Propiedad intelectual y ley sinde

Últimamente se ha liado parda con la famosa Ley Sinde, de un lado y de otro se han dicho muchas cosas, y la verdad, algunas han sido completas barbaridades, desde aquí quiero ofrecer una serie de pinceladas que intenten aclarar algunos elementos sobre una cuestión sobre la cual, si alguien tiene una opinión que entra en una única frase (generalmente precedida o antecedida de un “estoy a favor” o “estoy en contra”) es que seguramente esté equivocado. Además aquí reflejo algunas cosas, a las que me llevó un interesante debate con Towsend, sobre el tema.
Pongamos los fundamentos del debate. A que tiene derecho cada cual:
1- Los creadores tienen derecho a recibir una remuneración por sus creaciones. Crear supone invertir algo totalmente objetivable como es el tiempo que se tarda en realizar la creación, (en la teoría clásica se llama trabajo), a veces necesitan maquinaria (capital) y también materiales para su elaboración, y requiere factores subjetivos como son el esfuerzo, la pericia o el talento. Es decir, nos guste o no, la creación contiene los mismos elementos objetivos que cualquier tipo de actividad productiva, con algunos añadidos subjetivos.
2- Existe el derecho a la propiedad privada, pero su función social puede y debe ser regulada por las leyes.
3- La libertad de expresión y la libertad de comunicación, son dos derechos fundamentales y deben estar debidamente protegidos.
4- Todas las personas tenemos derecho al acceso a la cultura, como un bien social que está protegido por el estado. (Ahora si consideramos a Los Serrano cultura, puede ser discutible).
Después, unas cuestiones que no son de orden de derecho, sino de realidad:
1- El modelo de pago por copia, está obsoleto. El avance de la técnica lo ha dejado atrás, como la imprenta dejó atrás el modelo de copia (y de control de difusión de la cultura) que practicaban los monjes en los monasterios del Medievo. En el nombre de la rosa, es una novela entre muchas que ilustra de manera genial esta tensión, también hay una novela Q, que refleja muy bien lo que supuso la imprenta.
2- En un mundo de hiperproducción, hiperconsumo e hiperpersonalización de éste, también en el ámbito cultural, (la industria está eternamente en crisis, pero produce más que nunca), los consumidores buscan maximizar su consumo, al menor coste y esto implica también comportarse como free riders, máxime cuando a priori y en principio, la realización de una copia de un producto cultural, no reduce, ni deteriora, el total disponible para el resto.
3- Vivimos una situación casi oligopólica en lo que a producción cultural se refiere. El consumo es un factor de socialización muy profundo y a pesar de que hoy en día, las nuevas tecnologías permiten producir a pequeña escala, con pocos recursos y después tener un potencial teóricamente global de distribución, todos y todas queremos consumir lo que todos y todas consumen, para así sentirnos parte del grupo. Y la producción de lo que todos y todas consumimos, en materia cultural, está en manos de unos pocos, unos pocos, que defienden el modelo de pago por copia, y unos pocos que bloquean el surgimiento de alternativas de negocio, sencillamente no prestándose a modelos de negocios alternativos. Para muestra un botón , pero hay muchos más.
4- Las telecos y las empresas de electrónica se forran con lo que descargamos. Pagamos hasta 40 -50 pavos por un ADSL, pagamos entre 100 y 300 euros por aparatos multimedia que se conectan a la tele y reproducen DIVX y lo hacemos, no para descargar música libre, lo hacemos en una gran mayoría para descargar contenidos protegidos.
En definitiva, es necesario un nuevo trato:
El estado no puede convertirse en el defensor de los oligopolios de la distribución y de un modelo de negocio caduco amparándose en la defensa de la propiedad intelectual y la propiedad privada y sobre todo, no puede legislar sobre cuestiones tan sensibles como son la libertad de expresión y la libertad de comunicaciones cual elefante en una cacharrería a golpe de lo que dictan estas entidades oligopólicas (o la embajada de Estados Unidos) amen de ignorando otros derechos que también existen y deben ser defendidos (Y lo siento pero 4 días no me parecen suficientes).
Los distribuidores y los creadores, deben de entender que el mundo ha cambiado, que se están convirtiendo en Jorge de Burgos, y que de seguir así la abadía va a salir ardiendo.
Las empresas TIC tienen que aceptar su parte de responsabilidad en como ha proliferado todo esto y el lucro indirecto que están obteniendo con todo el tema de las descargas.
Y los consumidores tenemos que aceptar que algo, de alguna forma, tenemos que pagar, por mucho que nos joda que Alejandra Sanz tenga una mansión en Miami y puede que evada impuestos, o que Keith Richards se meta unas rallas de coca con el dinero que ha ganado más anchas y más largas que la Carretera de la Coruña. Porque la redistribución de la riqueza le corresponde al estado, y lo que tenemos que hacer si nos jode eso, es pedirle al estado que sea más eficaz recaudando, luche contra el fraude fiscal, e incluso que le suba los impuestos a los ricos; porque señores y señoras, la riqueza y la evasión de impuestos de artistas y famosos, solo es la punta del iceberg, miserias similares a las que relataba en el post sobre los controladores.
Puede que uno de estos días me anime a hacer algún post ampliando alguno de estos aspectos, porque todos tienen mucha miga.
Salud!

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2 Comments  to  Propiedad intelectual y ley sinde

  1. Ricardo says:

    Buen resumen, pero sobre lo de que “algo hay que pagar” discrepo, el modelo de negocio que se ha impuesto en la red desde que estalló la burbuja el 2001 ha sido el de acceso libre a cambio de mamarse la publicidad, es decir, financiamiento indirecto. Las páginas de descarga también se financian así, lo que pasa es que ese financiamiento no llega a los creadores, se queda en los medios, es por ahí donde hay que repartir y hasta ahora esa vertiente no se toca en esta ley.

  2. Gonzalo says:

    Algo me dice Ricardo, que ese boom del todo gratis en internet, en algún momento tiene que acabar. Creo que ese boom de publicidad está íntimamente ligado a la burbuja financiera en la que hemos vivio. La publicidad necesita de un retorno, que es el consumo, y si todo es gratis porque lleva publicidad ¿Dónde se produce el retorno?.
    Salud!

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