llevarlo, pero por eso mismo ni lo uso, ni lo tengo. Ni ganas. ¿Acaso va la gente por la calle con un tipómetro en la mano? ¿acaso llevan agujas de ganchillo encima? ¿no, verdad? ¿Y sabéis por qué? porque no saben usar ninguno de los dos. Entonces, ¿por qué demonios lleva la gente los paraguas encima? Y lo que es más ¿por qué los introducen en el autobús, se los meten entre las piernas, y lo ponen todo perdido?
Os voy a contar qué tipo de gente no sabe llevar paraguas y sin embargo lo lleva. Lo llevan las mujeres mayores** en el autobús. Lo llevan esas que dicen que el programa de la Ana Rosa era mejor porque en él sí daban de merendar un bocadillo y una botella de agua, a diferencia del programa de la Mariateresa, donde solo daban un bocadillo y el programa se veía todo a través de una tele grande y borrosa.***
Lo lleva Bush, y lo llevan las personas americanas (animalitos...)
Lo llevan los listos a quienes se les ocurrió programar Homo Zapping y Cruz y Raya el mismo día a la misma hora.
Lo lleva el paleto español orgulloso de sus inmensas calabazas de Jalogüín.
Lo llevan los autobuseros, claro. No se les ve, pero lo llevan.

*(Del latín iaculatorĭus, relativo al lanzamiento)
**(Las viejas)
***(Videowall, término introducido en el vocabulario del pueblo llano por Isabel Gemio en "Sorpresa Sorpresa", en el año 1996, a base de pronunciar videuguor en numerosas ocasiones, exactamente 126 por programa)
Posted by Irene at 11:25 PM | Comments (4)