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Octubre 30, 2003
Día del Ahorro
Dicen en el Telediario de la 1 que el Rey ha estado en Ávila en los actos que se han organizado allí por el "Día del Ahorro", que es hoy. El Rey, que a mí nunca me ha caído mal del todo, se está haciendo mayor, y cada vez se parece más andando a su yerno Marichalar, torpecillo, tripón y desacompasado. Es esta situación la que le acerca peligrosamente al estado en que se encuentra, por poner un ejemplo al límite, el Papa, al que llevan y traen en su carricoche, y le dicen las cuatro cosas que tiene que decir, sin que se las tenga que pensar.
Pues eso parecía hoy el Rey, un Papa cualquiera en su discurso de valoración y agradecimiento a las Cajas de Ahorros, motor e impulso del ahorro en los hogares españoles. Esa ha debido ser la única ocasión en que el Rey ha nombrado los hogares españoles, digo yo, porque lo demás eran todo reconocimientos a la labor de los bancos. Por lo visto, esta celebración tan folklórica se remonta al tiempo de Alfonso XIII cuando los pisos no valían el peso de sus ladrillos en oro, y el euro no encarecía las cosas, porque no existía.
Para ilustrar tan interesante noticia, el Telediario ha salido a la calle a preguntar a las familias españolas (a cuatro, y pijas) de las cuales, para sorpresa del espectador, tres han respondido que si, que no llegan a fin de mes, que se les va el sueldo en la hipoteca, que no tienen ni para papel higiénico, y que el día del ahorro debería ser en España igual que el día del trabajo, que no se trabaja.
Bueno, esto no lo han dicho las familias, esto lo digo yo.
Un instante después salía la noticia de que los cajeros informan, y mucho, y muy bien, sobre las comisiones que cobran por darte dinero con una tarjeta de red diferente a la suya. Como decía uno de los ejecutivillos responsables de esos trastos - hablando parecido al malo de Mortadelo y Filemón-, nunca en este país se ha indicado tanto al cliente sobre lo que se le está cobrando en cuestión de comisiones. Yo no digo que no, pero sería mejor que informaran al cliente antes de haber ejecutado la operación. No después de cambiarle a una el sexo cuando está a punto de sacar la tarjetita.
No vuelvo a ver el Telediario de la primera mientras esté comiendo. Que me entran ganas de hacer de comentarista crítica y no me cunde la comida.
Posted by Irene at Octubre 30, 2003 7:13 PM